Buenos Aires, Montevideo o Santiago: en qué ciudad rinde más el sueldo
Un informe relevó sueldos, alquileres y gastos básicos en Buenos Aires, Montevideo y Santiago: la vivienda hoy absorbe entre el 49% y el 59% del ingreso bruto.
El costo de la vivienda marca una de las principales diferencias entre cada ciudad
ShutterstockElegir una ciudad para empezar una nueva etapa laboral no depende solo del número que aparece en una oferta. El alquiler, la conectividad y los gastos cotidianos pueden cambiar por completo la ecuación. Un relevamiento regional comparó cuánto rinden los sueldos en Buenos Aires, Montevideo y Santiago de Chile.
El estudio elaborado por Randstad tomó como referencia una remuneración bruta mediana de $1.600.829 en el sector privado formal argentino, un salario medio estimado de 34.600 pesos uruguayos y otro de 1.333.905 pesos chilenos. Los mínimos legales son $376.600 en Argentina y 25.383 pesos en Uruguay. Para Chile, la Dirección del Trabajo fija desde mayo un ingreso mínimo de 553.553 pesos, aunque el material difundido por la consultora menciona 555.553. Todos son valores brutos y no contemplan descuentos, impuestos ni beneficios laborales.
Los salarios iniciales cambian según la ocupación
Para un operario industrial, el sueldo bruto de entrada ronda $1.500.000 en Buenos Aires, 27.000 pesos uruguayos en Montevideo y 600.000 chilenos en Santiago. Entre los empleados administrativos, las referencias ascienden a $1.800.000, 35.000 uruguayos y 590.300 chilenos, respectivamente.
La mayor diferencia aparece en tecnología: un programador junior comienza cerca de $1.800.000 en Argentina, 60.000 pesos en Uruguay y 945.900 en Chile. Son pisos orientativos. La experiencia, los estudios, el manejo de idiomas y la especialización pueden elevar de manera considerable una propuesta, especialmente en posiciones profesionales o técnicas.
El alquiler consume hasta el 59% del ingreso
La vivienda es el gasto con mayor incidencia. Un departamento de dos ambientes en una zona intermedia de Buenos Aires cuesta alrededor de $860.000 mensuales, equivalentes al 54% de la remuneración utilizada como referencia. En Montevideo, una propiedad similar demanda 20.500 pesos uruguayos y absorbe el 59% del salario medio. Santiago presenta la relación más baja: un alquiler de 652.000 pesos chilenos representa el 49% del ingreso. Frente a 2024, Buenos Aires casi no registró cambios y Montevideo mejoró apenas un punto. Santiago, en cambio, redujo el peso relativo de la vivienda del 64% al 49%.
La brecha se amplía al comprar tecnología. Una notebook con procesador i5, 16 GB de memoria y disco sólido de 500 GB cuesta cerca de $1.800.000 en Argentina, más de un salario completo. En Uruguay equivale al 80% del ingreso y en Chile, al 49%. Para Santiago, el precio compatible con ese porcentaje es de unos 655.990 pesos chilenos; el monto de 655.990.000 reproducido en algunas versiones del informe constituye una aparente errata. Internet también resulta más accesible en Chile: representa el 0,75% del sueldo, frente al 2,38% en Uruguay y el 2,5% en Argentina.
En los consumos diarios, Santiago vuelve a mostrar la menor incidencia. Un combo Big Mac demanda el 0,66% del salario chileno, mientras que en Buenos Aires representa el 0,99% y en Montevideo, el 1,82%. El combustible deja otra diferencia: un litro de nafta súper equivale al 0,12% del ingreso de referencia en Chile, al 0,13% en Argentina y al 0,26% en Uruguay. En este último mercado, por lo tanto, llenar el tanque exige proporcionalmente el doble de esfuerzo salarial que en las otras dos capitales.
Qué conviene analizar antes de emigrar
Los números ubican a Santiago en una posición favorable dentro de los rubros relevados, pero no alcanzan para definir por sí solos una mudanza. El salario neto, la cobertura de salud, la educación, los impuestos, el transporte y la posibilidad real de ahorro también modifican el resultado. Andrea Ávila, CEO regional de Randstad, remarcó que la decisión debe evaluarse de manera integral. Para muchos profesionales, además, emigrar no implica una salida definitiva: puede ser una etapa para sumar experiencia internacional, estudiar o ahorrar antes de regresar a la Argentina.


