Sara Critto: "Mi abuelo Enrique Shaw será el primer empresario argentino reconocido como santo"
La nieta de Enrique Shaw, Sara Critto, contó en Entrevistas MDZ cómo era el empresario argentino que será beatificado por el Papa León XIV.
Sara Critto, nieta e Enrique Shaw.
Santiago Aulicino / MDZEn el lviing de Entrevistas MDZ, Sara Critto de Eiras abrió una ventana a la intimidad de Enrique Shaw, el empresario argentino que quedó a un paso de la beatificación. Convocada no solo por su formación como abogada y especialista en familia, sino sobre todo en su rol de nieta, reconstruyó la figura de un hombre atravesado por la fe, la familia y una vocación de servicio que dejó huella en la Iglesia y en el mundo del trabajo.
A lo largo de la entrevista, Sara repasó las cartas de amor entre Enrique y Cecilia, su vínculo con los obreros, su papel en la defensa del salario familiar y las anécdotas que muestran su costado más humano. También explicó en qué instancia se encuentra el proceso hacia la beatificación y por qué la historia de Shaw sigue despertando admiración, incluso décadas después de su muerte.
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-Bienvenida, Sara. ¿Cómo estás?
-Muy bien. Muchas gracias a Marisa,a Víctor,a Santi y a todo el equipo de MDZ por esta invitación. Muy agradecida de estar acá, en este medio tan importante.
-Gracias a vos por estar acá .Casi todos creemos que tuvimos los mejores abuelos del mundo; en tu vida, esto es una realidad. ¿Tuviste el mejor abuelo Sara? Aún sin conocerlo. ¿Cierto?
-No lo conocí. Se murió cuando mamá tenía 16 años. Él tenía 41. Se murió de un cáncer. Si viviera, tendría 105 años. Hace poco se celebró el aniversario de nacimiento, el 26 de febrero, con una misa en el Pilar, donde están sus restos mortales. Y la vara es alta. La santidad no se hereda. La responsabilidad de esta santidad que él se propuso es personal.Desde muy joven se propuso hacerse santo. decía que había que empezar ya y estar a la altura de las circunstancias.
-Enrique Shaw en este momento es Venerable Enrique pero ya, ¿prácticamente es Beato?¿Cómo es esto?
-Depende del Papa. Francisco declaró a Enrique como Venerable, es decir, que vivió todas las virtudes en grado heroico en 2021 y el Papa León XIV el 17 de diciembre de 2025 firmó el decreto de beatificación. Es decir, que estamos camino a la beatificación. Muy pronto se celebrará la ceremonia de beatificación aquí, en la Ciudad de Buenos Aires, donde vivió y murió.Estamos esperando la fecha. Así que están todos invitados a participar en esta ceremonia cuando el Vaticano lo decida.
-Un argentino que fue militar de formación, que fue empresario, que tuvo dinero ¿y que puede llegar a la santificación?
-¡Cierto! Como dijo el Papa Francisco, que se puede ser santo y rico o rico y santo. Como Enrique Shaw que administraba los bienes que tenía para el bien de los demás. Era muy generoso, por ejemplo, con su casa e invitando a muchos huéspedes, a los amigos de los nueve hijos, o prestaba la casa de las vacaciones, o también el auto (que abuela a veces se quejaba porque decía "para qué se lo prestas a éste que lo devuelve chocado" y Enrique le respondía "Y si no, ¿quién se lo va a prestar?". Era muy desprendido, sí, de de los bienes.
-Dijiste como al pasar, nueve hijos.¿Llegaron a ser diez?
-Pero no nació.Bueno, perdieron cuatro embarazos. Abuela tenía malos embarazos, con muchas pérdidas. Cuando perdió el último, Enrique ya estaba bastante enfermo de cáncer, con metástasis y la abuela le contó (era muy incipiente el embarazo) y decía que nunca lo vio llorar tanto como esa vez. Enrique valoraba cada vida humana, aunque fuera tan incipiente.
Estamos camino a la beatificación de mi abuelo Enrique
-Hablás de tu abuela con mucha ternura. Tengo en mis manos el libro "Enrique y Cecilia. Cartas de amor". Estas cartas de amor ¿son las cartas reales que intercambiaron tus abuelos?
-Claro, porque él era marino, había entrado al Liceo a los 14 años. Fue el oficial más joven de la Armada Argentina. Él vivía en Puerto Belgrano cuando empezaron a salir a los 19 años. Comenzaron a escribirse y ella vivía acá, en la ciudad de Buenos Aires. Entonces, el medio de comunicación más común eran las cartas, porque el teléfono era bastante difícil, costoso, y, además él navegaba. Enrique le decía que le cuente más porque cuanto antes se conocieran, antes se podrían casar. Tenían esta meta, contarse todas las cosas para liberarse de las preocupaciones materiales y así unirse más en Dios, por Dios y para Dios.
