El hantavirus podría expandirse cada vez más y la ciencia explicó el motivo
La ciencia advierte que el hantavirus podría expandirse ante el aumento de temperaturas y cambios en las lluvias.
El cambio climático puede modificar el hábitat de algunos roedores y ampliar el mapa de riesgo en Sudamérica.
ShutterstockEl caso del crucero que partió desde Argentina abrió una pregunta incómoda sobre el hantavirus y otros virus transmitidos por roedores: qué puede pasar si el clima sigue cambiando.
Un nuevo estudio advierte que algunas especies de Sudamérica podrían desplazarse hacia regiones donde antes no eran frecuentes, empujadas por el aumento de la temperatura y las modificaciones en las lluvias. Ese movimiento también podría llevar ciertos virus a zonas que hoy no aparecen como áreas de riesgo.
La investigación, publicada en npj Viruses, se concentró en arenavirus, un grupo de virus transmitidos por roedores que puede provocar fiebres hemorrágicas graves. Aunque no son lo mismo que el hantavirus, forman parte de un problema sanitario parecido: enfermedades que dependen del contacto entre humanos, animales silvestres y ambientes que se modifican con rapidez.
Cambio climático y riesgo viral en Sudamérica
El punto central del trabajo es que el cambio climático puede alterar el mapa de riesgo. Cuando suben las temperaturas o cambian las lluvias, también puede cambiar el lugar donde viven algunas especies de roedores. Si esos animales se desplazan, los virus que transportan podrían aparecer en zonas rurales, agrícolas o pobladas donde los sistemas de salud no necesariamente están preparados para detectarlos.
Pranav Kulkarni, epidemiólogo veterinario de la Universidad de California en Davis, dijo a Science News que esa es justamente la parte preocupante. Según explicó, algunas de estas enfermedades no están dentro del radar habitual de las autoridades sanitarias. El investigador también señaló que los trabajadores rurales suelen estar entre los grupos más expuestos cuando desarrollan tareas en áreas donde circulan roedores infectados.
El estudio no plantea que exista un brote inmediato ni que todos estos virus vayan a expandirse al mismo tiempo. Lo que muestra es un escenario posible si las condiciones ambientales siguen cambiando. Para llegar a esa conclusión, los investigadores usaron simulaciones por computadora que combinaron datos sobre seis especies de roedores, proyecciones climáticas y densidad de población humana.
Los resultados marcaron que el riesgo de transmisión de virus desde roedores hacia personas podría aumentar durante las próximas dos décadas en algunas zonas de Sudamérica que hoy no aparecen como áreas de mayor riesgo. Entre los virus analizados figuran Guanarito, Junin y Machupo, asociados a brotes esporádicos en distintos países de la región.
En el caso del virus Junin, vinculado históricamente con la fiebre hemorrágica argentina, el modelo sugiere que el riesgo podría moverse desde zonas de pastizales en Argentina hacia otras partes del país y también hacia Paraguay y Bolivia. Para otros virus, las proyecciones incluyen posibles cambios hacia regiones de Colombia, Brasil, Guyana, Surinam, Perú y Paraguay.
La relación con el hantavirus aparece porque varios de estos roedores, o especies cercanas, también pueden participar en la transmisión de otros patógenos. Science News remarcó que el virus Andes, un tipo de hantavirus, fue noticia por un brote asociado a un crucero que había iniciado su viaje en Argentina. La OMS informó el 4 de mayo que había casos confirmados y sospechosos, con tres muertes reportadas en ese momento. Días después, Reuters informó que la OMS elevó a siete los casos confirmados de hantavirus Andes vinculados al crucero.
Ese episodio no significa que el estudio sobre arenavirus explique por sí solo el brote del crucero. Sin embargo, sí ayuda a entender por qué los científicos miran cada vez con más atención a los virus transmitidos por roedores. El calentamiento global, los cambios en el uso del suelo, la expansión agrícola y la urbanización pueden modificar los encuentros entre animales y personas.
Kulkarni remarcó que las simulaciones observan tendencias de largo plazo, pero todavía falta analizar con más detalle qué ocurre con cambios climáticos más cortos, como alteraciones de temperatura o lluvia de una semana a otra o de un mes a otro. Esa información sería clave para anticipar riesgos concretos y mejorar la vigilancia sanitaria.
La advertencia, entonces, no apunta solo al hantavirus. El mensaje de fondo es que Sudamérica podría enfrentar un mapa más dinámico de enfermedades transmitidas por roedores. En ese escenario, los científicos plantean que la vigilancia, la prevención en zonas rurales y la detección temprana serán cada vez más importantes para evitar que un virus silencioso se convierta en un brote difícil de controlar.


