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¿La inteligencia artificial está volviendo menos inteligentes a la humanidad?

El uso intensivo de inteligencia artificial y pantallas estarían degradando las capacidades cognitivas humanas y, a la vez, deteriorando la propia inteligencia.

El cerebro observa, percibe, almacena, calcula, razona, experimenta y vuelve a guardar conocimientos o recuerdos.

El cerebro observa, percibe, almacena, calcula, razona, experimenta y vuelve a guardar conocimientos o recuerdos.

Archivo MDZ

Es posible que una grave degradación cognitiva de la humanidad esté comenzando. Hace casi dos años, el 8 de febrero del 2024, presenté en mis redes sociales el video que titulé “La venganza de Zeus”, en el cual advertí que esta situación tenía una posibilidad muy alta de ocurrir y ser una consecuencia no deseada de las nuevas tecnologías de la información.

Algunos escucharon con atención, otros -más escépticos- me tildaron de pesimista, porque siempre la humanidad superó las negatividades imprevistas que la tecnología desarrolló. Estas personas ignoran que la tecnología de la Inteligencia artificial IA no es una tecnología más: su funcionamiento desplaza por completo al cerebro humano en todas las funciones para las que está diseñado, con el agravante de que, si no se ejercitan, se pierden. Tanto la IA como el cerebro humano trabajan mediante un bucle de retroalimentación, que es vital para su desarrollo y buen funcionamiento. El cerebro observa, percibe, almacena, calcula, razona, experimenta y vuelve a guardar conocimientos o recuerdos. Este bucle mantiene las funciones cerebrales vitales y la vez conserva sus aptitudes y las desarrolla ampliándolas, a más ejercicio mayor eficiencia. Si no se ejercita, se pierden habilidades. Ejercitar el cerebro no una opción, es una necesidad tan importante como alimentarse o hacer ejercicio físico.

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La humanidad superó las negatividades imprevistas que la tecnología desarrolló.

La humanidad superó las negatividades imprevistas que la tecnología desarrolló.

En efecto, la IA retroalimenta su bucle con datos que los humanos cargan en los sistemas computacionales, sean estos redes sociales, financieras, comerciales o científicas. Clasifican los datos, luego los algoritmos buscan los patrones para los que fueron programados, hacen el cálculo y arrojan una conclusión. La calidad de los datos es tan importante como la eficiencia y la eficacia del algoritmo, éste puede ser increíble, pero con datos malos, el resultado será nefasto.¿Qué está pasando? Las dos fuentes que nutren de datos a la IA se están degradando en forma vertiginosa. Los humanos que usan IA, como el GPTChat, tienen un deterioro en el funcionamiento cerebral muy pronunciado y de difícil recuperación. Esto genera que la IA se alimente de datos inexactos. A su vez, como los sistemas de IA se han desarrollado en forma de redes intercomputacionales que unen diversos sistemas de ordenadores, ocurre que algunos sistemas de IA son entrenados con datos elaborados por otros sistemas de IA, cuestión que también ha producido una degradación de los datos y una caída de la eficiencia del funcionamiento.

En síntesis, ha quedado probado de forma contundente, mediante estudios científicos muy calificados, que la IA sólo mantiene su eficiencia si es entrenada por datos brindados por humanos, con capacidades cerebrales muy entrenadas. Si los humanos merman esas habilidades, la IA pierde eficiencia. Si la IA es entrenada por otra IA, con datos generados por ella, también se degrada y se reduce su eficiencia. El bucle de siglos, que nos trajo hasta nuestros días, se está revirtiendo: la IA está volviendo menos capaces a los humanos y ella se está degradando en el proceso. Esto nos lleva pensar en la verdadera entidad de la distopía.¿Si la distopía no fuera una super inteligencia que tome el poder mundial y nos domine -como sostiene Harari en Nexus- sino una que, por la comodidad que genera, destruya las capacidades cerebrales humanas llevando a la humanidad a la ignorancia? Esto terminará también con la propia IA.

Veamos qué dicen los últimos estudios científicos publicados, que reflejan la preocupación de la comunidad por la “podredumbre cerebral de la IA.En su reciente publicación, Shanaka Anslem Perera puntualiza los estudios que acreditan la degradación de la IA y el colapso cognitivo inminente. La autora reseña estudios científicos recientes que acreditan esta decadencia. Entre ellos, es interesante referir al efectuado en octubre de 2025, por la Universidad de Texas en Austin, Texas A&M y la Universidad de Purdue ("¡Los LLMs pueden tener 'Brain Rot'!", arXiv:2510.13928); seis meses antes el realizado por el MIT Media Lab ("Tu cerebro en ChatGPT", arXiv:2506.08872) y las consideraciones de Ilia Shumailov y colegas de Oxford, Cambridge y la Universidad de Toronto, cuyo artículo en Nature "AI models collapse when trained on recursively generated data" (Nature 631, 755–759, julio de 2024 e Investigaciones posteriores de Gerstgrasser y colegas de Stanford y el MIT, arXiv:2404.01413), entre otros.

