Presenta:

Cómo limpiar una sartén quemada y que quede como nueva

Mantén tus utensilios de cocina en buen estado con estos trucazos.
Estos trucos te ayudarán un montón. Foto: Archivo
Estos trucos te ayudarán un montón. Foto: Archivo

Las sartenes quemadas ya no serán un problema con algunos trucos caseros para dejarlas impecables. Tómate tu tiempo para dejar actuar los ingredientes antes de la limpieza. Con los materiales adecuados, cualquier sartén recupera su brillo sin necesidad de productos químicos agresivos.

Uno de los métodos es utilizar agua y lavavajillas. Para aplicarlo, se llena el fondo de la sartén con agua y unas gotas de jabón. Luego, se coloca a fuego medio y se cubre con una tapa para evitar salpicaduras. Tras unos diez minutos de hervor, se retira del fuego y se deja enfriar. Este procedimiento ayuda a desprender los residuos adheridos al fondo. Después de eliminar el líquido, se lava con una esponja y jabón como de costumbre.

Estos trucos te ayudarán.

Otra solución es usar bicarbonato de sodio y limón. Se esparcen dos cucharadas de bicarbonato sobre la sartén quemada. Luego, se corta un limón por la mitad y se utiliza una de las mitades para frotar con movimientos circulares. La reacción del bicarbonato con el ácido del limón descompone la grasa y facilita la limpieza. Tras unos minutos enjuaga con agua tibia y jabón.

Para quienes buscan una alternativa en sartenes de hierro o con base metálica, la combinación de papel de aluminio y sal gruesa es perfecta. Primero, se espolvorea una cantidad generosa de sal gruesa sobre la zona afectada. Luego, se toma un trozo de papel de aluminio arrugado y se frota con firmeza sobre la sal. 

Frota con firmeza en cualquiera de los casos.

El vinagre blanco también limpia las sartenes quemadas. Se vierte una taza de vinagre en la sartén y se calienta a fuego medio durante cinco minutos. Luego, se retira del fuego y se deja reposar hasta que enfríe. La acidez del vinagre ablanda los restos adheridos, y facilita su eliminación con una esponja. Este método es especialmente útil en sartenes de acero inoxidable.

El café molido es una alternativa menos conocida pero funciona. Se coloca una cucharada de café molido en la sartén y se añade un poco de agua caliente. Luego, con una esponja, se frota hasta que desaparezcan los residuos. Tras enjuagar con agua y jabón, la superficie queda limpia y sin restos de quemado.