Playstation4: La consola del futuro, qué esperar (y qué temer)
El 20 de febrero Sony hizo un anuncio especial, en un evento que fue la presentación oficial de la la sucesora del PlayStation 3, y que coloca a la compañía en el centro de atención; al marcar un antecedente que nos meterá de lleno a la nueva generación de estos dispositivos. La consola del futuro ya está aquí, pero ¿qué podemos esperar (y temer) de ella?
Si bien la salida al mercado de la Wii U, el pasado mes de noviembre, supuso en teoría la primera consola de esta nueva era, la realidad es que tanto sus especificaciones técnicas como su desempeño, han dejado en claro, luego de tres meses, que no se trata de nada nuevo más allá de una Wii en HD con una Tablet integrada. Situando la verdadera pelea entre Microsoft y Sony, quienes replantearán las reglas del juego con sus nuevos proyectos.
Microsoft ha mantenido mucha discreción sobre su nueva consola, a la que conocemos actualmente con el nombre código de Durango, por el momento toda la información que hay sobre ella y la PlayStation 4 son sólo rumores
Nuevas reglas para nuevos mercados.
Una suposición válida y sensata es la de creer que ambas compañías se basarán en la experiencia que tuvieron con la presente generación para sus nuevas plataformas. Y en ese aspecto uno de los puntos más interesantes fue el referente a las especificaciones técnicas de cada aparato. Sobre el papel la consola de Sony era a todas luces la más potente, la que poseía mayor vocación como centro multimedia, la que ofrecía juego en línea gratuito, sin embargo, Nintendo con su interfaz simple y lúdica de movimiento, y Microsoft con su experiencia multijugador, el sistema de Gamer Points y su integración como plataforma de entretenimiento lograron destacarse en áreas donde Sony no lo logró. Para esta nueva era se rumora que la PlayStation 4 tendría 50% más potencia que la nueva Xbox, pero ya vimos que ser la mejor en ese terreno no significa ofrecer la mejor experiencia de juego.
El mercado y los usuarios no son los mismos que hace siete años, la integración del videojugador casual a la ecuación plantea un nuevo panorama que ha dado origen a experiencias de juego como el Kinect de Xbox 360, o interfaces menos complejas pero más integradas, a través del uso de Smartphones y redes sociales.
El mercado es mucho más amplio pero también la oferta. Como ejemplo claro de ello tenemos el caso de Ouya y la Steam Box de Valve, la primera apunta al jugador casual, con un precio extraordinariamente accesible y una oferta de juegos sencillos pero adictivos sobre una plataforma Android, mientras que la segunda apunta a volarle la cabeza a cualquier hardcore gamer, a la altura de lo que se proponen Sony y Microsoft, pero con la posibilidad de actualizar el hardware, con un catálogo extenso que los respalda y la oportunidad de utilizar teclado y mouse, casi indispensables para si se trata de jugar un FPS o un RTS.
La triada de la generación pasada ya no se encuentra sola y en la medida que puedan interconectar su propuesta con la dinámica actual de los jugadores será como se defina la mejor alternativa. Por lo pronto todo indica a que Sony tendrá un control con pantalla táctil integrada, y que la nueva Xbox llevará al Kinect al siguiente nivel.
Streaming sí, pero...
Las consolas de Sony y Microsoft robustecieron sus servicios de juego en línea, convirtiéndose en un elemento integral de la experiencia. El siguiente paso sensato es dar el salto (gradualmente) a este tipo de sistema, incluso al principio todos los rumores apuntaban a que ambas consolas funcionarían exclusivamente mediante streaming, sin embargo, a la fecha todo apunta a que esta será la última generación que utilice medios de almacenamiento físicos, discos Blu-Ray en ambos casos. Con soporte alternativo para realizar streaming con ciertos juegos.
Fuente: Alt 1040