-¡Qué maravilla Sara! ¿Y vos llevás el nombre de tu bisabuela?
-La mamá de Enrique se llamaba Sara; falleció cuando Enrique tenía cuatro años y antes de morir le pidió a su marido, el papá de Enrique que era agnóstico, que educara a sus dos hijos en la fe católica porque ella era católica, también venía de un ambiente muy de pensamientos opuestos, pero le pidió y su marido cumplió esta promesa. Se murió de una gripe, en esa época muy rápido, en una semana. Enrique fue educado en la fe. Tomó la Primera Comunión, el Santísimo Sacramento, después fue confirmado y siempre tuvo dirección espiritual. Primero con este sacerdote con el que tomó los sacramentos y cuando se fue a vivir a Uruguay, empezó a tener dirección espiritual en la Marina con un capellán allá en Puerto Belgrano, que le preguntó a Enrique si no había pensado en ser santo. Enrique se lo cuenta así, de pasada en las cartas y después dice "estaba rezando el rosario en un murallón, ahí, en Puerto Belgrano y estaban los lobos marinos y se me ocurrió que podría llegar a ser santo", que estaba muy lejos de ello, pero que lo iba a intentar con todas sus fuerzas. Abuela contaba que cuando rezaba el Padrenuestro decía "santificado sea tu nombre y que juntos santifiquemos al Señor". Le proponía esta santidad juntos y como a Abuela mucho no la convencía; le propone hacer un programa para vivir la religión. La misa con la comunión todos los días, rezar el rosario en familia... Como ella había estudiado Bellas Artes, pintó un cuadro de la Virgen para rezar juntos. Y lo hicieron. Decían que era la costumbre más valosiosa que le iban a dejar a sus hijos. Y después jaculatorias que mi mamá se acuerda haberlo escuchado cientos de veces decir "gracias, Dios mío" cuando veía algo lindo o "que sea lo que Dios quiera" o "Señor mío y Dios mío".
-Sara, ¿las cartas las compilás vos con ayuda de tu madre?
-Sí, la pandemia fue la ocasión para poder transcribirlas, sobre todo. En total eran 1602 cartas.
-Lo difícil que habrá sido seleccionarlas!
-Y bueno, ahí me ayudó mi madre a cortar y cortar porque si las publicábamos, eran más de mil hojas. Entonces es un 5%, porque, claro, se contaban todo, se tenían una gran confianza. Se ve cómo se propusieron hacerse felices mutuamente. Decían que, como iban a tener este mismo fin de la felicidad mutua, no iban a tener peleas. Y de hecho le pregunté a todos los hijos, a los nueve si habían visto pelearse a sus padres y ninguno recordó haberlos visto pelearse nunca. Así que realmente lo vivieron así. Enrique, en lo que se proponía, ponía todo para lograrlo; como si fuese un juramento. Y no fue una vida sin preocupaciones. Porque Abuela como había perdido a su mamá al nacer y también después a su abuelita que la había criado , tenía una personalidad a veces depresiva. Entonces él le levantaba el ánimo.
-Después de la Marina se va a la actividad privada, se convierte en empresario y termina ¿defendiendo a al personal?
-Cuando termina la Segunda Guerra Mundial, pide la baja. Le ofrecen un puesto de gerente en una fábrica en la que estaba como presidente un tío de la mujer que no había tenido hijos y que estaba medio cansado de las relaciones con los trabajadores. Acepta y ya al final de su vida, cuando la accionista mayoritaria ordena un despido de 1200 trabajadores, Enrique viaja a Estados Unidos de donde era esta esta accionista y ofrece su renuncia si se despedía a uno solo. Enrique explicó que tenían ganancias razonables en la compañía, en los balances auditados. Y no se despidió al personal. Una de las hijas de esos obreros, agradece hoy en día esa defensa del personal que hizo Enrique, porque gracias a eso ella nació en una familia con estabilidad económica y pudo educarse y progresar.
-Dentro de lo que gestionó en la empresa, tuvo mucho diálogo, buen diálogo con sindicalistas y ¿terminó redactando leyes de protección?
