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El test visual que solo pueden resolver aquellos con el cerebro más ejercitado. ¿Podrás con él?

El siguiente test visual demuestra como un proceso tan complejo como leer y comprender es cosa seria, solo lo logra una de cada diez personas.

Con este test visual te darás cuenta a simple vista que leer es una de las hazañas más sorprendentes del cerebro humano. Nuestra mirada se fija sobre una palabra y al mismo tiempo nuestro cerebro a una velocidad increíble nos da acceso a su significado y a su pronunciación. Sin embargo, este proceso, aunque parece simple, para nada lo es.

Todo lo que leemos introduce información nueva a nuestro cerebro. La información se convierte en conocimiento, en el momento en que se pone en práctica, entre más cosas sabemos, mejor equipados estamos para resolver los retos que se nos presentan. Si puedes descubrir lo que dice este test visual verás como el leer aumenta nuestro vocabulario y la capacidad de comunicarnos.

Leer requiere un nivel cognitivo muy profundo, y al mismo tiempo es algo muy reciente en la historia evolutiva de la humanidad. Con este test visual los científicos han descubierto que hasta hace pocos miles de años las palabras solo entraban en nuestro cerebro a través de los oídos.

Con el siguiente test visual se ha descubierto que son necesarios años de mucho trabajo antes de que la maquinaria del cerebro, que es la base de la lectura, parecida a la de un reloj, funcione de forma tan aceitada que nos olvidemos de que existe, es decir, que se vuelva automática y por medio de este test lo lograrás.

Test Visual: "Asociación de números y letras"

El cerebro toma fotos de lo que lee. Con el siguiente test visual podrás ver que hay evidencia de que cuando se lee, la mente crea o recuerda objetos que se asemejan a la descripción. Básicamente, si lees una rica descripción de una escena, podrás ver la activación cerebral en la corteza visual.

Imagen: Wwebconsultas

¿Pudiste descifrar el mensaje?. Acá te lo dejamos para que tu cerebro por medio de este test visual pueda comprender: " Muchos años después, frente  al pelotón de fusilamiemto, el coronel Aureliano Buendía, habria de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos, el mundo era tan reciente que muchas cosas carecian de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo".