Policía: allanamientos en tierra de nadie
Un tema que vengo analizando es cómo las fuerzas de seguridad dejaron de ser tratadas con el respeto, deferencia y consideración que toda autoridad legítima.
No es complejo mejorar la calidad de las fuerzas de seguridad, es simplemente voluntad política.
Archivo MDZDeben enfatizarse políticas públicas tendientes a erradicar estas perspectivas contra la policía que tanto daño nos hizo como sociedad. En consonancia, he llegado a la conclusión que sería prudente mejorar la calidad de los organismos de seguridad del Estado; para que ese respeto buscado sea genuino y no fomentado a través de la imposición de la fuerza.
Injusticias y procedimientos ilegales por parte de la policía se ven todos los días
Principalmente -en el conurbano bonaerense- donde todo parece válido mientras tengas un motivo fundado o “inventado” para cercenar derechos. Hay que dejar de mirar para otro lado ante los frecuentes abusos policiales tanto en aprehensiones, requisas o allanamientos injustificados.
El allanamiento es lo que más afecta a las personas que no tienen recursos. Lo que lo hace aún más dañino es que atenta contra alguien que no se puede defender con facilidad, que no puede contratar un abogado; generando una evidente desigualdad ante la ley; son contados y excepcionales los supuestos en los cuales se puede efectuar un allanamiento sin orden judicial y los requisitos para proceder, incluso con orden, son muy estrictos; gracias al derecho constitucionalidad de inviolabilidad de la propiedad.
Ahora bien, el problema es que el legislador no contempló, al redactar la norma atinente a regular este tipo de actos, la potencial mala fe de quienes están encargados de llevarlo a cabo. Es cuestión simplemente de inventar alguna excusa piadosa, redactarla inteligentemente en las constancias de actuación, podemos manejarnos sin limite e impunemente, ingresando a cualquier morada con o sin fundamento.
Es mucho más habitual de lo que un ciudadano fuera de esta profesión imagina
Lo más preocupante es que las afirmaciones efectuadas por las autoridades policiales se presumen verdaderas, siendo muy complejo comprobar que actuaron ilegalmente. A veces ni siquiera lo hacen con malas intenciones sino por mera incompetencia, el típico: “nos confundimos de puerta”. Otras veces aprovechan a tener una orden para allanar una sola unidad determinada de una propiedad horizontal, edificio o ayuntamiento, y terminan ingresando también a las demás aledañas, inventando a tal fin alguna causal que acredite urgencia.
Es bueno destacar que los allanamientos masivos son ilegales y tampoco está permitido allanar a un domicilio distinto al que impone la orden en cuestión. Ni hablar de los hurtos habituales de los que no hay ninguna constancia, principalmente de importantes sumas de dinero, muchas veces ahorros obtenidos honradamente.
Estos accionares ilegales son como un puñal en el pecho para el Estado de derecho y no podemos permitir que se sigan llevando a cabo; el conurbano bonaerense debe dejar de ser tierra de nadie. Además de lidiar con la inseguridad provocada por civiles, estamos obligados a convivir también con la inseguridad policial producto de la corrupción; esto es insostenible.
No es complejo mejorar la calidad de las fuerzas de seguridad, es simplemente voluntad política. Si en cada procedimiento realizado habría una cámara filmando los acontecimientos; este tipo de conductas deplorables desaparecerían inmediatamente, permitiendo controlar así todo el accionar de los intervinientes y agotando así toda posibilidad de conductas disvaliosas.
* Dr. Nicolás Mendive, abogado penalista.
