La Ruta 52, el camino histórico a Villavicencio opacado por un basural a cielo abierto
La arteria es paso obligado hacia la reserva Villavicencio y otros destinos turísticos. Desde el municipio aseguraron que todos los meses limpian y suelen retirar por lo menos 36 toneladas de basura.
Desde la comuna aseguran que todos los meses limpian el sector sacando aproximadamente 20 camiones de basura.
MDZ/ Rodrigo D'AngeloA pocos minutos de la Ciudad de Mendoza, la Ruta Provincial 52 se presenta como un camino cargado de historia y belleza natural. Por allí circularon las tropas del Ejército de Los Andes y durante años fue la vía que unió Mendoza con Chile. Hoy, sus paisajes de flora autóctona y fauna silvestre son un imán para turistas y mendocinos que buscan aventuras al aire libre, trekking y contacto directo con la naturaleza.
Sin embargo, lo que debería ser una antesala impecable a la Reserva Natural Villavicencio y a los tradicionales puestos de la zona, se ha transformado en una postal lamentable: un basural a cielo abierto que genera malestar, indignación y vergüenza tanto en los visitantes como en los propios vecinos del departamento de Las Heras.
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El basural a cielo abierto camino a Villavicencio
El problema se hace evidente al tomar la Ruta 52 tras dejar atrás la calle Dr. Moreno o la avenida San Martín, dos arterias que desembocan en esta vía. Lo que debería ser un paisaje limpio y natural, se ve opacado por montañas de escombros, residuos domiciliarios y basura de todo tipo.
Tanto los prestadores turísticos como los propios habitantes de la zona manifiestan su preocupación constante ante la contaminación y el impacto ambiental que esta situación genera en un área que debería estar cuidada, no solo por su valor paisajístico, sino también por su importancia histórica y turística.
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Toneladas de basura en un punto estratégico
Desde la Municipalidad de Las Heras, reconocen el problema. Según informó Diego Cardozo, director de Servicios Públicos de la comuna, los operativos de limpieza se realizan una vez al mes, y en algunos casos, incluso dos veces mensuales. Sin embargo, la acumulación es tan rápida como constante.
“Todos los meses hacemos limpieza de ese sector y, a veces, hasta dos al mes. Por lo general, sacamos entre 15 y 20 camiones, que equivalen a unas 36 toneladas de basura”, explicó el funcionario. Cardozo también advirtió que la mayor parte de los desechos provienen de particulares y de personas que realizan obras, quienes eligen esta zona como depósito clandestino de escombros.
Ante la gravedad del problema, desde el municipio analizan la posibilidad de instalar una garita de control, con el objetivo de disuadir y evitar que el lugar continúe siendo utilizado como vertedero informal.
Mientras tanto, el impacto visual y ambiental sigue creciendo, dejando al descubierto no solo la falta de controles eficaces, sino también la necesidad urgente de promover mayor conciencia ciudadana sobre la preservación de los espacios naturales. Lo cierto es que la puerta de entrada a uno de los paisajes más emblemáticos de Mendoza está manchada por la irresponsabilidad de unos pocos y la indiferencia que, lamentablemente, persiste.


