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Científicos confirman cuánto tiempo lleva realmente superar a un ex amor

Los científicos señalan que el cuerpo y la mente no siempre siguen el mismo ritmo. Aunque la relación termine, el cerebro sigue procesando durante años.


Un nuevo estudio trajo un dato sorprendente: el cerebro puede tardar hasta ocho años en soltar por completo un vínculo de amor. No se trata de costumbre ni de nostalgia. Es una cuestión de apego emocional que, según los científicos, se va disolviendo con el tiempo, pero mucho más lento de lo que se creía.

Los científicos señalan que el cerebro sigue en actividad

La investigación fue realizada en la Universidad de Illinois y analizó a más de 300 adultos que habían estado en relaciones de al menos dos años. La mayoría llevaba unos cinco años separados, pero aún así mostraban señales de apego hacia sus exparejas, muy por encima del que sentían por personas desconocidas.

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Para los científicos superar un amor tiene los días contados.

El resultado más llamativo fue que el punto medio del desapego se da alrededor de los cuatro años. A partir de ahí, la intensidad emocional disminuye poco a poco. El promedio para que ese vínculo quede al nivel de un extraño es de ocho años. No hay atajos ni fórmulas mágicas. Solo tiempo.

El contacto frecuente con la expareja fue uno de los factores que más alargó el proceso. Cuanto más se hablaban o se veían, más lento avanzaba el desapego. También influyó la forma en que cada persona se vincula. Quienes tienen un estilo de apego más ansioso, suelen quedarse enganchados por más tiempo.

Qué pasa con el cerebro

No se trata de olvidar. Así lo explicó el equipo que analizó los datos. El cerebro forma conexiones profundas con alguien que fue importante. Y cuando esa relación se rompe, necesita tiempo para reorganizar esos caminos. Es como desmontar un puente que llevaba años construido.

Los investigadores también señalaron que el proceso no es igual para todos. Algunas personas logran recuperarse más rápido. Otras sienten que, aunque ya no hay amor, todavía hay un lazo emocional difícil de soltar. La idea de “ya fue, superalo” no tiene mucho respaldo si se miran estos datos.