Ciberpunk: El Movimiento
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"En la novela, Bolivia ya no existe como tal y es una región llamada “Qullasuyu Marka”. Liberada después de las revuelta indígena ocurrida alrededor del 2022 que echó a los q’aras (blancos) y cerró las fronteras con los países vecinos, esta “Zona Liberada” empieza a crear las reglas para su propia sociedad. “Qullasuyu Marka” es entonces una autocracia sin un líder democrático, organizada en sindicatos y totalmente enfocada hacia el mundo rural. A pesar de eso, la Zona no se ha quedado alejada de los cambios globales y las comunidades están conectadas online y sus ingenieros espaciales están considerados entre los mejores de su profesión".
Crítica aparecida en la red "De cuando en cuando Saturnina" (Ed. Mama Huaco, 2004) de Alison Spedding; representante de la novelística postcyberpunk.
En los 80; el pensamiento libre dio a luz varias corrientes que cambiarían el mundo o por lo menos empezarían a resquebrajarlo. Empezaba a surgir un movimiento contrario a las expresiones fukuyamistas del "fin de la historia" y se construía a través de lo que muchos filósofos llamaron biopolítica; una política marcada por la interacción biológica. El "yo", sólo podía ser a través del entorno; esto provocó rupturas que se manifestaron en movimientos muy marcados que aún seguían desarrollándose y combinándose en otros nuevos y más ambiciosos. Algunos de ellos son el movimiento de software libre, el de la cultura libre, el movimiento okupa, el movimiento sin tierras, el cyberpunk y el hacktivismo.
Biopolítica: una política marcada por la interacción biológica
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De las cenizas surgen manifestaciones de héroes solitarios. Al igual que en los 40 y 50 del siglo XX eran héroes anónimos que iban tomando transcendencia de a poco, pero esta vez estos héroes no tomaban forma, muy por el contrario; al igual que muchos de los "terroristas prehistóricos" eran fantasmas que golpeaban y se iban. Estos héroes eran los llamados hackers y fueron los protagonistas de las novelas de la corriente cyberpunk y su leyenda.
El movimiento literario ciberpunk nació de la revuelta, de la rebelión que se construía en los cimientos de la exclusión; de la rebelión anglófonos a la ciencia ficción representada por Asimov, Gernsbach y otros como ellos que basaban su literatura en la predicción; el futurianismo.
Los Cyberpunk reivindicaron el carácter político del género y sus formas como la distopía y la ucronía en el marco de un discurso que alertaba sobre el empoderamiento tecnológico del estado y las grandes corporaciones desde una perspectiva tecnófila y libertaria. Reivindicaban la ruptura de la ficción post guerra mundial que de la mano de Orwell, Zamiatín, Le Guin se habían enfrentado a la ciencia ficción de la Edad de Oro y convertido en fuerte crítica política a los regímenes existentes y sus organizaciones de control.
El ciberpunk se inspira en la corriente punk de la norteamérica de los años 30.
El ciberpunk no tiene nada que ver con los punks británicos de los 70, no es su continuador; ni reivindica esa ideología del vivir deprisa, ni la violencia como forma de manifestación. Muy por el contrario los Cyberpunk se identifican con una corriente punk de la Gran Depresión norteamericana de los 30, parados que se habían quedado sin hogar y que se colaban en los trenes viviendo a salto de mata por todo el país recorriendo y parasitando la red ferroviaria. Un devenir que los cruzaba por exclusión y la búsqueda del lugar como sino.
Una metáfora sterliniana que conformaría al tipo de hacker que luego protagonizaría Neuromante; la novela de Gibson que inspiraría la película "El Jardinero", y servía para definir una generación en rebelión constante, que se enfrentaría al reaganismo y su gendarmerianismo.
El verdadero punto de partida de la narrativa cyberpunk es "Software" (1982) de Rudy Rucker, la primera novela que realmente expresa al ciberpunk literario y que continuará en 1988 con "Wetware".En 1984 William Gibson, irrumpe con la primera parte de la trilogía que marcará la década: "Neuromante" (1984), "Conde Cero" (1986) y "Mona Lisa Overdrive" (1988).
