La angustia que una madre tuvo por 44 años: "Yo sabía que no era mi hija"
Una madre pasó 44 años con la certeza de que la hija que crió no era suya. El ADN confirmó el intercambio de bebés en un hospital de Córdoba.
Intercambio de bebés: Habló la mamá sintió que le habían cambiado a su hija por otro bebé al nacer. El ADN confirmó sus sospechas 46 años después.
La historia que comenzó en una maternidad de Córdoba en 1977 tuvo que esperar 46 años para que la verdad saliera a la luz. El intercambio de dos bebés al nacer, la certeza que angustiaba a una madre y una investigación genética permitió reconstruir el vínculo entre dos familias.
Para Nicole la sospecha estuvo presente desde el primer momento. Tenía apenas 22 años cuando dio a luz, el 25 de mayo de 1977, en la maternidad provincial de San Vicente. Según relató, no pudo tener contacto con su bebé inmediatamente después del nacimiento.

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La mujer contó que había pedido durante todo el día conocer a su hija, pero le decían que había nacido con problemas y que permanecía en una incubadora. Recién horas después le entregaron una bebé para que la vistiera.
Desde aquel momento comenzó una sensación que la acompañaría durante décadas. Nicole aseguró que, aunque amó y crió a la niña que recibió, siempre sintió que no era su hija biológica.
“Yo sabía que no era mi hija”, sostuvo en las últimas horas esa madre en declaraciones a Canal 10, con un fallo judicial que confirmaba la sospecha hace tres años y una indemnización histórica que se conoció el mes pasado que deberá pagar el Gobierno de la provincia de Córdoba.
La sospecha de la madre
Nicole contó que incluso habló con su esposo sobre lo que sentía. Él le sugirió que consultara con un psiquiatra porque consideraba imposible que una madre pudiera tener esa certeza. Pero ella insistía: algo dentro suyo le decía que aquella niña no era su hija.
Con el paso de los años, la bebé creció y se convirtió en una mujer. Nicole la amó como hija y la acompañó durante toda su vida, pero la duda nunca desapareció.
Finalmente, cuando ambas ya eran adultas, pudieron realizar un estudio de ADN. El resultado confirmó aquello que Nicole había sentido desde 1977: no existía vínculo biológico entre ellas.
El momento fue devastador. Nicole contó que, al conocer el resultado, corrió hacia su hija de crianza y le pidió que no la abandonara.
“Me dijo: ‘No te voy a abandonar, mamá’”, recordó.
La búsqueda de la hija biológica
La confirmación del ADN abrió entonces una pregunta todavía más dolorosa: si aquella mujer no era su hija, ¿dónde estaba la hija que había dado a luz en 1977?
La investigación comenzó a reconstruir lo ocurrido en la maternidad. Los datos genéticos fueron cotejados con registros del Banco Nacional de Datos Genéticos y posteriormente intervino la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI).
La búsqueda permitió identificar a mujeres que habían nacido en la misma maternidad y durante la misma fecha. Una de ellas accedió a realizarse un estudio genético.
En febrero de 2024 llegó la confirmación que Nicole había esperado durante décadas: aquella mujer era su hija biológica.
Los estudios posteriores determinaron que no se trataba de una cadena de múltiples intercambios, sino de dos bebés que habían sido cambiadas al nacer y criadas por familias diferentes.
El encuentro después de 46 años
El momento del reencuentro fue uno de los más esperados para Nicole. La habían llamado para presentarse en las oficinas donde se llevaba adelante la investigación, pero inicialmente no le confirmaron qué habían descubierto.
Ella preguntó si habían encontrado a su hija. Finalmente pudo conocerla. La abrazó y describió aquel momento como algo especial. También encontró parecidos físicos entre su hija biológica y otros integrantes de su familia.
Con el tiempo, las dos familias comenzaron a conocerse y los hermanos fueron encontrándose de a poco.
La investigación judicial derivó en un fallo que responsabilizó a la Provincia de Córdoba por el intercambio ocurrido en la maternidad. La Justicia consideró que existió un incumplimiento en la obligación de garantizar que cada madre recibiera a su hijo biológico.
Para Nicole, sin embargo, ninguna sentencia puede devolver los 44 años que pasó sin saber dónde estaba su hija.
Hoy asegura que puede vivir con otra tranquilidad. “Ya Dios me puede llevar cuando quiera porque yo encontré mi hija”, expresó emocionada.
Y aclaró que también ama a la hija que crió durante toda su vida. Pero después de décadas de cargar con aquella sospecha, finalmente pudo conocer a la mujer que había buscado desde el día en que dio a luz.
“Ahora siento que puedo dormir tranquila”, resumió.
