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Iruya, el pueblo escondido perfecto para un fin de semana largo en marzo

Ubicado en Salta, este pueblo escondido es ideal para una escapada de fin de semana largo en marzo entre montañas y tradiciones.


Si lo que estás buscando es una escapada en el fin de semana largo de marzo, aquí te recomendamos un pueblo de montaña ubicado en Salta que te enamorará: Iruya. Está en el noroeste argentino y a más de 2.700 metros sobre el nivel del mar y tiene una población pequeña, de alrededor de mil quinientas personas.

El pueblo fue fundado en 1753 y aún conserva gran parte de la arquitectura colonial original. Sus casas están hechas de adobe, piedra y paja, y sus calles son estrechas, empedradas y en pendiente, lo que da una sensación muy especial al caminar por ellas.

Iruya se encuentra en un paisaje impresionante. Está arqueado por montañas y rodeado por dos ríos, el Milmahuasi y el Colanzulí, que enmarcan la zona donde se asienta el pueblo. El entorno natural hace pensar que el pueblo está, literalmente, “colgado de la montaña”.

Cómo llegar a Iruya, el pueblo salteño ideal para una escapada

El acceso a Iruya no es directo desde la capital de Salta. Para llegar por tierra es necesario pasar primero por la provincia de Jujuy y recorrer caminos de montaña, parte de ellos sin pavimentar. Esto contribuye a que el lugar sea tranquilo y menos masificado que otros destinos turísticos.

La iglesia principal del pueblo se llama Nuestra Señora del Rosario y San Roque, y es un punto emblemático para visitantes y habitantes. Frente a ella se realizan celebraciones locales, especialmente durante la fiesta patronal que se celebra cada año en octubre.

Iruya

Iruya, el pueblo salteño ideal para una escapada

Iruya ha sido reconocido internacionalmente por su belleza. La revista de viajes Condé Nast Traveler lo incluyó entre los 50 pueblos más hermosos del mundo, destacando su ubicación, su arquitectura tradicional y sus vistas naturales.

Muy cerca del pueblo se encuentran las ruinas arqueológicas del Pucará de Titiconte, que son restos de una antigua fortaleza precolombina. Estas ruinas muestran que la zona fue habitada desde tiempos ancestrales y ayudan a comprender la larga historia humana de la región.