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La Inteligencia Artificial está volviendo menos capaces a los humanos y ella se está degradando en el proceso.

La Inteligencia Artificial está volviendo menos capaces a los humanos y ella se está degradando en el proceso.

Estos estudios han demostrado que, tanto los humanos, están olvidando cómo pensar, y las máquinas todavía no pueden producir datos de alta calidad para entrenar la IA, lo cual, no sólo instala una decadencia neurocognitiva irreversible en las personas, sino que degrada el entrenamiento y performance de la IA. En el mismo sentido, la cuenta de X “Shining Science se refirió al revelador estudio del MIT Lab y destacó conclusiones espeluznantes: Luego de un escaneo cerebral de los participantes que usaban ChatGPT, se advirtió que el 83,3% de los usuarios no recordaba ni una sola frase que hubieran escrito minutos antes, a diferencia de quienes escribían sin IA. La conectividad cerebral cayó bruscamente, de 79 a 42 puntos, lo cual supone una caída del 47% en el compromiso neuronal que se mantuvo incluso después de dejar de usar ChatGPT en sesiones posteriores e inferior al de quienes nunca usaron IA.

El post citado es determinante: esta situación trasciende la dependencia: es debilitamiento cognitivo. Por otra parte, se ha realizado una investigación sobre los efectos del uso de videos cortos sobre la salud mental, no sólo vinculado con la adicción que provocan sino también con la pérdida de habilidades neurocognitivas. Las derivaciones sobre el ámbito educativo son preocupantes, en especial en niños, niñas y adolescentes que están perdiendo su capacidad de imaginar, con el impacto correlativo en sus habilidades de escritura por la conexión de las áreas del lenguaje, visual y emocional que implica. José Corrales, en su posteo de X, resaltó que “cada vez que un niño lee favorece que haya más conexiones neuronales entre estas tres áreas y favorece su integración.

Es un entrenamiento, a más lecturas, el músculo está más desarrollado y le permite imaginar mejor” y destacó el efecto devastador del consumo de videos cortos en la población infantil. Se puede advertir en redes sociales, que la niñez llama la atención como un blanco fácil para la afectación cognitiva, lo cual es alarmante. A partir de estos estudios científicos, espero que el Ministerio de Educación de la Nación, las provincias, las Universidades Nacionales y el Honorable Congreso de la Nación, tomen de inmediato cartas en el asunto y se dicte una regulación para el uso adecuado en la IA en lugares de estudio, trabajo e investigación, que preserve las facultades cerebrales esenciales. No me explayaré sobre este tema por motivos de extensión del texto, pero es necesario destacar que los neuroderechos deben estar en la agenda pública, dado que son un derecho humano.

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Se puede advertir en redes sociales, que la niñez llama la atención como un blanco fácil para la afectación cognitiva.

Se puede advertir en redes sociales, que la niñez llama la atención como un blanco fácil para la afectación cognitiva.

Basta observar la realidad jurídica y social que nos rodea

En Latinoamérica, Chile es líder en el tratamiento de neuroderechos, no sólo mediante el dictado de la Ley N° 21.383, que modificó la Carta Fundamental y ordenó resguardar especialmente la actividad cerebral y la información proveniente de ella, sino también porque su Corte Suprema, en 2023, dictó la primera sentencia relativa al tema, mediante el fallo “Girardi c/ Emotiv”. Además, en 2023, la Corte Interamericana de Derechos Humanos estableció la “Declaración de Principios interamericanos en materia de Neurociencias, Neurotecnologías y Derechos Humanos”. Mientras tanto, los padres y las escuelas del mundo han despertado y prohíben el uso de celulares en el claustro.

A modo de ejemplo, en 2024, Italia restringió el uso de telefonía celular en escuelas; en 2025 la Provincia de Buenos Aires, prohibió los celulares en escuelas primarias y en la Provincia de Mendoza, 300 familias acuerdan retrasar el primer teléfono móvil de sus hijos. Hace días, New Jersey, USA, dicta una ley que impide la utilización de smartphones en las escuelas, entre otros casos. Del mismo modo, Australia restringió el uso de redes sociales para niños menores de 16 años, en protección de su salud mental, medida que inspira a varios países del Europa a evaluar su posible implementación. ¿Sino podemos preservar las funciones cerebrales de nuestros niños qué futuro podemos esperar? Ya no se trata de preservar derechos constitucionales, sino de que nuestro niños sigan siendo humanos con todas las capacidades de la especie.

* Dr. Román Alberto Uez. Abogado, Magíster en Derecho Administrativo, Magíster en Tecnología, Políticas y Culturas, y Diplomado Experto en Derecho de la Inteligencia Artificial (Universidad Católica de Murcia e INEAF)