Polémica: acusan a una agente policial por la presunta toma de una vivienda

Polémica: acusan a una agente policial por la presunta toma de una vivienda

A veces, en el apuro de los días, hay dramas reales que ocurren en las esquinas de Mendoza y pasan desapercibidos. Pero ahí están. La gente de los barrios las relata y -si se escarba un poco- hasta aparecen los documentos judiciales que muestran que algo sucedió ahí. Este es uno de esos casos.

Facundo García

Facundo García

La historia parece simple pero no lo es. Una de las protagonistas es una oficial de policía denunciada por la presunta toma de una vivienda. ¿Cómo se llegó a ese punto? Para saberlo -al menos según los denunciantes- hay que remontarse a un tiempo atrás. Al instante en que esta efectiva y su hermano heredaron una casa en la Sexta Sección y un terreno en Guaymallén. Esa fue la semilla de la discordia.

El tipo es un ex jugador de fútbol profesional, hoy comerciante. Y ella es una agente policial de cierta relevancia, una persona religiosa a quien le gusta moverse por algunos círculos chic de la ciudad. El hombre cuenta que al morir los padres, los hermanos arreglaron “de palabra” que la casa en Ciudad quedaba para ella y el terreno para él. Cuando llegó el momento de firmar los papeles -citemos la fuente- “ella reclamó más cosas, plata, la mitad del terreno. Y empezaron los desacuerdos”.

Mientras tanto, el hijo del señor, un joven de 26 años, se mudó a la vivienda en sucesión. El 26 de agosto pasado salió a trabajar y al volver notó algo raro. La cerradura era distinta, alguien la había cambiado. Y adentro del domicilio estaban los hijos de la mujer. Vale decir, sus primos. Previamente habían ido con un escribano y habían “acreditado que la casa estaba vacía”.

—¡Pero no estaba vacía! ¡Lo que pasa es que el pibe tiene pocas cosas!— protesta el abogado querellante, mientras revuelve su café en la mañana del centro mendocino.

Interpretación de "Casa tomada", de J. Cortázar, por la artista Gala Valdes Soto. IG: galailustraciones.

“Vas a terminar con los dedos pintados”

“O sea que ella y su gente se metieron de huevo a la casa donde estaba el flaco y antes de que se declarara el traspaso de propiedad, ¿entendés?”, continúa el abogado.

Aquella noche, el entrevistado se presentó en el lugar como representante legal del ex jugador de fútbol y su hijo. La mano venía espesa. Ya había agentes policiales y el aire se cortaba con un serrucho. “Seguí jodiendo y vas a ver cómo terminás con los dedos pintados”, habría amenazado la mujer policía, según la versión de quienes la acusan.

El mismo abogado querellante radicó una denuncia por la forma en que lo trataron los efectivos ese día. "Yo les dije que tenían que actuar de oficio porque estábamos ante una violación de domicilio, un delito de orden público", recalca. En el texto de su acusación se enumera lo que -asegura- sucedió después:

Concurrí a asistir a mi cliente porque me dijo que su hermana y los dos hijos de ella habían ingresado a la fuerza al domicilio, cambiando las cerraduras (…) En ese momento fui agredido por los policías. Uno de ellos, de estatura baja y anteojos de miopía, me insultó expresándome: "maleducado" "sordo, no escuchás" y "tomate el palo". (...) Todos los policías se "cuadraron" cuando llegó la presunta usurpadora. (…) Todos mostraron temor reverencial hacia esta mujer.

“Prácticamente era como si ella dirigiera el operativo. Si me preguntás a mí, yo creo que hizo algo para que se ocultara esa ocupación clandestina. Supongo que siendo policía y de cierta jerarquía puede haber movido hilos. Sin embargo nosotros radicamos la denuncia y aquí estamos”, concluye el abogado. Después termina su café y pide la cuenta.

  • Nota: desde luego, lo relatado aquí no implica que todos los agentes policiales se comporten de esa manera.
  • ¿Datos? ¿Comentarios? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com

 

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