El truco para elegir los mejores tomates en la verdulería
Elegir tomates maduros es más fácil de lo que parece. El aroma, el color y la textura revelan si está en su punto sin apretarlo.
Tomates
Elegir buenos tomates no siempre depende del color o del tamaño. Muchas personas tienen la costumbre de apretarlos con los dedos para comprobar si están maduros, pero ese gesto puede dañarlos y acelerar su deterioro. Además, no siempre sirve para saber si realmente están en su punto.
Especialistas en alimentación y conservación de frutas recomiendan prestar atención a otros detalles más simples y efectivos. Uno de los principales indicadores es el aroma. Cuando el tomate está listo para consumir, suele desprender un olor fresco y natural cerca del tallo. Si no tiene aroma, probablemente todavía le falte maduración.
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La textura también ayuda, aunque no hace falta hundir los dedos. Un tomate maduro debe sentirse firme, pero ligeramente suave al tacto. Si está demasiado duro, todavía está verde. En cambio, si está muy blando o tiene partes hundidas, puede estar pasado.
Otro detalle importante es el color. Los tomates maduros presentan un tono uniforme y brillante. Las manchas verdes cerca del tallo suelen indicar que aún no terminaron de madurar. También hay que evitar aquellos que tengan golpes, grietas o zonas oscuras.
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La piel puede dar más pistas de las que muchos creen. Cuando el tomate está fresco, la superficie se ve lisa y tensa. Si aparece arrugada o demasiado opaca, es señal de que perdió agua y ya no conserva la misma calidad.
Por qué aconsejan no guardar tomates en la heladera
Los expertos también aconsejan no guardarlos en la heladera si todavía no están maduros. El frío puede alterar su sabor y textura. Lo mejor es dejarlos a temperatura ambiente hasta que alcancen el punto ideal y recién después refrigerarlos si no se van a consumir enseguida.
Además de mejorar el sabor en las comidas, elegir bien los tomates ayuda a evitar desperdicios. Manipularlos demasiado o presionarlos constantemente puede generar marcas internas que no se ven por fuera, pero afectan su duración.
Por eso, la próxima vez que vayas a comprar tomates, no hace falta apretarlos para saber si están listos. Con observar el color, sentir su aroma y revisar la textura de manera suave alcanza para elegir los mejores.