La Odisea: qué es la "ley de Zeus" y por qué es clave para entender la película de Nolan
La Odisea de Christopher Nolan presentó el concepto de "Ley de Zeus". Un experto explicó qué significaba esa norma y por qué era central en la Antigua Grecia.
Matt Damon interpreta a Odiseo y Zendaya, a la diosa griega Atenea.
GentilezaLa Odisea de Christopher Nolan sigue dando de qué hablar. La superproducción, filmada con cámaras IMAX y protagonizada por Matt Damon, Anne Hathaway, Tom Holland, Robert Pattinson y Charlize Theron, volvió a poner en el centro de la conversación varios conceptos del mundo griego que aparecen a lo largo de la historia.
Uno de ellos es la llamada "Ley de Zeus", mencionada en distintos momentos del film como un principio que Odiseo siente haber quebrantado. Para comprender su verdadero significado, MDZ conversó con Bruno Alfonzo, especialista en estudios clásicos e historia del mundo antiguo y becario del Conicet.

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Qué era realmente la "La Ley de Zeus"
- En la película se habla constantemente de la "Ley de Zeus". ¿Ese concepto existía realmente?
- Sí, aunque Christopher Nolan decidió traducirlo de otra manera. El término griego es xenia, que es el término griego que se utiliza para describir el sentido de hospitalidad al que refieren constantemente los griegos. El propio Nolan contó en una entrevista que conocía la palabra, pero prefirió utilizar "Ley de Zeus" porque consideró que sería más comprensible para el público.
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La palabra xenia está vinculada con xénos, que significa "extranjero" o "forastero"; de ahí vienen palabras como "xenofobia". La idea era sencilla pero: recibir a aquel extraño o extranjero que viene al hogar de uno, a su tierra, pidiendo hospitalidad, que ruega por ser recibido.
Lo que plantea, básicamente, esta ley del mundo griego es que cualquiera que toque la puerta de uno tiene que ser bien recibido, porque es la ley de Zeus. Y, detrás, hay una idea que aparece mucho en la película, más de corte religiosa, que es que el mendigo que toca tu puerta puede ser un dios travestido.
Entonces uno tiene que darle respeto, recibirlo, porque nunca se sabe si ese que toca tu puerta es un dios o una diosa. Entonces, no es simplemente un respeto o recibimiento vinculado con algo sociológico, si se quiere, de la convivencia, sino también que está atravesado por la piedad religiosa, en esta idea de que cualquiera que ven puede ser un dios.
- ¿La norma también alcanzaba a los troyanos?
- Ahí aparece un matiz interesante. La idea de la ley de Zeus, como aparece en la película, forma parte de una característica esencial de la civilización griega. Es decir, cualquier hombre o individuo que se niegue o que rechace esta ley, es considerado, de algún modo, un incivilizado, no pertenece a ese ideal civilizado de la polis griega.
Un ejemplo de eso es el cíclope, Polifemo. El cíclope no cumple la ley de Zeus, es un bárbaro, es un salvaje que no recibe, no da hospitalidad a Odiseo y a su tripulación, sino que, al contrario, se los come, los destruye, los mata y termina provocando que ellos huyan. Entonces, ahí hay un contraste desde el punto de vista conceptual, entre las ideas de la civilización y la barbarie.
En el caso de los troyanos, -hasta donde sabemos a partir de investigaciones arqueológicas e históricas- lo que sabemos es que probablemente haya sido una especie de pueblo vasallo del imperio hitita, es decir, que no pertenecían al horizonte panhelénico del mundo helénico, sino que ellos pertenecían a otra tradición del Asia Menor.
A Troya hoy la ubicamos en lo que es Turquía pero, no obstante, había, si nos guiamos por los poemas homéricos, un conocimiento recíproco de los dioses, de ciertas prácticas, del respeto por algunos dioses comunes. De hecho, cuando en la película aparece el caballo de Troya, un personaje dice es un dios común. Es decir, tenemos el mismo dios por Atenea, cuando este personaje dice es una ofrenda, entonces por eso lo reciben, porque los troyanos también tienen ahí un templo, tal como se muestra en la película.
Cuándo se rompe la "ley de Zeus" en la película
En la cultura griega, el respeto por la xenia era tan importante que incluso existía una figura conocida como el "parásito", aplicada a quienes abusaban de la hospitalidad de familias adineradas. En la adaptación de Nolan, se muestra repetidamente cómo este código es respetado o vulnerado, convirtiéndolo en uno de los ejes del relato.
El primer gran quiebre ocurre antes incluso del viaje de Odiseo. La Guerra de Troya comienza cuando Paris se lleva a Helena, esposa de Menelao, quien lo había recibido como huésped. Esa violación de la hospitalidad sagrada desencadena el conflicto que da origen a toda la historia. Nolan también presenta el Caballo de Troya como una nueva ruptura de ese pacto. El regalo utilizado para ingresar a la ciudad transforma un gesto asociado a la hospitalidad en una estrategia militar que termina con la caída de Troya.
Cuando Odiseo inicia su regreso a Ítaca, cada escala del viaje vuelve a poner a prueba esa antigua norma. En la cueva del Cíclope, el héroe y sus hombres esperan ser recibidos como huéspedes, pero el gigante los devora e intenta impedir que escapen. Más adelante llegan a la isla de los Lestrigones, donde son atacados sin previo aviso y pierden gran parte de su flota. Después encuentran a Circe, quien aparenta recibirlos con hospitalidad, les ofrece comida y luego transforma a los marineros en cerdos.
Otro momento clave ocurre en Trinacria, donde la tripulación, desesperada por el hambre, sacrifica el ganado sagrado del dios Helios. Al apropiarse de aquello que no les pertenecía, rompe nuevamente un principio considerado inviolable y desencadena su castigo. Más adelante, Calipso mantiene a Odiseo retenido durante años en su isla, privándolo de regresar a su hogar, hasta que finalmente decide liberarlo.
Los pretendientes de Penélope, la mayor violación de la hospitalidad
La ruptura más evidente de la Ley de Zeus aparece en el palacio de Ítaca. Durante la ausencia de Odiseo, los pretendientes de Penélope (Anne Hathaway) ocupan la casa durante años, consumen las provisiones, sacrifican el ganado del rey y prolongan su estadía sin permiso.
Cuando Odiseo regresa disfrazado de mendigo, repitiendo el recurso de los dioses que ocultaban su identidad para poner a prueba a los hombres, los pretendientes también lo humillan y lo maltratan. Con esa conducta incumplen por completo las normas de la xenia, lo que en el relato justifica el desenlace final y el castigo que reciben.




