Gabriel Rolón y el secreto detrás de cada vida
Una mirada sobre el psicoanálisis, la palabra y aquello que sólo aparece cuando alguien encuentra un espacio de escucha en su vida.
Gabriel Rolón, psicoanalista, ha construido gran parte de su trayectoria pública precisamente alrededor de esa dimensión secreta de la palabra.
Captura de pantallaEn un análisis no se habla solamente de lo que ocurrió. Se habla, sobre todo, de aquello que insiste. El paciente llega con una queja, un síntoma, una escena repetida, una pérdida o un conflicto amoroso en su vida, pero lentamente descubre que el verdadero núcleo de su padecimiento no estaba allí donde creía. El discurso analítico produce ese desplazamiento y hace aparecer lo que permanecía oculto incluso para quien lo pronunciaba.
Gabriel Rolón, psicoanalista, ha construido gran parte de su trayectoria pública precisamente alrededor de esa dimensión secreta de la palabra. Sus libros, conferencias su protagónico en la obra teatral “Palabra Plane”, muestran cómo detrás de cada relato humano existe un punto de opacidad que no se deja reducir ni por la lógica ni por la voluntad. El secreto no siempre es algo deliberadamente escondido; muchas veces es aquello que el sujeto no puede decirse a sí mismo.
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El secreto no siempre es algo escondido
En la clínica, los discursos de los pacientes se despliegan como una cartografía fragmentaria. Aparecen lapsus, olvidos, escenas mínimas aparentemente irrelevantes. Un hombre habla de su trabajo y termina confesando un miedo infantil; una mujer consulta por ansiedad y descubre un duelo jamás elaborado; alguien dice odiar una relación de la que no puede salir; una adolescente consulta por un desamor y en cada sesión, se va construyendo un diagnóstico diferencial (¿neurosis o psicosis?). Allí el analista escucha no sólo lo dicho sino también la forma en que eso se organiza en cada uno de nosotros. La lógica implacable del uno por uno, del caso por caso.
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El psicoanálisis enseñó que el sujeto habla más de lo que sabe. Y quizá allí radique la persistencia cultural del análisis en una época dominada por diagnósticos rápidos y soluciones inmediatas. Mientras el mundo exige rendimiento, velocidad y eficacia emocional, el dispositivo analítico continúa apostando a otra temporalidad: la del descubrimiento subjetivo.
No es casual que la obra de Rolón haya encontrado un público masivo. Su mérito consiste en haber logrado traducir conceptos complejos del universo clínico hacia una lengua accesible sin perder dramatismo ni profundidad. En sus intervenciones públicas aparece constantemente esa pregunta por el secreto que organiza una vida. Aquello que alguien calla o que ignora de sí mismo o que sólo puede aparecer cuando encuentra un espacio de escucha.
La obra de Rolón encontró un publico masivo
Recientemente, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2026 distinguió a Gabriel Rolón por su trayectoria y su aporte a la difusión cultural y psicológica. Durante la ceremonia, su editor Mariano Valerio, relató una anécdota en particular que permitía advertir, parafraseando a Jacques Lacan, que un hombre es su estilo. Y acaso allí aparecía algo decisivo puesto que detrás del personaje público, persiste una marca poco frecuente en tiempos de exhibicionismo permanente. Algo que muchos profesionales carecen y que se llama humildad.
La Feria del Libro distinguió a Gabriel Rolón
Porque construir un Nombre Propio no depende solamente de la fama o del reconocimiento social. Un Nombre Propio se construye también en el modo de tratar a los otros y en la posición subjetiva frente al éxito. Y quizá eso sea lo más difícil de sostener cuando alguien alcanza notoriedad. Es decir, no quedar capturado por la propia imagen. Algo que, por otra parte, todos deberíamos tener en cuenta.
Tal vez por eso sus lectores no buscan únicamente historias. Buscan reconocerse en ellas. Porque allí donde un paciente habla en análisis, donde un recuerdo retorna o donde una palabra se quiebra inesperadamente, también aparece algo universal. La evidencia de que toda vida humana guarda un secreto alrededor del cual se organiza su modo de amar y existir.
* Carlos-Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta. Conjuntamente con Cynthia Wila y Silvana Zaccaro conforman la Escuela Clínica de Psicoanálisis que se reúnen todos los miércoles en la Alianza Francesa a las 18 hs (Sede Fortabat Billinhurst 1926)