Tomás Piqueras: de una crisis familiar a liderar una empresa de salud
Tomás Piqueras asumió tras la enfermedad de su padre, atravesó la pandemia y hoy conduce una empresa con foco en innovación, equipo y compromiso humano.
Tomás Piqueras.
Marlene Rolando / MDZ.Tomás Piqueras quedó al frente de CSH (Centro de Servicios Hospitalarios) en un momento tan inesperado como decisivo. La enfermedad de su padre lo obligó a incorporarse antes de lo previsto a una empresa familiar que ya llevaba décadas de historia en el sector salud.
Con una trayectoria que combina legado, aprendizaje y transformación, el joven empresario habla en Entrevistas MDZ, sobre el peso de la herencia familiar, el valor de las personas dentro de la compañía y los desafíos de conducir una firma clave en un rubro tan sensible como el sanitario.
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-¿Cómo fue tu llegada a la empresa familiar?
-El Centro de Servicios Hospitalarios es un proyecto de familia, una empresa familiar que fundaron mi papá y mi abuela en 1996. Yo también soy del 96, así que siempre digo que la compañía fue como mi hermana mayor. Crecí con la empresa como parte de mi vida, viendo de cerca ese proyecto que ellos habían iniciado. A fines de 2016 me incorporé a trabajar de manera más directa a partir de la enfermedad de mi papá. Fue una llegada más abrupta de lo que imaginaba, pero también la viví con mucha alegría, tomándola como algo positivo: primero para acompañar a mi familia y después para sumarme a un proceso de construcción que ya llevaba muchos años.
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-Antes de sumarte, ¿estabas proyectando otro camino?
-Sí. En ese momento tenía 19 años, acababa de salir del colegio, había hecho el CBC de Abogacía y estaba cursando el primer año de la carrera en la UBA. Además, trabajaba en un estudio jurídico, haciendo un poco mi camino. No era que desconociera el recorrido que había hecho mi familia, al contrario, siempre estuvo presente. Pero también sentía la necesidad de construir una experiencia propia, de hacer un camino personal que me permitiera más adelante incorporarme al proyecto familiar de una manera más natural, con otra mirada y con herramientas propias.
-¿Qué significó acompañar a tu padre en ese proceso?
-A mi papá le diagnosticaron en octubre de 2016 un cáncer terminal, con una expectativa de vida de apenas unos meses. Pero a base de mucho esfuerzo de él, del acompañamiento de la familia y también de personas muy importantes dentro de la compañía, pudo vivir casi tres años más, hasta agosto de 2019. Ese tiempo fue muy valioso porque nos permitió hacer un proceso de transferencia de conocimiento, no solo del negocio en sí, sino también de prácticas de trabajo, de formas de liderar y de vínculos muy personales con la gente. Hubo cosas que aprendí a tomar y otras que después busqué transformar, pero sin dudas fue un período muy fuerte y muy formativo para mí.
Por la enfermedad de mi papá decidí incorporarme a la empresa
-¿Qué representa hoy la empresa para vos?
-Para mí la empresa representa mucho más que un trabajo o un negocio. Es un proyecto de familia. De hecho, la historia viene incluso de antes, porque mi bisabuelo ya estaba en este rubro en la década del 40. Yo soy la cuarta generación. Siempre hubo una visión de largo plazo, una idea de trascender a las personas y a las generaciones, y en definitiva de acompañar al sistema de salud en su desarrollo. Creo que una de las principales virtudes que tuvo la familia a lo largo del tiempo fue la capacidad de adaptarse, transformarse y aggiornar el negocio sin perder el propósito original.
-¿Qué rol ocupa tu abuela en la compañía?
-Mi abuela es una personalidad en sí misma. Está por cumplir 80 años y sigue siendo una persona muy activa. Viene todos los días a la oficina, está enterada de todo, conoce a las personas y tiene un rol muy presente. Fue parte del inicio de este proyecto junto a su hijo, así que su vínculo con la empresa es profundísimo. Tiene una mirada muy humana, muy cercana, casi de consultora permanente, no solo en temas de trabajo sino también en cuestiones personales. Aunque hoy somos 40 personas, seguimos teniendo una dinámica muy familiar, con una lógica de abrazar a la gente, y eso tiene mucho que ver con ella.
-¿Cómo vivió el equipo todo este proceso de cambio?
-Cuando me incorporé, en 2016, éramos poco más de 15 personas. En todo este proceso de transformación, una de las primeras decisiones que tomé fue construir con las personas que habían acompañado el proyecto desde el primer momento. Los líderes de cada uno de los equipos, los mandos medios, son en su mayoría personas que vienen de la compañía desde hace muchos años, incluso desde los inicios. Son personas que había tomado mi papá y que conocían profundamente la cultura de la empresa. Siempre resalto eso: decidimos hacer crecer el proyecto con las mismas personas que venían acompañándonos desde el principio, y eso fue clave para sostener la identidad de la compañía.
-¿Cómo ves el impacto de la tecnología en el sector salud?
-Es un gran desafío. La tecnología avanza más rápido de lo que uno puede adaptarse, y eso pasa en todos los sectores, pero en salud se nota todavía más por la sensibilidad del trabajo. Ahí es donde cobra valor lo que hacemos como compañía: tomar eso que anda dando vueltas en el mundo, identificar qué realmente sirve y poder bajarlo a nuestro país para acercarlo al sistema de salud. Hoy siento que las diferencias entre una marca y otra, entre un producto y otro, son cada vez menores porque la información está más democratizada y la tecnología también. Entonces, el verdadero diferencial ya no pasa solo por el producto, sino por la confianza, la solidez y la capacidad de resolverle un problema concreto al cliente. Incluso con el avance de la inteligencia
Imagino a la empresa a la vanguardia de la industria
¿Cómo imaginás el futuro de la empresa?
-Me imagino pudiendo inspirar mucho a la gente dentro de la compañía para que ellos también sean protagonistas y para que CSH siga estando a la vanguardia de la industria. Siempre digo, medio en serio y medio en broma, que me gustaría llegar un día a la oficina y que no se den cuenta de que llegué. Para mí, ese sería uno de los mejores legados que podría dejar: que el rol de Tomás sea complementario, potenciador, que sirva para inspirar y no para concentrar todo. Y hacia afuera, me imagino a la empresa haciendo lo que la distinguió siempre: identificar tecnologías y tendencias en el mundo, seleccionar las mejores soluciones y acercarlas al sistema de salud argentino para que sea más eficiente y, en definitiva, para cuidar mejor a las personas