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En 1985 Bruce Sterling replantea los protocolos de la saga épica espacial con "Schismatrix" y el 88 con "Islas en la red" entrará de lleno en el diseño político de un nuevo mundo; un mundo que se construía, modificaba y permanecía conectado. El control ya no era del estado, sino de las corporaciones que controlaban la red.
El final de los 80 cierra con "Crystal Express" (1989), de Bruce Sterling, la colección de cuentos que nos obsequiará, "Días verdes en Brunei", la mejor expresión de la cultura hacker y una ventana a las formas de su globalización en los 15 años siguientes; y "Patterns",la obra de Pat Cadigan, que muestra su propia evolución y una perspectiva que empieza a mirar hacia lugares que luego serán fundamentales a través de cuentos hoy considerados incunables de la cultura hacker.
Los 90 irrumpen con una serie de obras maestras que nos dejarán pensar la biopolítica y su manifestación el biohacktivismo como formas de resistencia al poder corporativo o biocorporativo; porque ahora lo social era nodal, en red. Podemos listar a Rudy Rucker, "El hacker y las hormigas" (1994). William Gibson desarrolla una nueva trilogía: "Luz virtual" (1993), "Idoru "(1996) y "Todas las fiestas del mañana" (1999). "Fuego sagrado" (1996) -una metáfora sobre el fin de los ciclos generacionales- y el relato "Maneki Neko", un adelanto de lo que luego serán las ciberturbas son el aporte principal de Bruce Sterling a un movimiento que ya es maduro.
"Criptonomicón" una novela que da una historia y una espiritualidad a los hackers
Pero lo más interesante de los 90 vendrá de la mano de dos verdaderos outsiders del movimiento: Neal Stephenson y Pat Cadigan. Cadigan lanza "Tea from an Empty Cup" (1998) primera entrega de una serie policiaca en el metaverso con importantes reflexiones filosóficas y políticas de fondo. Mientras Stephenson -que rompe definitivamente la horma de los ochenta- primero con "Snow Crash" (1992) y después con su obra maestra "La era del diamante" (1996), cerrará la década en 1999 con "Criptonomicón", una novela que dará una historia y una espiritualidad a los hackers, que les dará raíces en tiempos oscuros de la edad media y el barroco.
Con el nuevo siglo aparecen escritores, que tienen una formación científica más sólida y que han vivido la experiencia real de hackear; estos estarán agrupados bajo la denominación Cyberpunk, pero romperán con cierto romanticismo de las nacientes democracias y la consolidación del software libre; proponiendo una mirada más cínica y desesperanzada, a la vez de una fuerte crítica a los cambios sociales y a las construcciones corporativas.
Esta literatura queda expuesta en la obra del australiano Greg Egan, un activista y profesor universitario de Física cuántica que hará su obra maestra con un libro emblemático: "Cuarentena" (1992).El linuxero y jugador de rol australiano Max Barry con "Jenniffer Gobierno" (2003) y el británico Richard Morgan con "Leyes de mercado" (2002).
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Para cuando William Gibson publica "Mundo espejo", una novela madura y realista, el cyberpunk ya estaba agotado en el mundo angloparlante y era reemplazado por este nuevo postcyberpunk. En los países hispanos recién estaba gestándose y aún sigue desarrollándose.
"¡Llora lobo!", de András Gáspár (1990); primera obra con cierta importancia ya es de los 90. "Su argumento es clásico, pero su ambientación extremadamente original: Un Budapest fronterizo, cuasi asiático, con un aire de decadencia otomana, que es el centro de negocios oscuros de Europa".
Aunque nuestro movimiento cyberpunk es más tardío y habla de un retorno a la tierra sería más apropiado hablar de Cyberecologismo o biohacktivismo.
Un buen follón literario para pasar las vacaciones y los días con la atmósfera incendiada, encerrados al resguardo de una habitación refrescada y un buen libro, olor a tinta y papel mezclado con el de una limonada o jugo de frutas tropicales-
Cyberpunk https://project.cyberpunk.ru/idb/manifesto_es.html