Viajó a Rusia para trabajar de camionero, terminó en combate y murió: piden repatriar el cuerpo
La familia de Juan Pablo Díaz asegura que viajó a Rusia por una propuesta laboral, pero acabó incorporado al ejército ruso, Murió tras un ataque con drones.
El argentino Juan Pablo Díaz murió en el frente de batalla en Rusia y su familia lucha por poder repatriarlo.
Juan Pablo Díaz tenía 35 años, tres hijas y una historia que comenzó con la búsqueda de trabajo y terminó en uno de los frentes de la guerra entre Rusia y Ucrania. El hombre residente en San Luis, murió el 26 de mayo luego de que un dron explotara mientras se encontraba en una zona de combate.
Ahora, su familia enfrenta otra batalla: conseguir la documentación necesaria y repatriar sus restos a la Argentina.
Según relató su madre, Alicia, Díaz había recibido una propuesta laboral a través de un contacto mexicano. La oferta, de acuerdo con su testimonio, consistía en desempeñarse como camionero para el ejército ruso y trasladar provisiones.
Sin embargo, una vez que llegó a Rusia, la situación tomó otro rumbo. A los diez días de su arribo, Juan Pablo firmó un contrato con las fuerzas armadas rusas. La familia sostiene que le ofrecieron un bono de 15.600 dólares y una remuneración mensual cercana a los 5.000 dólares.
Después de la firma, según contó su madre, le quitaron el pasaporte y el contrato y fue trasladado a un polígono para recibir instrucción militar.
Propuesta de empleo en Rusia
Díaz había trabajado como camionero en Chile, pero regresó a la Argentina en noviembre de 2025 y no logró volver a conseguir empleo. La posibilidad de viajar apareció en abril de este año y, ante la falta de trabajo, decidió aceptarla.
“En la desesperación por conseguir trabajo se fue. Me enteré dos horas antes de que se fuera a Rusia”, contó Alicia en una entrevista brindada al portal de ElDoce.tv. En ese momento, Juan Pablo estaba en Mendoza y se comunicó con ella desde el aeropuerto para informarle que emprendía el viaje.
El recorrido hacia Rusia incluyó distintas escalas: Mendoza, Buenos Aires, San Pablo, Ámsterdam, Estambul y finalmente Moscú.
De acuerdo con la documentación que la familia presentó sobre su incorporación, Díaz completó trámites administrativos y un examen médico antes de ingresar formalmente al servicio militar ruso.
“Estuvo 20 días en el polígono, él nunca había manejado un arma. Nos contó que lo llevaban al frente. Mi hijo estuvo dos días en el frente y lo mató un dron”, relató su madre.
La comunicación del fallecimiento
La primera comunicación sobre su fallecimiento llegó de manera extraoficial. Una hora después de la muerte, un comandante ruso que había entablado amistad con Juan Pablo se comunicó con la familia, relató al portal Alicia.
Posteriormente, su esposa recibió un mensaje de Pavel Tarakanov, un oficial y traductor del ejército ruso, quien le informó que Díaz había muerto y que su compañero había resultado herido por la metralla.
La confirmación oficial por parte de Cancillería Argentina llegó el 19 de junio, después de 15 días de espera. Para entonces, el cuerpo permanecía en una morgue de Rostov del Don, ciudad ubicada a más de 1.000 kilómetros de Moscú y próxima a la frontera con Ucrania.
La odisea para repatriar el cuerpo
La familia lleva meses intentando completar los trámites para trasladar los restos a la Argentina. Desde Cancillería les explicaron que para obtener el certificado de defunción y avanzar con la repatriación es necesario cumplir determinados requisitos de manera presencial en Rusia.
El principal problema, según Alicia, es la dificultad para viajar hasta Rostov del Don y conseguir asistencia jurídica en ese país. “Hace tres meses de lo sucedido y aún hoy no tenemos la partida de defunción porque es muy complicado. Tiene que ir un familiar directo el que viaje hasta allá o hacer poder a un abogado ruso”, explicó.
Desde Cancillería les proporcionaron un listado de abogados rusos, pero hasta el momento no lograron encontrar un profesional que tome el caso. Una abogada se comunicó con la familia y derivó el pedido a un estudio jurídico de Rostov del Don, aunque tampoco pudieron establecer contacto.
“Solo una abogada nos atendió y me pasó el link de un estudio de abogados de Rostov del Don, donde está la morgue. Me dijo que ella no puede tomar el caso porque desde Moscú a Rostov del Don son 24 horas de tren, no hay aviones. No me lo tomó”, relató Alicia.
La mujer aseguró que lo más urgente es conseguir el certificado de defunción para poder iniciar formalmente el traslado de los restos. “Estoy desesperada porque no hay ayuda, es complicado el papelerío. Cómo no van a subir al sistema una partida de defunción”, manifestó.
“Mi mayor miedo es que su cuerpo termine en una zanja, en el olvido”, expresó Alicia, quien reclama poder recuperar los restos de su hijo y darle una despedida en la Argentina.



