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Las 3 plantas que podés sembrar desde el 21 de septiembre para llenar de flores el jardín

Caléndula, cosmos y zinnia pueden cultivarse en tierra o macetas, pero la fecha de siembra debe ajustarse a las temperaturas de cada región.


Con los días más largos y el aumento gradual de la temperatura, septiembre abre una nueva etapa para balcones, patios y jardines. La caléndula, el cosmos y la zinnia aparecen entre las plantas más accesibles para sumar flores durante la primavera, siempre que la siembra se adapte al clima de cada región.

El 21 de septiembre puede funcionar como una referencia general, pero no como una fecha rígida para todo el país. En áreas donde todavía existen riesgos de heladas tardías conviene esperar, en especial antes de sembrar zinnias, que necesitan condiciones más cálidas. Las tres especies pueden cultivarse directamente en su ubicación definitiva, aunque también admiten una etapa previa en almácigos o recipientes pequeños. Un lugar soleado, un suelo con buen drenaje y riegos controlados completan la base necesaria.

Caléndula: una opción para los primeros días de primavera

Sus flores amarillas y anaranjadas convierten a la caléndula en una alternativa visible para canteros, bordes y macetas. A diferencia de otras especies estivales, se desarrolla mejor con temperaturas moderadas y puede tolerar jornadas frescas. Las semillas deben enterrarse a poca profundidad, en una tierra fértil pero liviana, y suelen germinar en una o dos semanas cuando el suelo ronda los 15 °C.

Caléndula, despliegue de color.

Necesita sol directo, aunque en zonas calurosas puede beneficiarse con algo de sombra durante la tarde. Retirar las flores secas ayuda a prolongar la floración; el exceso de agua, en cambio, favorece enfermedades y perjudica las raíces.

Cosmos: flores livianas y pocos cuidados

El cosmos aporta flores blancas, rosadas, rojas o fucsias sobre tallos finos y hojas delicadas. Su apariencia silvestre permite utilizarlo en grupos, detrás de plantas más bajas o en macetas de buena profundidad. La siembra directa suele ofrecer buenos resultados: basta con distribuir las semillas en un sector con pleno sol y cubrirlas ligeramente.

No requiere suelos demasiado ricos; una fertilización excesiva puede impulsar el crecimiento de hojas y tallos en lugar de flores. También es importante evitar el riego constante. La tierra debe conservar algo de humedad durante la germinación, pero después conviene dejar que la superficie se seque antes de volver a regar.

Zinnia: la especie que necesita más calor

La zinnia se distingue por su variedad de formas, alturas y colores, que incluyen tonalidades rojas, amarillas, naranjas, rosas, blancas y combinadas. Es una planta anual de crecimiento rápido, pero más sensible al frío que la caléndula. Por ese motivo, en lugares con primaveras frescas no alcanza con mirar el calendario: antes de sembrar directamente, el suelo debería estar templado y ya tendría que haber pasado el riesgo de heladas. Una ubicación con varias horas de sol permite obtener tallos firmes y una floración abundante.

Antes de colocar cualquiera de estas semillas, conviene retirar malezas, aflojar la superficie y verificar que el agua no quede acumulada. Si el terreno está compactado o tiene poca materia orgánica, puede incorporarse compost maduro sin excederse. En macetas, los orificios de drenaje deben permanecer libres. Durante la germinación se necesita humedad regular, aplicada con un riego suave para no desplazar las semillas. Cuando las plantas ganan tamaño, la frecuencia puede reducirse. Regar cerca de la base y evitar mojar el follaje disminuye el riesgo de hongos, especialmente en las zinnias. Cortar las flores marchitas, por último, estimula nuevos brotes y mantiene el jardín colorido durante más tiempo.