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Fin de las vacaciones: cómo se preparan las familias para las clases

Cuenta regresiva para el comienzo de clases. Libros, mochilas, los preparativos de las familias y las últimas actividades de los chicos en vacaciones.


Se puede tener suerte y que la mochila del año pasado esté en condiciones- y no tener que comprar una, pero hay cuestiones inevitables. La lista de útiles que incluye libros escolares hay que tenerla más o menos completa para el comienzo de clases. Algunas familias ya tienen todo preparado mientras que otras aprovechan para disfrutar antes de que comience la rutina.

Se activó el grupo de WhatsApp en vacaciones

El grupo de WhatsApp que comparten madres, padres y demás familiares de chicos de primaria ya se activó a pesar de que no han comenzado las clases. "Nuestros hijos pasan a tercer grado y lo que hicimos fue juntar el dinero para los dos libros que nos pidieron. Si hacíamos una compra común, era más barato. Por eso, nos comunicamos en vacaciones a través del grupo de WhatsApp", cuenta Lorena, una mamá que lleva a sus hijos a una escuela de Godoy Cruz.

"Con la mamá de Mía estamos separados, así que yo compré el uniforme y ella se encargó de los útiles. La verdad es que me tocó lo más fácil, entiendo que esa lista es larga, con mucho detalle que lleva más tiempo. Te piden desde los lápices hasta algodón para el botiquín", confiesa Pablo, que tiene una hija en segundo grado. "En el grupo dijeron que estaba difícil conseguir un cuaderno que habían pedido, por eso todos lo van a llevar recién cuando comiencen las clases y le puedan preguntar a la maestra", agregó.

Hay familias que prefieren comprar todo a último momento y disfrutar de las vacaciones hasta el final. "Nosotros nos encargamos los últimos días de las compras", cuenta Natacha. "El problema, es que en el grupo de WhatsApp nos advirtieron que habían pocas camperas de la escuela en las distintas tiendas y teníamos que comprar y ahora estará lista para los primeros diez días de marzo", suma.

Luciana, hizo lo contrario. "Yo usé el aguinaldo para comprar útiles. Renové todo el diciembre y dejé las zapatillas que quizá podían necesitar otro número para febrero", nos comenta.

Las ganas de empezar las clases

Juana y Martina se vieron la semana pasada en una pijamada que organizó la mamá de la primera. Se divirtieron mucho, vieron películas y comieron pochoclo y flan casero, cuentan a MDZ, pero también confiesan que no tienen ganas de empezar las clases. "A mí me gusta dormir hasta tarde, duermo hasta las 12, ahora cuando empiecen las clases me tengo que levantar a las 6 porque vivimos lejos de la escuela. Paso a sexto, pero en la secundaria me gustaría ir a la tarde", sostiene.

Martina agrega: "A mí me gusta estar de vacaciones porque comparto más con mi familia. Jugamos al Impostor, vemos alguna serie o cocino con mi mamá. Fui a la escuela de verano, pero es distinto, dormís más, y allá te divertís, estás con gente. Ahora ya se terminó pero la verdad que no quiero volver", agrega.

Su hermana, Catalina, pasa a segundo grado y sí quiere volver. "Yo extraño a las chicas. Hemos hecho juntadas pero mi mamá todavía no me deja quedarme a dormir o invitarlas, así que han sido cortas y con las madres, y en cambio cuando voy a la escuela, las veo todos los días y además voy a una escuela que también te podés quedar a la tarde a inglés", dice entusiasmada.

Algunas familias se ven complicadas porque hay escuelas de verano que terminaron sus actividades. "Hacemos malabares para cuidar a nuestros hijos estas semanas, no vemos la hora de que comiencen las clases", cuenta Juan, quien es panadero y sale temprano de su casa. "A mí lo que me molesta es no tener nada que hacer", dice su hija Delfina a modo de queja.

Comprar o lavar las mochilas, la ropa de la escuela, los lápices, las carpetas, empezar el año lectivo mientras quedan los estertores de un verano que se empieza a despedir.