Los Beatles no sólo llegaron primeros en la música: descubrí todas las veces que se adelantaron al resto
Los Beatles transformaron la música y la cultura pop en menos de ocho años, anticipando tendencias que décadas después se volverían habituales.
Sacaban hasta dos discos por año, cambiaron para siempre la forma de grabar, llenar estadios, filmar música y pensar un álbum.
Archivo.En menos de ocho años pasaron de los flequillos prolijos y los trajes idénticos a las barbas, las tensiones y una música que ya no se parecía en nada a la del comienzo. Sacaban hasta dos discos por año, cambiaron para siempre la forma de grabar, llenar estadios, filmar música y pensar un álbum. Y cuando se separaron, ninguno había cumplido 30 años.
Hay algo que me llama la atención cada vez que escucho Fonograma, un podcast que recomiendo y por el que pasan músicos de distintas generaciones. Muchos, en algún momento de la charla, terminan contando más o menos la misma historia: cuando eran chicos aparecieron los Beatles. Por un disco de los padres, por un hermano mayor, por un cassette, un CD, una película. Hoy seguramente por Spotify o YouTube. Y para muchos me incluyo obvio, fueron la primera puerta. A mí me pasó en los años 80, casi veinte años después de que se separaran, y sin embargo fueron parte de mi infancia como si la banda todavía existiera. Mi hijo Iván los conoció alrededor de 2012 y seguramente algún día también diga que fueron parte de la suya.
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No se me ocurre otra banda tan atemporal. Pero hay otra cosa que cada vez me impresiona más: el poco tiempo que necesitaron para hacer todo lo que hicieron. Si contamos desde agosto de 1962, cuando Ringo Starr reemplazó a Pete Best y quedó conformada la formación definitiva, hasta la separación en 1970, fueron menos de ocho años. Ocho años. Hoy una banda puede tardar tres o cuatro años entre un disco y otro. Los Beatles podían sacar dos en doce meses, filmar una película, recorrer medio planeta, dar cientos de conciertos y volver al estudio para grabar algo completamente distinto de lo anterior. En esos pocos años publicaron una cantidad descomunal de canciones y discos. Pero más impresionante todavía es la velocidad con la que cambiaron.
Desde aquellos flequillos inocentes y felices hasta las barbas del final, cargadas de tensiones, pasaron cientos de vidas. Si achicamos todavía más la cuenta y tomamos como referencia su presentación histórica en The Ed Sullivan Show, el 9 de febrero de 1964, el momento en que explotaron definitivamente en Estados Unidos, hasta el anuncio público de la separación en abril de 1970, estamos hablando de apenas seis años. En ese período vivieron lo que una banda normal podría vivir en treinta. Cambió la música. Cambiaron sus caras. Cambió la ropa. Cambiaron los peinados. Cambiaron las drogas, los intereses, los instrumentos, las relaciones entre ellos y hasta la manera de entender qué significaba ser una banda. Y cuando todo terminó, ninguno había llegado a los 30 años. Paul tenía 27. George, 27. John, 29. Ringo, 29. Hoy uno mira algunas fotos de 1969 o 1970 y parecen tipos de cincuenta que ya atravesaron tres divorcios, dos guerras y una vida entera. Y quizás, de alguna manera, la habían atravesado.
Pero además hay otra cosa que explica por qué seguimos hablando de ellos más de sesenta años después: cada vez que uno empieza a investigar quién llegó primero a determinado lugar de la cultura pop, los Beatles aparecen sospechosamente seguido. No inventaron absolutamente todo. No hace falta exagerar una historia que ya es increíble. Pero demasiadas veces llegaron antes. Acá van a algunos ejemplos:
Los primeros en convertir un estadio en un estadio de rock
Hoy llenar un estadio es la medida con la que se mide la popularidad de cualquier artista. En 1965 no era así. El 15 de agosto de ese año los Beatles tocaron en el Shea Stadium de Nueva York frente a más de 55.000 personas, en un show que quedó como uno de los grandes puntos de partida de la era de los conciertos de rock en estadios. Después vendrían Queen, los Stones, U2, Pink Floyd, Coldplay, Taylor Swift y todos los monstruos capaces de llenar estadios durante varias noches. Ellos habían llegado cuando todavía nadie sabía bien cómo hacerlo.