-Exacto. Fue el autor de puño y letra de la Ley de Salario Familiar para que los que tenían hijos no se vieran, digamos, discriminados por las empresas. Hizo el estudio de cuántos menores de 15 años y discapacitados había en Argentina para que un pequeño porcentaje de lo que los empleadores aportaban a las cajas de jubilación se destine a este salario familiar. Y así podían, los que tenían hijos, tener un mismo nivel que los solteros. Enrique fue nombrado por la Unión Industrial Argentina para realizar ese este trabajo. Hace poco el Papa León XIV les mandó un mensaje diciendo que en Argentina estaba Enrique, que había considerado a la empresa como una comunidad de vida, una comunidad donde todos tienen que crecer juntos. Enrique consideraba que los deberes del empresario que más se debían destacar son el del servicio del Progreso técnico y la Atención Humana. Que todos se desarrollen integralmente, que el fin es la persona. Y que había que pensar más en la persona que en la empresa.
-Conmueve mucho la anécdota de "sangre obrera". Vos dijiste que él quería ser obrero... ¿Y qué pasó?
-Tuvo varias intervenciones quirúrgicas porque el melanoma hizo metástasis en los pulmones y lo tuvieron que operar varias veces. Y para eso necesitó transfusiones de sangre. Fueron a donar en tres ocasiones y una de las veces fueron como 260 trabajadores. La persona que recolectaba la sangre fue a visitar a la abuela impresionado por la cantidad de gente que iba a donar. Una de las de las trabajadoras recuerda que después iban a trabajar. Hoy la gente lo sigue contando. Enrique fue a agradecer a la fábrica, ya muy enfermo, un mes antes de fallecer.Y les dijo que estaba feliz porque corría sangre obrera por sus venas, a quienes siempre había considerado como ejecutivos y no como meros ejecutores. Hoy siguen yendo a los aniversarios de fallecimiento trabajadores o sindicalistas como Carlos Custer, que dio testimonio a fin de año pasado. Habló ahí, en las mismas cristalerías, en la fábrica, recordando cómo Enrique escuchaba en las reuniones, lo atento que estaba, cómo reconocía a la gente en sus trabajos. Por ejemplo que recordaba los más de 3000 nombres de los trabajadores y le preguntaba por sus cosas, por su casa, por sus hijos, por sus necesidades. Siempre. Siempre.
-Era un varón empresario tan ocupado, además redactor de esta ley de salario familiar. Llegaba a su casa y tendría un humor de perros...
-Bueno, ahí hay un montón de testimonios de cómo llegaba silbando, con gran alegría. Se lo había propuesto ya de novios, decía "no quiero darte las horas del día en que esté más cansado". O sea, se hizo el propósito ya de muy joven, de hacer ese esfuerzo por demostrar el buen humor, por no mostrar el cansancio. Le preguntaba a cada hijo por sus cosas, la iba a ver a Abuela. A los más chiquitos los alzaba a upa. Era un padre muy cariñoso. Mamá, sobre todo, evoca la alegría que tenía, mejor que cualquier animador de fiestas, dice. Nunca vio esa alegría en otro lado, como don del Espíritu Santo. Tan, tan marcada en su papá.
-Para ir cerrando un poquito esta conversación, hay rumores de que el Papa León vendría a la Argentina en 2026. ¿Tendrá relación con esta noticia de la beatificación?
-No se sabe, sería relindo, pero bueno, hay que rezar para que el dicasterio de la Causa de los Santos, el Prefecto, que tiene que viajar, fije una fecha para la ceremonia de beatificación. Están todos invitados, no solamente en la Argentina. ¡Ojalá que muchos puedan venir cuando sea esta ceremonia de beatificación! Esto muestra que se puede ser santo en Argentina, a pesar de los vaivenes y crisis y de todo lo que vivió también Enrique. Que se puede ser santo siendo padre, siendo esposo tan cariñoso, Abuela decía que habían sido tan felices juntos, trabajando en este país con todo lo que implica. Es una invitación a la santidad. En el lugar en que a cada uno le toca hacer las cosas, muy bien, como intentó hacerlo Enrique, porque le decía a Abuela, buscar lo que Dios quiere, la voluntad de Dios y lo demás se da por añadidura.
-Clarísimo. ¿Si alguien quiere interiorizarse acerca de su vida?
-Bueno, hay muchísimos libros, pero además están las redes donde pueden ingresar. Se llaman Enrique Shaw oficial, en Instagram y Facebook. En YouTube hay varias de sus películas y videos de las conferencias. Está el libro "Viviendo con alegría", que son testimonios de más de 400 personas que lo conocieron y cuentan pequeñas anécdotas (en audiolibro) acerca de la sonrisa que que lo caracterizaba.
Si despiden un solo empleado, yo renuncio les dijo a sus jefes
-Sara, te agradecemos muchísimo por este testimonio, esta visita.
-Muchísimas gracias a vos, Marisa y a todo este equipo de MDZ. Muy agradecida.


