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Cómo es el jardín submarino que es tendencia en la red

El 'Jardín de Nemo' fue creado para conservar el agua y la energía. Se trata de un proyecto italiano que experimenta una alternativa sustentable a la hora de cultivar especies.

Que existen jardines y técnicas de jardinería para todos los gustos es algo que todos sabemos. Sin embargo, el ser humano es conocido por superarse a sí mismo creando nuevos métodos para llevar a cabo algo tan natural como el cultivo de plantas. Hace años, se dio a conocer una novedad que impactó tanto a los fanáticos de la jardinería, a los aficionados del cuidado ambiental y a los científicos. Se trata de una huerta submarina conocida como el ‘Jardín de Nemo’, como guiño al pez payaso de la película de Disney. ¡Un invento fascinante por donde se lo mire!

Este llamativo jardín submarino se encuentra en el noreste de Italia, precisamente frente a la costa del pueblo de Noli, a una hora en coche desde Génova. El Jardín de Nemo’ es toda una instalación artificial que cuenta con nueve burbujas de plástico transparente que, a primera vista, parecen flotar bajo el agua. De acuerdo con National Geographic, se creó como un experimento que busca probar la viabilidad de los invernaderos submarinos. 

EL JARDÍN DE NEMO ESTÁ UBICADO EN FRENTE DE LA COSTA DEL PUEBLO ITALIANO NOLI. FOTO: NATIONAL GEOGRAPHIC.

Las ‘biosferas’ sumergidas bajo el agua están conformadas por una serie de cúpulas de plástico que, a su vez, están equipadas con material hidropónico, que consiste en utilizar disoluciones minerales en vez de suelo agrícola. Además, se pueden encontrar las semillas de diferentes plantas, que buscan germinar, y ventiladores que permiten la circulación de aire debajo del mar.  

Sergio Gamberini es la persona que está detrás de esta innovadora creación. Pero no sólo cuenta en su currículum con la invención del Jardín de Nemo, sino que también es el director general de Ocean Reef, una empresa italo-estadounidense que fabrica equipos de buceo, entre otros productos relacionados a dicha actividad. Él mismo definió a cada cúpula como "una estación espacial en miniatura".

Gamberini declaró que su esperanza con el jardín submarino es “poder ayudar a los países costeros áridos a cultivar más alimentos sin la costosa necesidad de desalinizar el agua para los cultivos”. Esto movilizó al fotógrafo Luca Locatelli, quien decidió visitar el mítico lugar hace unos años, para explorarlo y sacar las fotografías que vemos en todo internet. Es más, el profesional llegó a probar el pesto realizado con la albahaca submarina.

"Necesitamos a alguien que piense en cosas locas (no solo en inventos corrientes) que surjan de una verdadera pasión", determinó Locatelli acerca del jardín submarino y concluyó: "Puede que sea algo, puede que no, [pero] me gusta que alguien sea tan valiente como para invertir dinero en algo así".