Presenta:

El truco del vinagre blanco antes del lavado: por qué lo usan cada vez más en casa

Rociar vinagre blanco en las prendas antes de lavarlas se volvió popular por su efecto sobre olores, residuos y cuidado de las fibras.

El uso del vinagre blanco en la limpieza de la ropa tiene importantes beneficios.

El uso del vinagre blanco en la limpieza de la ropa tiene importantes beneficios.

La ropa no solo se ensucia. También absorbe sudor, polvo, perfume, humo y humedad del ambiente. Con el uso diario, algunas telas terminan reteniendo olores que el lavado común no logra quitar del todo. Es por eso que existe un truco casero con un ingrediente que todos tenemos en casa para solucionar este problema: vinagre blanco.

A eso se suma otro problema silencioso: restos de detergente y minerales del agua que se quedan pegados a las fibras y, con el tiempo, cambian la sensación al tacto. En ese contexto, un gesto simple se volvió tendencia en el hogar: aplicar vinagre blanco con rociador antes de meter la prenda al lavarropas.

Qué aporta el vinagre blanco en el lavado

El vinagre blanco se destaca por su composición. Contiene ácido acético, un componente al que se le atribuyen efectos desodorizantes y acción frente a ciertos microorganismos. En el mundo de la limpieza “más natural”, se lo menciona como un aliado porque ayuda a desprender residuos acumulados. En la práctica, eso puede traducirse en una prenda que se siente menos “cargada” y con mejor caída. Además, al colaborar con la eliminación de restos de jabón, reduce esa película que a veces deja la ropa áspera o con olor raro, especialmente en toallas, sábanas y ropa deportiva.

El vinagre blanco es el ingrediente más importante al lavar la ropa Foto: Shutterstock
El vinagre blanco es el ingrediente más importante al lavar la ropa Foto: Shutterstock

El vinagre blanco es el ingrediente más importante al lavar la ropa Foto: Shutterstock

El primer motivo es el olor. El vinagre se usa para bajar aromas a encierro, transpiración o humedad que quedan atrapados en tejidos gruesos. El segundo punto es la higiene cotidiana: sin prometer milagros, muchas personas lo incorporan para reforzar el lavado en prendas que están en contacto directo con la piel. El tercer beneficio es el cuidado textil. Al ayudar a remover acumulaciones, puede evitar el desgaste extra que generan lavados “agresivos” con exceso de detergente. Y hay un cuarto motivo, nada menor: es accesible. No requiere productos especiales y se consigue en cualquier súper, por lo que termina siendo una alternativa frente a suavizantes o aditivos más caros.

Cómo aplicarlo paso a paso sin complicarse

La forma más práctica es con un spray. Podés colocar la prenda en una superficie limpia o directamente en el tambor vacío. Luego rociás vinagre blanco en las zonas críticas: axilas, cuellos, puños, entrepierna o sectores con manchas de desodorante. La clave es no empapar, sino humedecer. Después se deja actuar unos 10 a 15 minutos. Recién ahí se realiza el lavado habitual, con el detergente de siempre y el programa que use esa tela. El secado puede ser al aire o en secadora. Este uso suele repetirse en lavados de gimnasio, toallas, ropa de cama y prendas que “guardan” olor con facilidad.

El truco funciona mejor cuando se usa con criterio. En general, se elige vinagre blanco común y se evita mezclarlo con productos que no corresponden. También conviene hacer una prueba si se trata de telas delicadas o prendas muy especiales. Para la rutina doméstica, el objetivo es claro: ropa más fresca, menos residuos y fibras mejor cuidadas. En tiempos donde muchos buscan simplificar sin resignar resultados, el vinagre pasó de secreto de abuela a recurso fijo en el lavadero.