Mendoza y el crecimiento urbano en zonas aluvionales: qué se hizo y qué falta
El avance sobre el piedemonte, nuevas leyes y grandes obras marcan cómo Mendoza busca convivir hoy con un riesgo natural que sigue presente.
Mendoza cambió su forma urbanística de crecer y esto generó un impacto importante en la protección aluvional de la provincia.
ALF PONCE MERCADO / MDZEn los últimos 50 años Mendoza no solo creció en población y en extensión, sino que avanzó sobre zonas que antes estaban vacías y hoy concentran barrios, rutas y emprendimientos inmobiliarios. Ese crecimiento, especialmente hacia el oeste y el piedemonte, obligó a repensar cómo convivir con un riesgo natural que sigue estando latente.
“Mendoza creció mucho en población y, sobre todo, hacia el oeste”, explicó a MDZ Pablo Rodríguez, director de Hidráulica de la provincia. Esa expansión urbana ocupó sectores con características aluvionales y torrenciales, algo que décadas atrás no se tenía en cuenta. “Al ocupar esos espacios, lo que hacemos es asumir un riesgo, porque la amenaza de la lluvia está siempre presente”, advirtió.
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El piedemonte y una ley que ordena el crecimiento
Uno de los cambios más importantes llegó con la Ley 9414, que regula el uso del suelo en el piedemonte mendocino. Esa norma establece que ningún emprendimiento puede avanzar sin una evaluación hidráulica previa. “Si Hidráulica dice que no se puede instalar, no se instala”, afirmó Rodríguez.
La ley creó la Unidad Interjurisdiccional del Piedemonte, donde Provincia y municipios analizan cada proyecto. Barrios privados, desarrollos inmobiliarios y otras obras deben cumplir con ese protocolo, algo que no existía cuando muchas zonas se urbanizaron sin planificación.
El problema aparece, justamente, en los lugares que crecieron antes de esa regulación. Un ejemplo es Vertientes del Piedemonte, en Luján de Cuyo, donde viven más de 25 mil personas. “La extensión del colector Blanco Encalada surge para darle más seguridad a una situación que ya estaba”, explicó el director de Hidráulica, en referencia a una obra que buscó corregir errores del pasado.
Municipios, drenajes y el desafío que viene
Más allá de las obras provinciales, Rodríguez puso el foco en el rol de los municipios. “Una cosa es el cauce grande y otra el drenaje pluvial urbano ”, señaló. Departamentos como Luján y Maipú, que crecieron con fuerza en los últimos años, necesitan planes de drenaje que acompañen ese desarrollo.
El crecimiento en altura también suma presión al sistema. La impermeabilización del suelo hace que el agua escurra más rápido y en mayor volumen. “No es solo construir, es llevar todos los servicios, incluidos los desagües pluviales”, remarcó Rodríguez.
En el último tiempo, la provincia muestra avances concretos en infraestructura y planificación. El desafío, hacia adelante, es que el crecimiento urbano no vuelva a adelantarse a las obras, y que la memoria de aquel desastre siga funcionando como advertencia.



