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Multas de tránsito: cómo prevenir errores y ejercer la defensa antes de que sea tarde

Ignorar una infracción puede convertirse en un problema costoso. Qué hacer al recibir multas de tránsito y cuáles son los derechos del presunto infractor.

Recibir multas de tránsito no siempre implica tener que pagarla de inmediato. Sin embargo, uno de los errores más comunes de los argentinos es no prestarle atención a la notificación por alguna infracción que llegue al domicilio. Conocer los derechos es fundamental para no tener que lamentarlo luego, a la hora de realizar trámites.

Esa omisión —frecuente en muchas personas— puede traducirse en consecuencias económicas o legales difíciles de revertir: desde perder la oportunidad de realizar un descargo hasta acumular deudas que impiden renovar la licencia o vender un vehículo.

Mónica Sticconi, exjueza de Faltas y actual docente en la Diplomatura de Seguridad Vial de FUCER, remarca: “Muchos conductores descartan la notificación sin siquiera leerla o dejan pasar los plazos para ejercer su defensa. Después, cuando intentan hacer un trámite, descubren que la infracción ya quedó firme y no hay vuelta atrás”.

Las multas de tránsito recaen sobre el infractor

Aunque se trata de sanciones administrativas, el régimen contravencional está regido por principios semejantes a los del derecho penal. La presunción de inocencia, el derecho a defensa y el debido proceso son garantías vigentes, aunque muchas veces sean ignoradas tanto por ciudadanos como por autoridades.

El desconocimiento genera errores en ambos frentes. Por un lado, los conductores creen que no pueden hacer nada y pagan sin chistar. Por otro, algunas administraciones cometen irregularidades como enviar notificaciones fuera de término o no respetar los tiempos legales para dictar una resolución.

Una confusión muy extendida es pensar que la multa recae sobre el vehículo. Pero no es así. Las sanciones se aplican sobre la persona que cometió la infracción, no sobre el auto”, aclara Sticconi.

Además, no siempre se comprende que quien recibe una infracción tiene derecho a demostrar, por ejemplo, que no era quien conducía en el momento de la falta. La ley permite presentar pruebas en ese sentido, pero para eso es fundamental no dejar vencer los plazos.

El mayor error que se puede cometer es ignorar las multas de tránsito. Foto: Télam
El mayor error que se puede cometer es ignorar las multas de tránsito. Foto: Télam

El mayor error que se puede cometer es ignorar las multas de tránsito. Foto: Télam

Las multas de tránsito no se heredan

Cada provincia o municipio puede establecer reglas distintas, lo que agrega un nivel de complejidad. Sin embargo, muchas jurisdicciones adoptan como guía la Ley Nacional de Tránsito 24.449, que establece que las faltas leves prescriben en dos años y las graves en cinco. Algunas legislaciones, como la santafesina, van más allá: prevén la caducidad del proceso si no se notifica al presunto infractor en un plazo de 60 días desde la infracción.

Otro dato que suele pasarse por alto es que las multas de tránsito no se heredan. “Cuando el infractor fallece, la sanción se extingue, porque su fin es corregir una conducta personal. Pero esto debe comunicarse oficialmente al juzgado para que se archive el expediente”, añade la experta.

En definitiva, conocer el marco legal no es un detalle menor. En un país con normas dispersas entre municipios, provincias y nación, entender cómo funciona el proceso contravencional es clave para proteger derechos, evitar abusos y colaborar con un sistema vial más transparente y justo.