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Régimen Penal Juvenil: qué pasó antes de que un adolescente llegara al delito

En estos días volvió a instalarse con fuerza una discusión que nos atraviesa como sociedad: qué hacemos con los adolescentes que delinquen.

La nueva Ley de Régimen Penal Juvenil estableció la responsabilidad penal desde los 14 años.

La nueva Ley de Régimen Penal Juvenil estableció la responsabilidad penal desde los 14 años.

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La nueva Ley de Régimen Penal Juvenil estableció la responsabilidad penal desde los 14 años. En septiembre, la jueza Marta Pascual había suspendido transitoriamente su aplicación en la provincia de Buenos Aires al considerar, entre otros argumentos, que no estaban dadas las condiciones institucionales necesarias para alojar, educar y trabajar en la reinserción de esos jóvenes. La Cámara de Apelación y Garantías de Lomas de Zamora posteriormente revocó esa decisión y dejó nuevamente vigente la aplicación de la normativa.

La discusión que empieza antes de la Justicia

La discusión jurídica continuará y seguramente existirán distintas posiciones sobre cuál debe ser la respuesta del Estado frente a los adolescentes que cometen delitos. Pero hay una pregunta que puede hacerse desde otro lugar: ¿qué pasó antes? Cuando un adolescente llega al delito, la Justicia necesariamente debe preguntarse qué hacer después. Pero quienes trabajan con niños, adolescentes y familias también necesitan preguntarse qué ocurrió durante todos esos años anteriores. Hacerlo no significa justificar un delito: comprender no es justificar. Una persona debe responder por las consecuencias de sus actos, pero responsabilizarla no debería impedir intentar comprender cómo llegó hasta allí.

Las condiciones que se construyen durante la infancia

La pobreza económica, por sí sola, no explica la delincuencia. Como planteaba Silvia Bleichmar, la mirada puede ampliarse hacia otras formas de pobreza: la falta de oportunidades, de proyectos, de vínculos, de adultos disponibles y de expectativas respecto del futuro. Para poder renunciar a algo hoy necesitamos imaginar que existe un mañana. Esperar, postergar, estudiar, trabajar, cumplir una norma o tolerar una frustración son capacidades que se construyen progresivamente.

La pobreza económica, por sí sola, no explica la delincuencia.

La pobreza económica, por sí sola, no explica la delincuencia.

No nacemos sabiendo regular un impulso ni comprendiendo de inmediato qué siente otra persona. Tampoco nacemos entendiendo que nuestros deseos terminan donde comienzan los derechos de los demás. Necesitamos de otros para aprenderlo. Peter Fonagy desarrolló el concepto de mentalización para describir la capacidad de reconocer que nosotros y los demás tenemos pensamientos, emociones, intenciones y necesidades. La investigación contemporánea también estudia la relación entre dificultades en estos procesos y determinadas conductas antisociales, así como las intervenciones destinadas a desarrollarlos.

Llegar antes de que el problema explote

Desde otra perspectiva, Donald Winnicott destacó la importancia del sostén durante el desarrollo, mientras que John Bowlby estudió el papel de los vínculos de apego. Sin embargo, ninguna de estas teorías permite establecer un destino inevitable: una infancia difícil no fabrica necesariamente un adulto violento, del mismo modo que haber recibido poco no significa estar condenado a dar poco. A lo largo de la vida pueden aparecer otras personas capaces de ofrecer un límite, sostener, confiar y mostrar una manera diferente de vincularse: un abuelo, una maestra, un entrenador, un vecino, un psicólogo, una familia amiga o una institución.

Por eso, la discusión sobre la edad de responsabilidad penal también deja una pregunta más amplia:

  • ¿Qué estamos haciendo antes de que un chico llegue al sistema penal?
  • ¿Quién detectó que estaba dejando la escuela?
  • ¿Quién intervino frente al consumo?
  • ¿Quién puso un límite cuando todavía podía ser pequeño?
  • ¿Quién le mostró que podía ser bueno para algo?
  • ¿Dónde encontró pertenencia?
¿Qué estamos haciendo antes de que un chico llegue al sistema penal?

¿Qué estamos haciendo antes de que un chico llegue al sistema penal?

Una sociedad necesita leyes y consecuencias, pero también adultos, escuelas, clubes, familias, centros de salud y comunidades capaces de llegar antes. La Justicia trabaja necesariamente sobre lo que una persona hizo; la prevención tiene otra tarea: preguntarse qué necesita un niño mientras todavía estamos a tiempo. Y esa responsabilidad obliga a no dejar de mirar qué hicimos antes.

* Lic. Fabiana D’Acunto. Psicóloga especialista en niños y adolescentes.

* Lic. Erica Miretti. Psicóloga. Neuropsicoeducadora y docente.