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Jardín con color: la planta que florece al final del invierno

A pesar de su rusticidad, la planta que florece al final del invierno requiere luz indirecta y humedad constante para mantener su coloración.


La Primula vulgaris es una planta que es una aliada para revitalizar los espacios exteriores justo en la transición del frío al calor. A diferencia de las especies que requieren temperaturas elevadas para brotar, esta variedad florece a finales del invierno.

Planta que da color

Su porte compacto y su abanico de tonalidades la posicionan como una opción versátil tanto para el jardín como para interiores muy iluminados.

La planta es muy versátil.

Claves para extender su floración

Aunque destaca por su rusticidad, aplicar ciertas pautas de cultivo ayuda a conservar sus pimpollos durante más tiempo.

Esta especie requiere un entorno claro para desarrollarse, pero el sol directo e intenso puede quemarla. Se recomienda ubicarla donde reciba luz indirecta o únicamente la radiación suave de las primeras horas de la mañana.

Por otro lado, necesita que la tierra conserve una humedad constante, sin llegar a saturarse. Lo ideal es aportar agua en cuanto la capa superior del suelo empiece a notarse seca al tacto.

Además, el calor sofocante acelera el desgaste de follaje y flores. En días calurosos, conviene trasladarla a rincones frescos y sombreados.

Se aconseja también cortar las flores marchitas de manera metódica porque eso estimula la aparición de nuevos brotes y evita que la planta desgaste energía de forma innecesaria.