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La carrera que casi nadie mira y que podría abrir miles de oportunidades en 10 años

Esta carrera está enfocada en energías renovables y empieza a perfilarse como un área estratégica ante la expansión de la energía limpia y la reconversión.

Carreras como esta serán de gran importancia en la próxima década.

Carreras como esta serán de gran importancia en la próxima década.

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Hay carreras que pasan de largo en las charlas de orientación vocacional, pero que terminan marcando el pulso del mercado laboral. La ingeniería vinculada a las energías renovables está en ese grupo. Hoy la eligen pocos, aunque su campo de acción se ensancha a medida que países y empresas buscan producir y consumir energía con menor huella ambiental.

El panorama sugiere que, en un horizonte de diez años, quienes dominen estas tecnologías estarán mejor posicionados para ocupar roles técnicos, de diseño y gestión.

Por qué se vuelve estratégica en pocos años

El motor principal es el cambio de matriz energética. Reducir la dependencia del petróleo, el gas y el carbón dejó de ser un discurso y pasó a convertirse en un objetivo concreto para muchas economías. En paralelo, crece el interés por proyectos solares, parques eólicos y desarrollos asociados al llamado hidrógeno verde. Ese movimiento arrastra una necesidad directa: profesionales capaces de planificar, calcular, construir, operar y mantener sistemas de generación limpia, además de integrar esas fuentes a redes eléctricas cada vez más exigentes.

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La inteligencia artificial analiza qué tecnicaturas ganan terreno frente a las carreras universitarias.

La inteligencia artificial analiza qué tecnicaturas ganan terreno frente a las carreras universitarias.

Distintos análisis de referencia coinciden en que la transformación energética viene acompañada por una ola de empleo calificado. La Agencia Internacional de Energía (IEA) y el Banco Mundial han señalado que la expansión de infraestructura renovable, junto con la modernización de redes y el aumento de eficiencia, puede traducirse en millones de puestos vinculados a perfiles técnicos y especializados. No se trata solo de instalar paneles o aerogeneradores: también entran en juego la ingeniería de materiales, el almacenamiento, la digitalización del sistema eléctrico y la gestión de proyectos a gran escala.

Un perfil cada vez más buscado

La demanda no se explica por una sola razón, sino por un conjunto de fuerzas que empujan en la misma dirección. Primero, la presión por recortar emisiones y cumplir metas ambientales. Segundo, el aumento de inversión en energías limpias, con financiamiento público y privado. Tercero, la necesidad de recursos humanos entrenados para operar tecnología compleja y asegurar continuidad del servicio.

Cuarto, normas y políticas que incentivan la transición, desde estándares de eficiencia hasta esquemas de incentivos. Y quinto, la reconversión industrial: fábricas, transporte y grandes consumidores de energía están rediseñando procesos para volverse más sustentables y competitivos.

La carrera, además, no se limita a un único rol. Puede abrir caminos en diseño de parques solares o eólicos, auditorías energéticas, gestión de redes, integración de baterías, proyectos de hidrógeno, consultoría, investigación aplicada o desarrollo de soluciones para ciudades y empresas. Por eso, aunque hoy no sea una elección masiva, se perfila como una formación con salida diversa. El mensaje de fondo es simple: el mundo está cambiando su forma de producir energía y ese cambio necesita profesionales preparados. Quien se forme ahora, probablemente llegue antes a un mercado que todavía se está armando.