Un plato roto y una bicicleta: la magia de Reyes Magos que marcó una infancia en Morón
Un recuerdo de infancia en Morón revive la magia de Reyes Magos, una bicicleta soñada y un plato roto que convirtió una noche común en inolvidable.
Los Reyes Magos, camino a Belén.
Archivo MDZLa madrugada del 6 de enero de 1977 quedó grabada para siempre en la memoria de un niño de Morón. No solo por el regalo esperado, una bicicleta Tarzán rodado 20, sino por un detalle inesperado que terminó de sellar la magia de los Reyes Magos.
Una infancia que creció temprano
Con apenas 8 años, plena infancia, el protagonista de esta historia se sentía “el hombre de la casa”. La ausencia temprana de su padre y el empuje constante de su madre, Leonor, habían acelerado esa sensación de madurez. Tal vez por eso, en su carta a los Reyes no solo pidió una bicicleta rodado 20, sino que también explicó que ya era grande.
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La noche previa dejó todo listo: pasto recién cortado para los camellos y agua hasta el borde en compoteras de plástico. El ritual era tan importante como el regalo.
El detalle que hizo creer para siempre
Al amanecer, la bicicleta amarilla marca Tarzan estaba allí, imponente. Sin embargo, lo que realmente sorprendió fue el plato de plástico partido en dos. La explicación fue inmediata y perfecta: uno de los camellos lo había pisado al comer.
La noticia corrió rápido por el barrio Agüero. Vecinos, amigos y padres se acercaron a ver la prueba irrefutable de que los Reyes habían pasado. Décadas después, el recuerdo sigue intacto y la recomendación también: no olvidarse nunca de escribir la cartita.


