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La planta roja más buscada: cómo lograr una floración impactante en el jardín

La planta destaca por sus flores dobles de rojo carmesí y, con sol, buen drenaje y la profundidad correcta, puede convertirse en la gran protagonista del jardín

Esta es una de esas plantas que no puede faltar en el jardín.

Esta es una de esas plantas que no puede faltar en el jardín.

Hay flores que cambian el clima de un jardín apenas aparecen. Esta planta es una de ellas. De porte elegante y presencia intensa, es una variedad clásica que se volvió referencia para quienes buscan impacto visual.

Se trata de la peonía roja ‘Karl Rosenfield’, una perenne desarrollada en 1903, capaz de formar matas densas y firmes, con un follaje verde oscuro que se mantiene atractivo durante toda la etapa de crecimiento. Cuando abre, no compite: se adueña de la escena.

Por qué la planta se roba todas las miradas

Su sello son las flores dobles, grandes y muy compactas. Pueden medir entre 15 y 20 centímetros de diámetro y suelen tener forma de rosa o tipo “bomba”. El color, un rojo carmesí brillante, crea contraste inmediato con verdes y tonos claros del jardín. Además, aporta un perfume suave, agradable, sin ser invasivo. Otra ventaja es su timing: florece tarde, hacia fines de primavera y comienzos del verano, ideal para estirar el período de color cuando otras especies ya bajaron el telón.

Sus tallos son robustos y la planta suele medir entre 60 y 90 centímetros, aunque por el peso de las flores conviene prever soporte, sobre todo si hay lluvias o viento fuerte.

peonía roja ‘Karl Rosenfield’

Las tres reglas del cultivo: sol, suelo y paciencia

Para que rinda al máximo en Argentina, el frío invernal es un aliado. Por eso suele responder especialmente bien en zonas donde el invierno se siente, como la Patagonia o el centro del país. En cuanto a la ubicación, pide sol: al menos seis horas de luz directa por día para asegurar una floración generosa. El segundo punto clave es el suelo. Necesita drenaje bueno, porque el encharcamiento es el camino más rápido a problemas en raíces.

Una mezcla simple y eficaz es combinar tierra de jardín, compost y arena en partes iguales: aporta nutrientes, estructura y aireación. Y hay un error clásico que explica muchas “peonías que nunca florecen”: plantarlas demasiado profundo.

La profundidad que define si florece o no

En la peonía, los brotes —los famosos “ojos”— deben quedar apenas enterrados, entre 3 y 5 centímetros por debajo de la superficie. Si se los tapa de más, la planta puede crecer, sacar hojas, incluso verse sana… pero no dar flores. Es un detalle pequeño con efecto enorme. Una vez plantada, conviene regar con criterio: humedad pareja, sin charcos. Y sumar paciencia, porque muchas peonías tardan en instalarse. La recompensa llega con el tiempo: cada temporada suele traer más fuerza y más flores.

El atractivo de la ‘Karl Rosenfield’ no se limita al cantero. Por su forma impecable y el tono vibrante, es una de las más elegidas para bodas y celebraciones en 2026. También tiene un punto a favor para el hogar: cortada, puede durar cinco días o más en un florero, siempre que no reciba sol directo. Esa resistencia la volvió favorita de floristas para arreglos de gama alta. En clave simbólica, el Feng Shui asocia las flores rojas con energía vinculada al éxito y la pasión, por lo que suele considerarse un buen regalo.

Para un jardín “de ensueño”, esta peonía funciona como pieza central: luce sola, pero también se potencia con plantas de flores blancas, follajes plateados o verdes claros que resalten su rojo. Con sol, drenaje y la profundidad correcta, la ‘Karl Rosenfield’ no solo florece: hace una entrada triunfal.