Mercado del arte: Canaletto y la epopeya veneciana que conquistó Nueva York
La veduta veneciana pintada hacia 1754 batió marcas en la Classic Week y ratificó el vigor del mercado del arte de Viejos Maestros.
Canaletto, un grabado de la obra.
Gentileza Christie'sEn el corazón de la Classic Week de Christie’s en Nueva York, una de las piezas más emblemáticas de la pintura veneciana del siglo XVIII volvió a acaparara atención del mercado del arte. El óleo “Il Bucintoro al Molo nel giorno dell’Ascensione”, de Giovanni Antonio Canal —universalmente conocido como Canaletto—, alcanzó los USD 30.535.000, consolidándose como una de las ventas más relevantes del artista en los Estados Unidos en los últimos años.
El artista: el vedutista de la SerenissimaNacido en Venecia en 1697, Giovanni Antonio Canal fue el máximo exponente de la veduta, el género pictórico que convirtió a la ciudad lagunar en escenario idealizado y, al mismo tiempo, rigurosamente descriptivo.
Su pintura respondió a una demanda muy concreta
La de los viajeros del Grand Tour, especialmente aristócratas británicos que deseaban llevar consigo imágenes monumentales de la República de Venecia. Gracias a esa clientela internacional —y al decisivo papel de su marchante Joseph Smith—, Canaletto alcanzó prestigio europeo en vida. Su pintura combina praecisión arquitectónica, estudio atmosférico y una extraordinaria capacidad narrativa. La luz cristalina, la vibración del agua y el dinamismo de las figuras convierten sus vistas urbanas en auténticos escenarios teatrales.
La obra: Il Bucintoro al Molo nel giorno dell’Ascensione
La escena representa la célebre Festa della Sensa, ceremonia fundamental en la vida política y simbólica de la antigua República de Venecia. Cada año, el día de la Ascensión, el Dux embarcaba en el fastuoso Bucintoro —la galera oficial del Estado— y, mar adentro, arrojaba un anillo al Adriático en un rito que simbolizaba el “matrimonio” de Venecia con el mar. El Bucintoro aparece aquí amarrado frente al Molo, en las proximidades de la Piazzetta y el Palacio Ducal. El formato vertical de esta versión, inusual en comparación con otras composiciones más horizontales del artista, enfatiza la monumentalidad del Campanile de San Marcos y estructura la escena en una ascensión visual que acompaña la solemnidad del evento.
La pintura fue realizada hacia 1754, en el período en que Canaletto residía en Inglaterra. Se considera una de las versiones más refinadas del tema, por la riqueza cromática, la minuciosidad en los detalles navales y la atmósfera festi
va que impregna la laguna.
Proveniencia y trayectoria
La obra fue probablemente encargada por Thomas King, quinto Barón King, y permaneció durante generaciones en la familia Lovelace. Como ocurre con las grandes vedute de Canaletto, su historial de colección constituye parte esencial de su valor: la continuidad aristocrática británica reforzó su prestigio y su conservación. Ya en 2005 había alcanzado una cifra cercana a los 20 millones de dólares en subasta londinense. La reciente adjudicación en Nueva York confirma una revalorización sostenida.
El mercado: la vigencia de los Viejos Maestros
El resultado obtenido en Christie’s no solo reafirma la solidez de Canaletto dentro del mercado de Viejos Maestros, sino que también demuestra que las obras maestras con tema icónico, excelente estado de conservación y procedencia histórica continúan atrayendo competencia internacional.
En un mercado frecuentemente dominado por el arte moderno y contemporáneo, la cifra alcanzada por Il Bucintoro al Molo nel giorno dell’Ascensione evidencia que el coleccionismo de pintura del siglo XVIII mantiene vigor, especialmente cuando se trata de imágenes que condensan identidad, historia y espectáculo.
El Bucintoro ya no surca la laguna —fue destruido tras la caída de la República en 1797—, pero en la pintura de Canaletto sigue navegando eternamente entre luz y ceremonia.Y en el mercado global del arte, cuyos valores nos resultan asombrosos, se confirma que la belleza y el oficio de la buena pintura siguen despertando interés aún en tiempos en que en que el arte contemporáneo parece desmadrado.
* Carlos María Pinasco es consultor de arte.




