Asesinato de Silvia Saravia: lo que se oculta tras el "caso Neuss"

Asesinato de Silvia Saravia: lo que se oculta tras el "caso Neuss"

Después de la conmoción de este fin de semana a raíz del femicidio que cometió Jorge Neuss contra su esposa Silvia Saravia, llegó el momento de hacerse algunas preguntas. Por ejemplo, por qué la vida de la mujer sufrió una "segunda muerte" en los medios y cómo se disimuló la violencia del crimen.

MDZ Policiales

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El sábado, cerca del mediodía, Jorge Neuss (72) estaba en su dormitorio matrimonial. Iba armado. Esperó que su mujer se metiera al baño para arrinconarla y pegarle un tiro con una Magnum 357, tras lo cual se suicidó. Pero no fue la única muerte que padeció Silvia Saravia (69). A partir de entonces, los medios comenzaron a hablar del "caso Neuss" y del imperio económico que se cifra tras ese apellido. La identidad de la mujer asesinada quedó en las sombras.

Por eso es que sus amigas salieron a hablar. Gabriela Rangel, directora del Museo de Arte Latinoamericano Buenos Aires (MALBA) advirtió que Silvia había sido "aniquilada" por la cultura machista y señaló que se la estaba describiendo "como una tipología más que una persona: la mujer elegante y pasiva de clase alta asesinada por su marido en un country".

Luego del hecho de sangre, hubo detalles llamativos. No por pintorescos, sino por la violencia simbólica que encierran. En los avisos fúnebres de los diarios porteños -implacable termómetro para medir el estatus de cada miembro de las élites- el nombre de Silvia apareció casi siempre acompañado por el "de Neuss"; y en la mayoría de los casos el hombre figuró antes. Ni siguiera la hipótesis del femicidio eliminó esa jerarquía

Durante la inhumación en el cementerio de la Recoleta, por otra parte, se mostró una foto de la pareja sonriente y junta. Nada había pasado: para los organizadores del ritual, lo fundamental era mantener las formas. Y pusieron a los dos cuerpos juntos en la bóveda familiar, "para toda la eternidad". Como una versión distorsionada de Romeo y Julieta.

Ellas

A su turno, Mercedes Funes, Pola Oloixarac y Victoria Liendo publicaron en Infobae el resultado de una serie de entrevistas que realizaron con algunas mujeres que conocían a la víctima. De ellas se desprende que Silvia era más que la cara vaciada que aparece en los portales de noticias.

"Nos contaba lo lindo y el resto se lo reservaba"

En el retrato que se traza a partir de estas descripciones, aparece una persona con ideas políticas -convocaba a las marchas contra el gobierno-, amante de la jardinería, de la literatura de Albert Camus y mecenas de arte.

Ángela Goetz jugaba al golf con Silvia y fue una de las únicas que no puso el nombre del femicida adelante en su aviso fúnebre: “nuestra amiga era ella. No tenemos derecho a juzgar a los amigos del matrimonio que todavía tienen que procesar lo que pasó, pero en nuestro caso no hubo mucho que pensar. A la que estábamos despidiendo era a Silvia (...) Ahora nos preguntamos con las chicas si la hubiéramos podido ayudar en algo. Pero si tenía algún problema, Silvia se lo guardó (...). Nos contaba lo lindo y el resto se lo reservaba.

Una vecina del country añadió que Neuss la trataba mal en público. "La menospreciaba frente a todos, incluso le gritaba en el club. Pero nadie habla. Las mucamas (sic) de al lado, que son amigas de las mucamas de Silvia, contaron que Neuss varias veces la agarró por el cuello y tuvieron que llamar al hijo”.

 

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