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"La salud mental no puede esperar": una psicóloga argentina se suma a la ayuda por los terremotos en Venezuela

La psicóloga Ailin Di Nasso integra un equipo internacional que desarrolla asistencia emocional para víctimas de los terremotos.

La asistencia psicológica aparece como una necesidad urgente tras los terremotos que golpearon a Venezuela.

La asistencia psicológica aparece como una necesidad urgente tras los terremotos que golpearon a Venezuela.

EFE

El impacto de una catástrofe no termina en ese instante. Después de los terremotos que sacudieron a Venezuela el 24 de junio, miles de personas quedaron atravesadas por pérdidas, miedo, incertidumbre y una pregunta urgente: cómo empezar a reconstruir la vida cuando el daño también es emocional.

Los terremotos, registrados por el Servicio Geológico de Estados Unidos con magnitudes de 7,2 y 7,5 cerca de Yumare, dejaron un cuadro humanitario crítico en el norte venezolano, con La Guaira entre las zonas más golpeadas. Según los últimos balances informados, la tragedia ya supera los 1.900 muertos y los 10.500 heridos. En ese contexto, MDZ habló con la licenciada en Psicología Ailin Di Nasso, matrícula 5082, quien se sumó a una iniciativa internacional de primeros auxilios psicológicos para acompañar a las víctimas.

La salud mental después de la emergencia

“Las catástrofes naturales dejan mucho más que daños materiales. También dejan miedo, incertidumbre, duelos, desarraigo y heridas emocionales que muchas veces permanecen cuando las cámaras ya se han ido”, explicó Ailin Di Nasso. Para la profesional, la asistencia psicológica en las primeras etapas de una crisis no es un complemento menor, sino una parte central de la respuesta humanitaria. Por eso decidió incorporarse a un proyecto liderado por el médico cirujano de la Universidad Central de Venezuela, Research Associate Global Mental Heath Department Columbia University NYC, Psychiatry Residency Duke University NC y actualmente Fellow in Sports and Performance Psychiatry at Stanford University, Andrés E. Fuenmayor Mago, quien junto a un equipo interdisciplinario integrado por psiquiatras de Estados Unidos y Venezuela e ingenieros informáticos especializados en plataformas complejas. “Como psicóloga, sentí que no podía permanecer indiferente”, afirmó. Su rol está vinculado al diseño de protocolos de atención en crisis, una tarea que exige rapidez, criterio clínico y una estructura clara para intervenir frente a personas que atraviesan situaciones extremas.

Una red internacional con protocolos y tecnología

La iniciativa no busca reunir voluntarios de manera improvisada, sino construir un sistema de asistencia con criterios profesionales. Según detalló Ailin Di Nasso, la plataforma en desarrollo permitirá verificar credenciales, ordenar a los especialistas por formación y experiencia, y crear perfiles transparentes para que las personas afectadas sepan quién las acompañará. “Lo que más me conmovió de este proyecto fue su profundo sentido de responsabilidad.

No se trata simplemente de reunir voluntarios, sino de construir una red de atención ética, segura y basada en evidencia científica”, señaló. Más de 1.000 profesionales de la salud mental ya se inscribieron para participar del programa, que prevé talleres grupales sobre duelo, regulación emocional, ansiedad y estrategias de afrontamiento, además de una proyección para consultas individuales. Cada terapeuta podrá cargar su disponibilidad en una interfaz específica, mientras que los consultantes accederán mediante un enlace a los espacios de acompañamiento.

Riesgo psicológico y derivaciones urgentes

Uno de los puntos más delicados del proyecto es la atención de personas con alto riesgo psicológico. Para eso, un grupo de especialistas trabaja en flujogramas de intervención que van desde la primera evaluación hasta la activación de derivaciones a centros de referencia en Venezuela. “Uno de los desafíos más importantes ha sido diseñar protocolos específicos para la atención de personas con alto riesgo psicológico, incluyendo la detección temprana de ideación e intentos de suicidio”, explicó Di Nasso. La profesional integra el equipo encargado de desarrollar esos protocolos, compuesto por diez especialistas en salud mental seleccionados para esta etapa.

“Actualmente, soy la única representante argentina. Formar parte de este grupo, junto a colegas de enorme experiencia internacional, representa para mí una gran responsabilidad y un profundo compromiso humano”, expresó la psicóloga mendocina. El objetivo, remarcó, no es solo contener en el momento, sino garantizar continuidad del cuidado cuando una persona requiere asistencia presencial o seguimiento psiquiátrico.

La magnitud del desastre también obligó a pensar la solidaridad desde una lógica organizada. Para Ailin Di Nasso, las buenas intenciones son necesarias, pero no alcanzan cuando se trabaja con personas en extrema vulnerabilidad. “La solidaridad necesita organización. Las buenas intenciones son indispensables, pero cuando hablamos de personas en extrema vulnerabilidad debemos trabajar con protocolos claros, evidencia científica y equipos capacitados”, sostuvo.

En esa línea, la psicóloga destacó el trabajo silencioso de profesionales de distintos países que coordinan esfuerzos atravesando husos horarios, urgencias técnicas y necesidades clínicas. “En una emergencia, cada hora cuenta”, resumió. Detrás de esa frase aparece una convicción que atraviesa todo el proyecto: una intervención a tiempo puede reducir el impacto del trauma y convertirse en un factor de protección para quienes lo perdieron casi todo.

La convocatoria continúa abierta para profesionales de la salud mental que quieran sumarse como voluntarios. Di Nasso indicó que quienes deseen recibir más información pueden comunicarse a través de su cuenta de Instagram, @humanatherapy. “Creo profundamente que este es el camino. La solidaridad es imprescindible, pero cuando se trabaja con personas que atraviesan un trauma de semejante magnitud, la ayuda también debe ser organizada, responsable y sustentable”, concluyó. Para Venezuela, la reconstrucción material llevará tiempo. La emocional, también. Y allí, la presencia de equipos capacitados puede marcar una diferencia decisiva.