El bosque argentino que sorprende con árboles más altos que el Obelisco y miles de años de historia
El bosque patagónico del Parque Nacional Los Alerces guarda secretos ancestrales. Conocé sus árboles milenarios y su impactante naturaleza.
Este bosque del Parque Nacional Los Alerces guarda algunos de los árboles más antiguos del planeta.
La Ruta NaturalHay lugares donde la naturaleza obliga a cambiar la escala. En este bosque argentino de la Patagonia, los árboles no solo impresionan por su altura, sino también por el tiempo que llevan en pie. Algunos nacieron cuando todavía no existían muchos de los monumentos más famosos del mundo.
El escenario está en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut, a unos 74 kilómetros de Esquel. Allí se conserva una de las expresiones más impactantes de la selva valdiviana, un ambiente húmedo y frondoso donde el agua, la montaña y la vegetación forman una de las postales más fuertes del sur argentino.
Los secretos del bosque patagónico argentino
El gran emblema del lugar es el Alerzal Milenario. Para llegar hasta este sector del bosque, primero hay que caminar hasta Puerto Chucao, atravesando un puente colgante sobre el río Arrayanes y siguiendo un sendero de baja dificultad que bordea el río Menéndez.
Desde ese punto parten las embarcaciones que navegan durante cerca de una hora el lago Menéndez, rodeado de cordones montañosos y aguas profundas de tono azul intenso. La travesía termina en Puerto Sagrario, desde donde comienza la caminata final hacia uno de los rincones más asombrosos del parque.
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Allí aparece el protagonista absoluto de este bosque: el Alerce Abuelo. Se estima que tiene unos 2.620 años, mide cerca de 60 metros de altura y supera los dos metros de diámetro. Su tamaño es comparable al Obelisco porteño y su edad supera ampliamente a muchas civilizaciones antiguas.
El sendero completo ronda los dos kilómetros y hoy cuenta con pasarelas, cartelería interpretativa y espacios de descanso que facilitan el recorrido. A lo largo del trayecto, además, se observan otros alerces jóvenes que, aun así, también cuentan con miles de años de vida, algo que modifica por completo la idea habitual de juventud en la naturaleza.
Más que una excursión, la visita funciona como una experiencia sobre el tiempo. Entre lagos, montañas y árboles gigantes, este bosque argentino ofrece una de las escenas más extraordinarias del país y una forma distinta de entender la inmensidad natural de la Patagonia.