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Leer obras literarias podría incidir en el rendimiento escolar de alumnos de todos los niveles

Un investigador del Conicet demostró que obras literarias de Borges o el Martín Fierro, con mediación docente, potencian el rendimiento escolar de los alumnos

Un investigador del Conicet comprobó que leer obras literarias incide en el rendimiento escolar de alumnos de todos los niveles.

Un investigador del Conicet comprobó que leer obras literarias incide en el rendimiento escolar de alumnos de todos los niveles.

En un contexto atravesado por la preocupación creciente por las dificultades de comprensión lectora en las aulas, una investigación del Conicet aporta evidencia concreta y alentadora: el contacto con obras literarias complejas, lejos de ser un obstáculo, puede mejorar de manera significativa el rendimiento escolar de alumnos en distintos niveles educativos.

El trabajo fue desarrollado por José María Gil, investigador del Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales (INHUS, CONICET–UNMdP) y docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata, quien documentó experiencias pedagógicas en escuelas primarias y secundarias donde la lectura guiada de textos literarios fortaleció la comprensión y la capacidad de síntesis de los estudiantes.

Lejos de simplificar los contenidos, las experiencias se apoyaron en obras tradicionalmente consideradas “difíciles”, como cuentos de Jorge Luis Borges y fragmentos del Martín Fierro.

Obras literarias complejas y rendimiento escolar

Según Gil, la clave no estuvo en bajar el nivel de exigencia, sino en acompañar la lectura con estrategias docentes específicas, como la lectura en voz alta, la explicación colectiva y lo que define como “andamiaje multimodal”.

Uno de los problemas más frecuentes detectados en el aula es la dificultad de los alumnos para identificar las ideas centrales de un texto y reescribirlas con sus propias palabras. Frente a ese escenario, el investigador sostiene que no se trata de una incapacidad estructural, sino de la falta de mediaciones adecuadas. “Cuando el docente acompaña activamente el proceso, la comprensión mejora”, plantea.

El ejemplo con Borges y el Martín Fierro

En uno de los estudios, publicado por la Universidad de Cambridge, se analizó la recepción de un cuento de Borges en estudiantes secundarios. El trabajo comparó a un grupo que leyó el texto sin apoyo previo con otro que, antes de la lectura, accedió a una introducción narrativa audiovisual. Los resultados fueron contundentes: el nivel de comprensión pasó de menos del 20% a cerca del 80%.

Otra experiencia, desarrollada en una escuela primaria pública en contexto de vulnerabilidad social, mostró que la lectura sostenida del Martín Fierro permitió que más del 80% de los alumnos identificara los núcleos narrativos y produjera resúmenes coherentes. Además, se observaron avances en la capacidad de jerarquizar información, una habilidad clave para otros aprendizajes escolares.

Para Gil, la literatura funciona como una “cancha de entrenamiento” para la comprensión lectora general. Su complejidad —marcada por la ambigüedad y la riqueza semántica— no representa una barrera, sino una oportunidad pedagógica cuando existe acompañamiento docente. En ese sentido, el investigador subraya que democratizar el acceso a la literatura canónica también es una forma de promover equidad educativa y recuperar el placer de leer.