Windows 11 prepara una función para acelerar el menú y las aplicaciones hasta un 70% más rápido
Microsoft prueba una mejora llamada Low Latency Profile, pensada para que Windows 11 responda más rápido al abrir aplicaciones, Inicio y menús contextuales.
Windows 11 prepara una función para acelerar apps y menús hasta un 70%
ShutterstockDurante años, una de las críticas más repetidas contra Windows 11 apuntó menos a sus funciones nuevas y más a una sensación diaria: el sistema podía sentirse pesado. Abrir una aplicaciones, desplegar el menú Inicio o hacer clic derecho sobre un archivo no siempre ofrecía la respuesta inmediata que muchos usuarios esperaban. Ahora, Microsoft parece decidido a corregir ese punto con una función experimental que promete mejorar la fluidez del sistema.
La novedad se llama Low Latency Profile y forma parte de una estrategia más amplia para optimizar el rendimiento de Windows 11. Según informó Windows Central, Microsoft ya la prueba dentro del programa Windows Insider, aunque todavía no tiene una fecha confirmada de lanzamiento para todos los usuarios.
Una mejora pensada para lo que más se usa
La idea detrás de esta función es simple: acelerar las acciones cortas que más influyen en la percepción de velocidad. No se trata de mejorar únicamente el rendimiento en tareas pesadas, como editar video o correr videojuegos exigentes, sino de reducir la latencia en gestos cotidianos.
El cambio apunta a momentos muy concretos: abrir aplicaciones, desplegar menús del sistema, activar el menú Inicio o acceder a los menús contextuales. Son acciones breves, pero repetidas decenas de veces por día. Por eso, aunque la mejora no cambie la apariencia de Windows 11, sí podría modificar de forma notable la experiencia de uso.
Cómo funciona Low Latency Profile
El mecanismo trabaja con ráfagas muy cortas de potencia. Cuando el sistema detecta una acción prioritaria, eleva la frecuencia de la CPU a su máximo durante un período de entre 1 y 3 segundos. Esa aceleración permite que la respuesta sea más rápida sin mantener el procesador exigido durante mucho tiempo.
La lógica recuerda a los modos de impulso que ya utilizan muchos procesadores modernos, pero aplicada desde el propio sistema operativo para tareas específicas. Sobre el papel, el impacto en batería y temperatura debería ser bajo, justamente porque el aumento de potencia dura muy poco.
Una promesa que todavía está en prueba
El dato del 70% suena fuerte, pero conviene leerlo con cautela. Por ahora, Low Latency Profile está en fase experimental y disponible dentro de builds de prueba. Eso significa que Microsoft todavía puede modificarla, retrasarla o incluso decidir no incluirla en una actualización estable.
La mejora también se vincula con el proyecto interno conocido como Windows K2, una iniciativa orientada a hacer que Windows 11 se sienta más liviano, moderno y eficiente. Ese plan incluye optimizaciones del sistema, ajustes en la interfaz y una revisión de componentes que durante años cargaron con críticas por lentitud o falta de consistencia.
En una etapa en la que Microsoft venía acumulando cuestionamientos por el exceso de funciones ligadas a la inteligencia artificial, esta prueba marca un giro interesante: menos promesas futuristas y más atención a la velocidad real del sistema. Si Low Latency Profile llega bien implementado, podría ser una de esas mejoras silenciosas que no se ven en una captura de pantalla, pero se sienten cada vez que el usuario abre una app o mueve el sistema en el día a día.