Jardín sin riego: seis plantas "todo terreno" que aguantan sol y se bancan la sequía
Con especies resistentes y un recurso simple para retener humedad, es posible armar un jardín que demande poco riego.
El jardín perfecto no siempre es el que exige más tiempo. En muchas casas, el desafío es otro: mantener verde el patio sin gastar agua de más ni depender del riego diario. Para eso existen plantas rústicas, acostumbradas al sol fuerte y a los veranos secos, que pueden vivir con muy poca ayuda.
En una edición de “Jardín en casa”, el paisajista Guillermo Grimoldi propone seis opciones que funcionan como base para un espacio sustentable y de bajo mantenimiento, ideal para quienes buscan belleza sin complicaciones.
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Seis plantas que aguantan sol y casi no piden agua
La primera candidata es la lavanda, una clásica que suma perfume, color y un aspecto prolijo incluso en épocas secas. Además, atrae polinizadores y suele verse bien en bordes, macetas grandes o canteros con grava. Otra aliada es el pennisetum, un pasto ornamental que aporta movimiento y textura: con una brisa leve cambia el paisaje y no exige riegos constantes. En el grupo de las protagonistas aparece el ágave, muy elegido en jardines minimalistas por su forma escultural y su tolerancia a la falta de agua.
El listado se completa con dos variantes de romero: el común y el péndulo. Ambos son resistentes, aromáticos y, como plus, se pueden usar en la cocina. En canteros soleados suelen crecer sin dramas, siempre que el suelo drene bien. También entra en escena la santolina, en su versión gris y verde. Es una planta baja, perfumada, que funciona como cubresuelos y se banca condiciones duras. Por último está la portulaca, una de las más agradecidas para el verano: ofrece flores intensas, ama el sol directo y tolera la sequía sin perder encanto.
Cómo armar un jardín sustentable sin volverse loco
La clave no está solo en elegir especies resistentes. También cuenta el diseño. Grimoldi plantea un principio simple: agrupar plantas según sus necesidades de luz y sombra. Si se mezclan especies que piden mucha agua con otras que casi no la necesitan, el riego termina siendo excesivo para algunas y escaso para otras. En cambio, si se arman sectores bien definidos, el mantenimiento se vuelve más eficiente. En un rincón pleno sol pueden ir lavandas, romeros, santolinas, portulacas y agaves. En zonas con algo de reparo o semisombra, conviene ajustar con especies que toleren menos exposición.
Otro punto importante es el suelo. Un jardín sustentable no se lleva bien con el encharcamiento. Muchas de estas plantas prefieren sustratos livianos, con buen drenaje. Si el terreno retiene demasiada agua, se pueden sumar materiales que aireen, como arena gruesa o grava, según el caso. La idea es que la humedad no quede estancada en las raíces. Eso reduce enfermedades, mejora el crecimiento y, paradójicamente, ayuda a regar menos porque la planta se estabiliza.
El truco del mulch: menos evaporación, más ahorro
Hay un recurso que aparece como consejo central: el mulch. Se trata de una cobertura que se coloca sobre la tierra (puede ser corteza, hojas secas, chips de madera u otros materiales) y cumple varias funciones. Conserva la humedad, protege las raíces del calor extremo y reduce la evaporación, por lo que el riego puede espaciarse. Además, ayuda a frenar malezas y mantiene el cantero con un aspecto más prolijo durante más tiempo. En verano, cuando el sol pega fuerte, ese “abrigo” para el suelo puede marcar la diferencia.
Un jardín de bajo riego no es un jardín descuidado. Es, más bien, un jardín pensado con inteligencia: elegir especies que toleren el clima, acomodarlas por sectores y darle al suelo las condiciones para sostenerse. Con lavanda, pennisetum, ágave, romeros, santolina y portulaca se puede construir un espacio atractivo, perfumado y resistente. Y con mulch como aliado, el patio puede seguir vivo incluso cuando el agua y el tiempo escasean.


