Quiénes fueron los congresales que declararon la Independencia y cómo construyeron el nuevo Estado
El Congreso de Tucumán, integrado por representantes de distintas provincias, selló la Independencia con el desafío de organizar un nuevo país.
Los representantes de las Provincias Unidas se reunieron en Tucumán para declarar la Independencia.
La declaración de la Independencia no fue obra de un grupo homogéneo. Los diputados reunidos en el Congreso de Tucumán provenían de distintas provincias, tenían trayectorias profesionales diversas y compartían el desafío de organizar políticamente a las Provincias Unidas en medio de la guerra contra España.
Cuando se recuerda el 9 de julio de 1816, suele venir a la memoria la imagen de los diputados reunidos en la Casa Histórica de Tucumán aprobando la ruptura con España. Sin embargo, detrás de aquella decisión existía una generación de dirigentes con experiencias, profesiones e ideas políticas diferentes. Aunque no coincidían en todos los proyectos institucionales, compartían la necesidad de dotar a las Provincias Unidas de una autoridad legítima capaz de sostener la guerra y construir un Estado soberano.
En total fueron elegidos 33 diputados, aunque la integración efectiva del Congreso cambió a lo largo de las sesiones debido a las dificultades para viajar, los conflictos militares y los cambios políticos en algunas provincias. El 9 de julio estuvieron presentes los representantes que aprobaron la declaración de la Independencia, mientras que otros se incorporaron con posterioridad o nunca llegaron a ocupar efectivamente sus bancas.
Una representación de las Provincias Unidas
Los congresales no representaban a la Argentina tal como se conoce en la actualidad. En 1816 el país todavía no existía como Estado organizado y el Congreso reunía representantes de las Provincias Unidas, incluyendo jurisdicciones del Alto Perú.
Participaron diputados de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Charcas, Chichas y Mizque. En cambio, quedaron fuera la Banda Oriental, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Misiones, alineadas con el proyecto federal encabezado por José Gervasio Artigas, además de los territorios que permanecían bajo dominio realista.
La composición del Congreso reflejaba una realidad política mucho más amplia que la del territorio argentino actual y evidenciaba la complejidad del proceso independentista.
Abogados y sacerdotes, los perfiles predominantes
La mayoría de los diputados pertenecía a los sectores ilustrados de la sociedad colonial. Muchos habían estudiado en la Universidad de Córdoba o en la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca, los principales centros académicos de la región.
Entre las profesiones predominaban abogados, sacerdotes, comerciantes, militares y funcionarios públicos. No existían aún los políticos profesionales, por lo que cada representante llegaba al Congreso con la experiencia acumulada en su actividad principal.
Los abogados aportaban sus conocimientos para redactar leyes, reglamentos y documentos institucionales, mientras que los sacerdotes representaban una parte importante de la élite intelectual de la época gracias a la estrecha relación entre las universidades coloniales y las órdenes religiosas.
Las figuras que marcaron el Congreso
Entre los dirigentes más destacados se encontraba Francisco Narciso de Laprida, diputado por San Juan y presidente de la sesión del 9 de julio de 1816, cuyo nombre quedó definitivamente asociado a la declaración de la Independencia.
Juan José Paso, representante de Buenos Aires, ejercía la secretaría del Congreso. Con experiencia desde la Revolución de Mayo, tuvo un papel central en la organización de las sesiones y fue quien leyó públicamente el Acta de la Independencia una vez aprobada.
Junto a él trabajó José Mariano Serrano, diputado por Charcas y responsable de redactar el texto definitivo del Acta. Su trayectoria posterior también lo convertiría en uno de los protagonistas del nacimiento de Bolivia.
Representantes de todo el territorio
Buenos Aires aportó figuras como Tomás Manuel de Anchorena, Pedro Medrano, Fray Cayetano Rodríguez y José Darragueira, quienes participaron activamente en los debates políticos e institucionales del Congreso.
Desde el norte llegaron dirigentes con experiencia directa en la guerra contra las fuerzas realistas. Entre ellos se destacaron Mariano Boedo, José Ignacio Thames y Pedro Miguel Aráoz, representantes comprometidos con fortalecer la organización del nuevo Estado.
Las provincias cuyanas también tuvieron un papel relevante. Tomás Godoy Cruz mantuvo una estrecha relación con José de San Martín y promovió acelerar la declaración de la Independencia para respaldar la futura campaña del Ejército de los Andes. Por su parte, Fray Justo Santa María de Oro se destacó durante las discusiones sobre la futura forma de gobierno.
Córdoba estuvo representada por dirigentes como Eduardo Pérez Bulnes, Jerónimo Salguero de Cabrera y José Antonio Cabrera, mientras que La Rioja contó con Pedro Ignacio de Castro Barros, uno de los oradores más reconocidos del Congreso.
También participaron José Eusebio Colombres por Catamarca, Pedro León Gallo por Santiago del Estero y representantes del Alto Perú, entre ellos Mariano Sánchez de Loria, José Andrés Pacheco de Melo, Pedro Ignacio Rivera y José Mariano Serrano.
Después de la Independencia
La tarea de los congresales no terminó con la declaración del 9 de julio. Muchos continuaron ocupando cargos públicos durante las décadas siguientes y participaron en la construcción institucional de las Provincias Unidas.
Las trayectorias posteriores fueron diversas. Francisco Narciso de Laprida murió durante las guerras civiles; Juan José Paso continuó desempeñando funciones públicas; Justo Santa María de Oro llegó a ser obispo de Cuyo; José Mariano Serrano intervino en la independencia de Bolivia; Tomás Godoy Cruz siguió desarrollando su carrera política en Mendoza, mientras que Pedro Ignacio de Castro Barros mantuvo una intensa actividad religiosa y educativa.
La composición del Congreso también sufrió modificaciones entre 1816 y 1820. Algunos diputados fueron reemplazados, otros se incorporaron meses después del inicio de las sesiones y algunos electos nunca llegaron a asumir. Esa dinámica explica que distintas investigaciones históricas presenten pequeñas diferencias entre la nómina de diputados elegidos, los incorporados y quienes efectivamente estuvieron presentes durante la declaración de la Independencia.
Más allá de esas variaciones, el Congreso de Tucumán reunió a una generación de dirigentes que, desde distintos rincones de las Provincias Unidas, protagonizó una de las decisiones políticas más trascendentes de la historia. La Independencia fue el resultado del trabajo de hombres con formaciones diversas, unidos por el desafío de construir un nuevo Estado en medio de un contexto marcado por la guerra y la reorganización institucional.

