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Caso Facundo Astudillo Castro: la pista demoledora que apareció en un patrullero

El GPS muestra que un móvil de Bahía Blanca salió el 8 de agosto de su área habitual y se dirigió al sitio en el que días después fue hallado el esqueleto del joven. Al peritar el vehículo, un perro rastreador comenzó a ladrar con desesperación: el cuerpo del chico estuvo ahí ¿Plantaron el cadáver?

El 8 de agosto, un patrullero de Bahía Blanca salió de su zona habitual y se internó en un área muy agreste, cerca de Villarino Viejo (Prov. de Buenos Aires). A menos de 800 metros del punto que quedó registrado en el GPS, el 15 de ese mismo mes se encontró el cuerpo del por entonces desaparecido Facundo Asturdillo Castro (22). La pieza para completar el puzzle era saber si en el vehículo había rastros del joven.

Y eso fue lo que se descubrió en las últimas horas. La conclusión es simple: es muy posible que el cuerpo haya sido trasladado y "plantado".

Ayer por la tarde, el perito Marcos Herrero y su perro Yatel estaban revisando el rodado cuando el animal se empezó a desesperar al oler el asiento de atrás. Se trata de un can entrenado para percibir rastros humanos, en este caso los de Facundo, por lo que la prueba tendrá peso propio en el expediente.

El abogado querellante Leandro Aparicio fue más allá y contó que Yatel "destrozó" el asiento:

Yatel ya había detectado la huella de Facundo en otros dos patrulleros: uno de Mayor Buratovich y otro de Teniente Origone, las dos localidades en que el muchacho fue demorado el 30 de abril por violar el aislamiento obligatorio.

Con esos datos, la especulación de que el cadáver de Facundo fue llevado hasta los cangrejales y depositado ahí gana más fuerza que nunca. Y el panorama complica -aún más- a los efectivos locales de la Policía Bonaerense. Al cierre de esta nota, los agentes federales estaban peritando los teléfonos de los efectivos que condujeron el patrullero aquel 8 de agosto. Podría haber más avances en el transcurso de la tarde.