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El abono casero que funciona: la lengua de suegra explotará de flores esta primavera

La lengua de suegra, una planta conocida por su increíble resistencia, puede sorprender con flores si se la estimula con un nutriente casero que todos tenemos.

La lengua de suegra, una planta ideal para ambientes poco luminosos. 

La lengua de suegra, una planta ideal para ambientes poco luminosos. 

La primavera ya está aquí y se nota en el aire. Estamos en pleno noviembre, el calorcito empieza a sentirse y ya casi podemos oler el verano. Mirás por la ventana y las veredas están llenas de colores: morado, naranja, rosa, blanco... todo parece despertar. Sin embargo, la lengua de suegra, quizás pienses que ella no participa en esto.

Casi todos tenemos una en casa. Es la planta "todo terreno" por excelencia. La amamos porque es súper fácil de cuidar y parece aguantar absolutamente todo. Sin embargo, hay un secreto que muy poca gente conoce: ¡esa planta también puede dar flores!

Es verdad que lo hace muy, muy pocas veces. Es un evento raro, casi un mito urbano en el mundo de la jardinería. Pero no es imposible. Si logramos darle el entorno correcto y una pequeña ayudita extra, podemos conseguir que nos dé esa increíble sorpresa.

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El secreto está en tu cocina para mejorar la lengua de suegra

No necesitás salir corriendo a comprar fertilizantes caros ni productos químicos con nombres raros. Los métodos caseros son una maravilla, no solo porque son súper económicos y cuidan el medio ambiente, sino porque sabemos exactamente qué le estamos dando a nuestra planta. Para la lengua de suegra, el verdadero "oro puro" es algo que seguro estás tirando a la basura todos los días: la cáscara de banana.

¿Por qué justo esto? Resulta que ese desecho que parece inútil está cargado de minerales que son esenciales para las plantas. Tiene muchísimo potasio, fósforo y calcio. Estos tres elementos son como el combustible premium para el crecimiento y, sobre todo, para la floración de muchísimas plantas, incluida nuestra querida lengua de suegra.

Tres formas fáciles de usar este abono casero

Hay varias maneras de aprovechar este recurso, y no tenés que complicarte la vida.

La primera opción es la más directa: simplemente cortá la cáscara en pedacitos bien chiquitos. Después, incorporalos al sustrato (la tierra de la maceta), enterrándolos un poco. A medida que se descomponen, van liberando todos esos nutrientes de a poquito.

La segunda opción es hacer una especie de "té de banana". Herví las cáscaras por unos diez minutos en agua. Una vez que esté listo, dejá que se enfríe completamente. Colá el líquido y usá esa agua para regar tu planta.

Cuándo y cómo aplicarlo para ver resultados

Una tercera vía, si tenés un poquito más de paciencia, es hacer un "fertilizante fermentado". No es nada científico. Simplemente poné las cáscaras en un frasco grande con agua y dejalas ahí durante 2 o 3 días. Esa mezcla que se forma es pura vida para tu planta. Usala para hidratar la tierra.

El momento ideal para usar cualquiera de estos tres métodos es justo ahora, en primavera y verano. Es la época en que la planta está más "despierta" y en plena actividad.

Podés aplicar este fertilizante natural más o menos cada 15 días, pero siempre con moderación. No hay que exagerar. Asegurate también de que tu planta reciba buena luz (pero nunca el sol directo que la queme) y controlá el riego para no ahogar las raíces. Con este mimo extra, vas a ver cómo sus hojas se ponen más fuertes y vibrantes.