Los primeros en copar los 5 primeros puestos de Billboard
El 4 de abril de 1964, las cinco primeras posiciones del Billboard Hot 100 eran canciones de los Beatles.
“Can’t Buy Me Love”, “Twist and Shout”, “She Loves You”, “I Want to Hold Your Hand” y “Please Please Me”. Del uno al cinco. No dejaron lugar para nadie. Es acá donde siempre me aparece la comparación con Messi. Uno puede discutir eternamente quién fue el mejor. Pelé, Maradona, Cristiano, Messi. Beatles o Stones. Lennon o McCartney. Pero llega un punto en que aparecen tantos números, récords y situaciones absurdas que la discusión deja de ser solamente emocional.
Los primeros en entender que una banda también podía ser una película
Antes de los Beatles ya había músicos haciendo cine. Elvis Presley había protagonizado un montón de películas. Pero A Hard Day’s Night, en 1964 era otra cosa: Era rápida, divertida, medio absurda y mostraba a cuatro músicos interpretando versiones exageradas de ellos mismos. Había algo documental, algo de comedia y escenas musicales que todavía hoy parecen videoclips. La película de Richard Lester terminó influyendo enormemente en la manera de filmar música y documentales durante las décadas siguientes. Y los Beatles empezaban a entender algo que hoy parece obvio: una banda no era solamente sonido sino imagen, actitud, humor, estética y personalidad. En la película Help llevaron esa actitud a un paso más arriba así como les pasó todo lo contrario en Magical Mystery Tour, un bodrio y un fracaso donde los Beatles ya no eran esos chicos divirtiéndose.
Los primeros en anticipar el videoclip moderno
En 1966 mover a los Beatles de un canal de televisión a otro ya era prácticamente una operación militar. La Beatlemanía hacía cada traslado agotador y empezaban también a cansarse de una vida de giras en la que, muchas veces, ni siquiera podían escucharse arriba del escenario. Entonces encontraron una solución bastante sencilla: promocionar los nuevos temas filmando la canción como si fuera una pequeña película.
Así aparecieron piezas promocionales como “Paperback Writer” y “Rain”. No inventaron la unión entre música e imágenes, pero sí ayudaron a instalar algo que después sería completamente normal: un video autónomo para promocionar una canción sin que la banda tuviera que presentarse en cada estudio de televisión.
Los primeros en convertirse en dibujos animados
En 1965 apareció en la televisión estadounidense The Beatles, una serie animada protagonizada por John, Paul, George y Ringo. Ni siquiera ponían sus propias voces, pero para entonces ya había ocurrido algo importante: Los Beatles podían existir aunque los Beatles no estuvieran presentes. Habían construido una estética, una forma de hablar, una personalidad y un universo. ¡El famoso Merchandising!
Los primeros en meter un sitar en una canción pop
En Rubber Soul, George Harrison tocó un sitar en “Norwegian Wood (This Bird Has Flown)”. A partir de ahí empezó una relación cada vez más profunda con la música india, Ravi Shankar, la meditación y toda una cultura que terminaría entrando de lleno en el rock occidental. Después cientos de artistas mirarían hacia Oriente. Pero en 1965 escuchar ese instrumento dentro de una canción de los Beatles debía resultar rarísimo.
Los primeros en hacer un disco conceptual
Después de años de Beatlemanía, giras y la obligación de ser todo el tiempo “los Beatles”, Paul tuvo una idea genial: ¿y si por un rato dejaban de serlo? Así nació Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band: otro nombre, otros uniformes y una banda ficticia que les daba libertad para experimentar con todo. La idea del disco conceptual ya existía, pero ellos la llevaron a otra dimensión: el álbum podía tener personajes, estética, una tapa inolvidable y un mundo propio.
Por un rato dejaron de ser los Beatles y les salió Sgt. Pepper. Otro golazo de Paul cuyo disco quedó en la historia, ya sea desde la música hasta su icónica tapa. Desde ese día uno se esperaba y le exigía al disco que se compraba una idea o algo que le llame la atención en su tapa.
