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Cómo usar los restos de café para que tus plantas crezcan más fuertes y con más flores

En los restos de café usado hay uno de los abonos más potentes para nuestras plantas: paso a paso, cómo aplicarlo.


Antes de tirar el café del día a la basura, es importante saber que estos restos pueden ser oro para el jardín. Rápidamente, podemos convertir un residuo en uno de los nutrientes más importante que puede recibir las plantas.

Por qué el café es bueno para las plantas

Los restos de café tienen una composición química que los convierte en un fertilizante natural muy completo. Son ricos en nitrógeno, uno de los nutrientes esenciales para el crecimiento vegetal y también aportan potasio y fósforo, dos elementos clave para el desarrollo de las raíces y la floración. Además tienen propiedades que mejoran la estructura del suelo, aumentan su capacidad de retener humedad y favorecen la actividad de los microorganismos beneficiosos que mantienen la tierra viva y fértil.

Los posos de café son el producto de desecho de la preparación del café. También se lo conoce como borra de café. Foto: guadarrama.coffee

El café reciclado funciona además como repelente natural de babosas y caracoles en plantas de exterior. Foto: Archivo

Qué plantas se benefician más

No todas las plantas reaccionan igual al café. Las que más se benefician son las que prefieren suelos ácidos: hortensias, azaleas, rododendros, arándanos, helechos y la mayoría de las plantas de interior tropicales como los potus, las monsteras y los helechos. Para plantas que prefieren suelos alcalinos, como la lavanda o el romero, conviene usarlo con moderación.

Cómo aplicarlo correctamente

La forma más simple es mezclar los restos secos directamente con la tierra de la maceta o del jardín, incorporándolos suavemente en la capa superficial sin enterrarlos demasiado. Una cucharada por maceta mediana cada dos semanas es suficiente para notar resultados sin acidificar el suelo en exceso.

Otra opción muy efectiva es preparar un abono líquido: disolver una cucharada de restos de café en un litro de agua, dejar reposar 24 horas y usar esa agua para regar las plantas. El resultado es un fertilizante líquido suave que las plantas absorben de forma inmediata.

Para las plantas de exterior, esparcir los restos alrededor de la base de los arbustos o árboles frutales funciona además como repelente natural de algunas plagas, especialmente babosas y caracoles, que evitan el contacto con el café.