San Cayetano: trabajo, paz y el pan que Marcelo reparte hace 12 años

San Cayetano: trabajo, paz y el pan que Marcelo reparte hace 12 años

Marcelo Torres es un estilista que todos los 7 de agosto compra varias bolsas de pan y lo comparte con los fieles de San Cayetano en la iglesia que venera al santo en Godoy Cruz. "Empecé con mi señora que ya no está, hoy lo hago con mi hija", confió.

Como cada 7 de agosto, miles de mendocinos se acercan hasta la iglesia San Cayetano de Godoy Cruz para pedir o agradecer, principalmente, por el trabajo. Por eso 'Paz, pan y trabajo', es el lema relacionado al santo que tantos veneran en un país donde el desempleo es una constante.

los fieles veneraron al santo y algunos se confesaron

Uno de sus fieles incondicionales es Marcelo Torres, un estilista que hace 12 años que asiste a la parroquia de la calle Anatole France con bolsas de pan para repartir entre todos los que se acercan. Alguna vez lo hizo junto a su esposa, quien falleció o, como le gusta decir a él "se nos adelantó". Este miércoles lo acompañó su hija.

Entre la gente que asistió a la misa de la tarde, aquellos que ya se preparaban para la procesión de la noche y otros tantos que solo se acercaban para orar frente a la imagen del santo o confesarse en la misma calle, Marcelo compartió, junto a su hija, pedacitos de pan y parte de su historia.

"Esto surgió por una cuestión afectiva. Mi señora sufrió un cáncer muy grande, la parió durante mucho tiempo. Ahora estoy con mi hija Zoe que está acompañándome en esta propuesta de todos los años de venir y compartir el pan", comenzó diciendo el hombre que prácticamente es parte de los ritos de cada 7 de agosto.

"Cuando yo vine por primera vez con mi señora yo no podía estar adentro de la iglesia porque era tan grande la emoción y la congoja que tenía que me daba vergüenza que la gente me viera llorar. Intenté varias veces y no pude. Una de esas fui a comprar una gaseosa y ahí hice la interacción con el pan: si estoy en San Cayetano, ¿por qué no puedo ofrecer el pan?", continuó Marcelo, desandando su historia personal.

Con tantos años de experiencia en la celebración, Marcelo ya está en condiciones de comparar momentos, necesidades y expresiones de las personas que año a año enfrentan el desempleo. "Tenemos que vivir el día e involucrarnos, intentar dar una solución o una alternativa. Yo por ejemplo salgo de mi peluquería y le corto el pelo a la gente en situación de calle", confió.

la imagen de san cayetano en la parroquia de godoy cruz

Así, entre charla y pedacitos de miñón que saben a solidaridad, la tarde fue cayendo para Marcelo, su hija y los cientos de fieles que confían en el santo para conseguir trabajo, ese que para muchos trae la paz de poder compartir el pan en familia.

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