Los primeros en imprimir todas las letras en un álbum pop
Siguiendo con Sgt. Pepper metieron otro golazo al ángulo. En la contratapa aparecieron impresas todas las letras de las canciones.
Hoy parece una obviedad, pero en 1967 no lo era.
El disco ya no era sólo algo para escuchar: también podía leerse, mirarse y recorrerse como un objeto completo.
Otra pequeña idea que después se volvió habitual.
Los primeros en cantar para cientos de millones al mismo tiempo
El 25 de junio de 1967 participaron de Our World, una histórica transmisión televisiva internacional vía satélite. La canción elegida fue “All You Need Is Love”. Se calcula que la vieron cientos de millones de personas. Pensemos en el año sin internet, sin streaming, sin redes sociales. ¡Sin celulares! Millones de personas en distintos países mirando al mismo tiempo la misma canción. Y ahí estaban ellos otra vez.
Los primeros en dejar filmada la intimidad de una banda
Cuando vi Get Back, la serie de Peter Jackson, hubo algo que me impresionó incluso más que las canciones. La situación parecía completamente actual. Cuatro tipos llegan a trabajar. Toman café. Se aburren. Hacen chistes. Discuten. Uno se va. Los otros hablan de él. Vuelve. Ensayan una canción veinte veces. Y en determinado momento Paul empieza a tocar dos acordes y uno puede ver cómo, casi delante de nuestros ojos, empieza a aparecer “Get Back”. Eso hoy sería un reality, una docuserie, contenido para streaming o el detrás de escena de una banda. Pero esas cámaras estaban ahí en enero de 1969. No inventaron literalmente el reality ni el documental observacional. Pero dejaron filmada durante semanas la intimidad creativa y cotidiana de una banda de rock cuando mirar a famosos vivir, discutir y trabajar todavía estaba lejísimos de convertirse en un género. Más de cincuenta años después, ese material terminó estrenándose como una serie. Otra vez parecían estar viviendo unos cuantos años antes que nosotros.
Los primeros en esconder una canción al final de un disco
En Abbey Road hay otro pequeño detalle que después terminaría convirtiéndose casi en una costumbre. “Her Majesty” aparece unos segundos después de que aparentemente terminó el disco. La canción había sido retirada del famoso medley final, pero un ingeniero decidió conservarla porque tenía la orden de no tirar material de los Beatles. Paul escuchó cómo había quedado y decidió dejarla. No figuraba originalmente en la lista de canciones. Años después los llamados hidden tracks se volverían habituales, especialmente durante la era del CD. Otra cosa que ellos habían hecho casi por accidente.
Los primeros en no poner su nombre en la portada
En Rubber Soul hicieron algo que hasta hoy parece jugadísimo: la tapa no decía “The Beatles”. No hacía falta. Sus caras, sus flequillos y esa imagen deformada ya alcanzaban para saber quiénes eran. La banda se había convertido en una marca tan reconocible que podía darse el lujo de desaparecer de su propia portada.
A veces me preguntan cuál es mi Beatle favorito y nunca sé bien qué contestar. Hay épocas donde Lennon me parece el mejor, en especial en su etapa Rubber Soul como compositor y como rebeldía y esa voz nasal. Después escucho a McCartney y pienso que sin él probablemente la mitad de los discos de los Beatles no hubieran terminado saliendo. Hay momentos donde George me parece lo más de lo más y siento que se merecía muchas más canciones. Basta escuchar All Things Must Pass para imaginar todo lo que tenía guardado. Y hasta tengo etapas Ringo: por su paciencia, sus chistes, su bigote, esos anillos enormes y esa voz imperfecta que hace que “With a Little Help from My Friends”, “Octopus’s Garden” o “Act Naturally” sean imposibles de imaginar cantadas por otro. Pero al final siempre termino juntándolos. Porque los Beatles fueron cuatro. Y esa es probablemente la imagen que más me gusta conservar de ellos.
En esta nota como en otras de cientos, nuevamente queda demostrado de que fueron, son y van a ser los números uno en varios aspectos.
Me despido con esta playlist que acompaña esta nota y puede seguir el recorrido de cada uno de estos hitos.
*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir".