Cómo cambian los gustos musicales según la edad
La evolución implica mayor apertura a diferentes propuestas que nos corren de los moldes clásicos en el que solemos posarnos. Ya sea para la moda, para las fragancias, para los libros, a medida que nuestra edad avanza descubrimos novedades o giros que llevan nuestra atención hacia campos antes inexplorados. Y esto mismo pasa con los gustos musicales.
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La música que escuchamos a lo largo de las décadas puede mantener un repertorio invariable, que tiene que ver con nuestra nostalgia y con nuestros primeros descubrimientos. Pero también empiezan a incorporarse nuevos estilos, letras y sinfonías que tienen que ver con nuestro desarrollo, sentimiento, vivencias, en definitiva con lo que nos pasa, con lo que nos relaja, con lo que nos estimula. Está claro que a los 40 no vamos a estar escuchando siempre la misma música que los 15. La edad nos cambia y los gustos musicales varían.
Cómo cambian nuestros gustos musicales con la edad
En la niñez, nuestros padres suelen componer el ambiente con música infantil que a los adultos puede tender a la somnolencia, o a la histeria por la repetición de palabras o conceptos, pero que agrada mucho a los pequeñines y así empiezan a reconocer su gusto musical. Según la escuela pedagógica española, en esta etapa la música ha heredado prácticas obsesivas de reiteración escolar, y las composiciones para infantes se basan en este paradigma, que imlpica repetir la misma palabra constantemente hasta crear una canción. Las rimas pegadizas terminan impregnando en todos.
Ya en la adolescencia, el modelo Disney y MTV pareció colonizar muchas mentes con figuras y producción industrial que entronizó a íconos como Hannah Montana y Miley Cyrus. La industria cultural hizo foco en el consumo a gran escala que se expandió a todos los continentes en este último tramo de la mano de la hiperconectividad, y los diferentes públicos infantojuveniles así lo demandaron. Esos primeros riff causan una suerte de hipnotismo que se propaga de boca en boca y vibra en cada cuerpo. Entre estos grupos juveniles podemos citar a Justin Bieber; One Direction; Fifth Harmony; Big Time Rush; The Jonas Brothers, entre otros. Si nos remontamos a los 90 podemos mencionar a Backstreet boys; NSYNC; Spice Girls. Hanson, Take That; New Kids on the Block.
Al consolidarse la edad de la adolescencia, los cuerpos crecen de manera irregular, los niños no saben ya si lo son, y todo es así muy terrible, lo cual se vuelca en el gusto musical que adquiere un marcado contorno por lo irreverente: en los 80 y 90 los clásicos punk, rock y metal estaban a la hora del día. Es que en esta época los púberes y prepúberes necesitan dioses, mitos, cosas que adorar y espejos en los que reflejarse.
Ya avanzada la juventud optamos por renegar de lo anterior y buscamos un gusto musical más definido y ligado a un género específico. Es en esta franja de edad que te imaginás adoptar un estilo, un género musical que va a dar sentido al resto de tu existencia. Da igual que sea el rock, el thrash, el blues, el jazz, el rap, el indie o la música electrónica. La rebeldía se vende en camisetas de los Rolling Stones, Sex Pistols, los Ramones, Metallica, 2Pac, Guns’n’Roses, Nirvana, Mano Negra, Pulp, Aphex o los gloriosos AC/DC.
Ya en los 30 empezás a desprenderte de las etiquetas que abrazaste en tus 20, para animarte a cruzar fronteras y a cometer "herejías" como escuchar a esos géneros que jamás sospechaste que podrías tararear. Caen los prejuicios. Sabés lo que te gusta, lo que te divierte y lo que te hace gozar y bailar.
Pasando los 40 y pisando los 50 un mix de nostalgia y de eclecticismo nos guía en nuestro gusto musical. En este sentido podemos descubrirnos escuchando ráfagas de “deep minimal house”, “progressive synth rock”, “punk dream pop” o “flamenco rock fusión”. Pero también en algunos casos podemos volver a las fuentes y escuchar esos sonidos primarios que nos moldearon en nuestra postura y coros. De todos modos ya sabemos que las etiquetas absolutas no van con los mayores de 40 y 50. La nostalgia en esta etapa es tan poderosa que permite volver a revisar los clásicos de todas las edades.

