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Cómo hacer una limpieza de la lana sin apelmasarla

La limpieza de las prendas de lana no tiene por qué ser un riesgo si se respetan los cuidados básicos: temperatura adecuada, lavado suave y secado plano.

Cómo cuidar la lana en invierno con una limpieza correcta. Foto: Shutterstock

Cómo cuidar la lana en invierno con una limpieza correcta. Foto: Shutterstock

Es común pensar que lavar lana en el lavarropas es un error fatal que termina arruinando la prenda. Sin embargo, no es el lavado en sí lo que afecta a este material, sino la combinación de agua caliente, fricción excesiva y secado inadecuado. Con una limpieza bien realizada, la lana puede conservar su suavidad y forma original sin problemas.

Factores a tener en cuenta para la limpieza de la lana

Uno de los factores más importantes a tener en cuenta es la temperatura del agua. El agua caliente provoca que las fibras se encojan y se apelmacen, especialmente si se combinan con movimientos agresivos. Por eso, tanto si el lavado es a mano como en lavarropas, debe realizarse con agua fría o apenas tibia y un jabón suave o específico para prendas delicadas. Las piezas deben sumergirse sin frotar ni retorcer, permitiendo que reposen unos minutos antes del enjuague con agua a igual temperatura.

Cuando se utiliza el lavarropas, lo ideal es elegir un ciclo corto, destinado a ropa delicada o lana. El uso de bolsas de protección ayuda a minimizar el roce con otras prendas. Además, se recomienda reducir la velocidad del centrifugado y evitar por completo la secadora. La exposición a altas temperaturas es el principal riesgo para este tipo de tejidos.

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Las prendas de lana deben secarse en horizontal y lejos del sol para conservar su forma original. Foto: Shutterstock

Las prendas de lana deben secarse en horizontal y lejos del sol para conservar su forma original. Foto: Shutterstock

La importancia del secado

El momento del secado también requiere atención. Lo más recomendable es extender la prenda sobre una superficie plana, como una toalla, y moldearla suavemente con las manos hasta recuperar su forma. Debe secarse en posición horizontal, lejos de fuentes de calor o sol directo. Colgar la lana mojada puede provocar que se deforme por el peso del agua acumulada.

Con estos cuidados, las prendas de lana pueden mantenerse en excelente estado a lo largo del tiempo, sin perder ni forma ni textura. La clave está en comprender cómo responde este material al agua, al calor y al movimiento, y actuar en consecuencia.