La necropolítica, el récord de suicidios en la Argentina
La biopolítica es la que administra la vida para hacerla productiva; mientras que la necropolítica crea zonas de muerte, desecho y excepción, donde matar o dejar morir es la regla.
Los suicidios superan a cualquier modalidad de muerte violenta en nuestro país. Se suicidan 14 personas por día. Si bien, en términos generales, el suicidio es multifactorial, en términos particulares se podrían identificar algunos disparadores que se repiten para poder ayudar a efectos de poder abordarlos.
El suicidio gran cantidad de veces aparece como la opción para detener un sufrimiento que la persona siente como intolerable. No son personas que desean morir, sino que necesitan dejar de sufrir, sea cual fuere el motivo, que en cada caso puede ser diferente, aún así es la impotencia que sienten en ese momento de su vida. Así como un femicidio es la última y peor manifestación de la violencia de género que llega cuando no se pudieron tomar medidas de rescate previas.
Intentemos tomar los indicadores para evitarlo.
Los indicadores pueden ser, sensación de vacío interno, delirios, falta de deseo, autoestima baja, sensación de soledad que no fue elegida, aislamiento, despersonalización, personas que solo muestran su vida pública y jamás comparten cuestiones de su vida privada a nadie, personas que hacen mascarada de felicidad constante donde no aparece la vulnerabilidad, la tristeza, ni el dolor. No son los únicos, ni son suficientes, ni son condición, pero nos pueden dar la pauta de que algo está mal.
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La pregunta que nos tenemos que hacer es, qué hay entre la impotencia ante el sufrimiento que la persona siente y el suicidio como única opción para resolverlo. Siempre, construir un vínculo con verdades, con constancia, sin juicios condenatorios, de ida y vuelta, de comprensión, de amor, si no entendemos o no coincidimos en criterios hay que acompañar y pedir ayuda por fuera, nunca condicionar el afecto. Se precisa de personas que escuchen ese dolor, personas que sepan mejorarlo, profesionales de la salud mental, psicofármacos adecuados, acceso a la asistencia en salud mental, guardias al alcance, atención de emergencia, accesibilidad de una terapia psicológica, seguimiento psiquiátrico, control de la medicación. Se necesita estado presente, eficiente y humano.
Incluso con todo esto, muchas veces la familia y las personas del entorno no identifican lo que está pasando, justamente porque la persona utiliza muchas estrategias para ocultarlo. Tener un ser querido que se suicidó, no solo es un dolor inmenso, sino que aparece la culpa de qué se hizo o qué no se hizo para evitarlo, la incomprensión, la falta de explicaciones y la extrañeza que lleva a un estado de perplejidad. Es un trabajo de duelo particular, donde siempre faltan algunas palabras y las que hay muchas veces no se pronuncian por la errónea idea de que si no se habla no duele. La indicación clínica es exactamente la contraria. No hay forma de elaborar si no se nombra lo que duele y lo que se piensa.
Los colectivos vulnerables y vulnerados hoy son, por sus características identitarias los adolescentes aislados afectivamente, las personas de la tercera edad en estado de precariedad, las personas del colectivo LGTBIQ+ cuando no son aceptadas, el colectivo de discapacidad, las personas que no están dentro de los estereotipos de belleza de la cultura en la que están inmersas, las personas con enfermedades crónicas que se les niega la medicación, las/los ludópatas, las infancias cada vez más solas, con padres que muchas veces tienen más de un trabajo, expuestos a las redes, muchos hablan con la IA. Siempre se recomienda profesionales formados en salud mental, psicólogos, psicoanalistas, psiquiatras, la atención online es de gran ayuda.
En 2025 el 78,6 % de los casos correspondieron a varones de entre 18 y 34 años. Por lo que merecen un párrafo aparte los hombres jóvenes que no pueden cumplir con el mandato de masculinidad que les fue dado de proveer, fuertemente endeudados. Hay que repetir hasta el cansancio que no son fracasos personales, que hay un diseño de política económica que no les permite cumplir con aquello tan básico e imprescindible que es tener techo, comida, trabajo, educación, salud. No se es menos hombre, menos padre, es una sociedad que los estafó. El problema no es individual, es colectivo y es ahí donde ante el abandono de las políticas públicas, hay que hacer redes comunitarias, familiares, y no dejar de reclamar derechos a un gobierno que los quitó.
Las provincias con cifras más elevadas fueron Entre Ríos, San Luis y Salta. Para que haya acceso a profesionales y tratamientos requerimos, políticas de salud mental con centros de salud adecuados, sin vaciamientos, cercanos, accesibles, con turnos, acceso a los psicofármacos. No hay salud, sin salud mental, a veces como sucede hoy en nuestro país, tampoco hay vida. La Ley de Salud debería destinar 10% a Salud Mental, hoy se ejecutó el 1,42 %.
En tanto aprendemos de una vez y, ojalá sea para siempre, que la idea de país de los que ejecutan políticas, determina nuestras condiciones de posibilidad en la vida. Es importante que hagamos comunidad, que enfrentemos las verdades, hablemos, consultemos, acompañemos, que el otro nos importa. Necesitamos políticas de promoción, prevención y asistencia en salud mental, nada de esto sucede hoy. El gobierno incumple la Ley de salud mental y la ejecución de su presupuesto.
No hay salud mental sin perspectiva de futuro. Hagamos futuro junto con otros. Habla con alguien de confianza o pedí apoyo a los números de asistencia, contá y/o preguntá ¿qué te está haciendo sufrir y qué te ayudaría?
Números de asistencia
Desde todo el país (011) 5275-1135
CABA y GBA línea gratuita 135.
Prov. de Bs. As. 0800- 222-5462
Nación 0800-999-0091
Andrea Aghazarian, Licenciada en Psicología UBA, Psicoanalista, MN 3262