Pitbulls y responsabilidad: el debate que deja una tragedia en Córdoba
La muerte de un niño de tres años reabre el debate sobre la responsabilidad de los dueños de perros peligrosos y el cumplimiento de las normas.
Un pitbull mató a un niño de tres años en el barrio Villa La Lonja de la ciudad de Córdoba.
ArchivoHace unos días, algunos medios cordobeses como nacionales informaron que un pitbull mató a un niño de tres años en el barrio Villa La Lonja de la ciudad de Córdoba. Los detalles descriptos por su madre son dramáticos. Remito a la lectura de las notas mencionadas.
El problema no son los perros, sino la responsabilidad humana
Esta tragedia familiar es algo más que una anécdota. Sin que deje de ser algo real, es el símbolo del desprecio por el derecho a la vida de nuestros prójimos que, pareciera contradictoriamente, nos resultan seres ajenos. El problema, es casi obvio decirlo, no son los animales en general y, en este caso particular, los perros peligrosos -un salchicha no es un pitbull ¿no?-. Guste o no a la ideología animalista, las bestias -según la terminología clásica- no son sujetos de derechos y obligaciones dado que no son seres personales. Es cierto que, en un sentido, “el perro es el mejor amigo del hombre”. Claro está: en esa idea popular bien entendida, el perro es perro y el hombre, hombre. El hombre sí es sujeto de derechos y obligaciones porque, a diferencia de los animales, es un ser personal: racional, libre y responsable.

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Aquí llego, en consecuencia, al núcleo de la cuestión: la relación de los hombres entre sí y de los hombres con los animales. Tanto en uno como en otro caso, nosotros somos los que obramos bien o mal moralmente. Desde darle de comer al hambriento o enseñar al que no sabe hasta comprar un perro salchicha o un pitbull debemos hacernos cargo de nuestras acciones. Para decirlo de modo más directo: debemos responder por ellas. Con una diferencia: en las relaciones interpersonales, unos y otros compartimos la misma dignidad humana. Los animales están a nuestro servicio.
Bozal y correa: normas que buscan proteger vidas
Quienes han establecido criterios para definir qué es un perro peligroso son las normativas correspondientes a nivel provincial y municipal. Igualmente, no hace falta ser un genio para advertirlo. Uno de los problemas actuales es que "el sentido común se ha convertido en el menos común de los sentidos", como reza el dicho. Dos cosas básicas mandan las normativas: el uso del bozal y el de la correa corta. A partir de lo dicho, resulta más comprensible esta afirmación: obligar a los dueños a que los perros usen el bozal y la correa corta es proteger el derecho humano a la vida, no maltratar a los animales.
Por último, planteo un interrogante. Un pitbull -u otro animal peligroso- ¿es un animal doméstico? Entiendo que, por temas de seguridad, algunas razas de perros son útiles. El punto es que estos perros nos ofrezcan un servicio y no que nos agreguen un problema. Ni a nosotros -pensemos también en nuestros hijos- ni a nuestros prójimos.
* Germán Masserdotti. Profesor del Vice-Rectorado de Formación de la Universidad del Salvador.

