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Guerra al teflón: cómo se reinstalaron el hierro y el acero en la cocina

El teflón oculta riesgos invisibles para la salud. El hierro y el acero recuperan espacio en la cocina como alternativas seguras y duraderas.


Durante años, el teflón fue sinónimo de comodidad en las cocinas argentinas. Sin embargo, estudios científicos recientes y casos judiciales internacionales demostraron que detrás de las sartenes antiadherentes se esconden químicos eternos dañinos para la salud. En respuesta, cada vez más familias eligen volver al hierro y al acero inoxidable.

El origen bélico del teflón

El teflón no nació en una sartén, sino en un laboratorio militar. Descubierto en 1938 por la empresa DuPont, fue clave en el Proyecto Manhattan, la operación que desarrolló la bomba atómica. Décadas más tarde ingresó a millones de cocinas sin estudios suficientes sobre sus efectos en el organismo.

Smithsonian Magazine reveló que DuPont ocultó información sobre el ácido perfluorooctanoico (PFOA), uno de los compuestos del teflón. Estas sustancias forman parte de los PFAS, llamados “químicos eternos” por su capacidad de permanecer siglos en el ambiente y acumularse en la sangre.

Químicos eternos en la sangre

Según la Agencia de Toxic Substances and Disease Registry (ATSDR), casi todas las personas tienen PFAS detectables en su organismo. La EPA confirmó que la exposición prolongada se vincula a cáncer, infertilidad, alteraciones hormonales, problemas hepáticos y desarrollo infantil afectado.

El impacto también es económico. En Europa, limpiar la contaminación por PFAS podría costar más de £1,6 billones en 20 años. Por eso, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) ya impulsa regulaciones estrictas para prohibirlos.

Riesgos ocultos en la cocina diaria

Una sartén rayada puede liberar miles de micropartículas invisibles que terminan en los alimentos. Con el calor, esas partículas migran al cuerpo y se acumulan con efectos irreversibles.

“Lo más preocupante es que muchos no lo saben. Creen que están eligiendo comodidad, pero cocinan con sustancias dañinas”, explica Federico Schaer, cofundador de la marca de sartenes de hierro Kankay.

El regreso del hierro y el acero inoxidable

El hierro y el acero inoxidable se posicionan como alternativas nobles y seguras. A diferencia del teflón, no contienen recubrimientos tóxicos y tienen una vida útil de más de 100 años si se los cuida correctamente.

Además, las sartenes de hierro liberan pequeñas dosis de hierro que pueden aportar beneficios nutricionales. “Cocinar con materiales nobles es altamente beneficioso”, sostiene la nutricionista Giselle San Martín (MN 9.103).

Industria argentina en crecimiento

Kankay, que ya vendió más de 70.000 sartenes en el país y exporta a ocho países, lidera el mercado local con productos fabricados 100% en Argentina. “No es marketing, es salud. Cocinar no debería enfermarte”, remarcan sus fundadores.

La tendencia se suma a un cambio cultural: cada vez más médicos, nutricionistas y cocineros recomiendan reemplazar los utensilios antiadherentes por hierro y acero inoxidable, priorizando la seguridad alimentaria y el bienestar familiar.