El paso a Chile cumple un mes cerrado: las historias de supervivencia y las pérdidas millonarias
El Cristo Redentor cumple un mes cerrado y miles de camioneros siguen detenidos. Cuentan cómo pasan los días, cuánto pierden y cómo sobreviven.
Los camioneros pasan semanas dentro de sus vehículos y deben organizar allí sus comidas mientras esperan la apertura del paso.
Walter Moreno/MDZEl paso internacional Cristo Redentor continúa cerrado este jueves, cuando se cumplen 30 días desde el inicio de la interrupción del tránsito por las condiciones climáticas en alta montaña. En Las Cuevas la temperatura llegó a los -12°, mientras que en Puente del Inca se registraron -11° y en Punta de Vacas -8°.
El pronóstico tampoco anticipa una mejora inmediata. Para este jueves se esperan nevadas débiles en cordillera y desde las 15.00 se prevén nuevas nevadas que podrían extenderse hasta el lunes 17 de agosto, cuando se espera una mejora de las condiciones climáticas.
Mientras la cordillera continúa cubierta de nieve, los camioneros llevan semanas esperando. Algunos acumulan más de 20 días detenidos y otros ya se acercan al mes, con sus vehículos convertidos en dormitorios, cocinas y lugares donde pasar prácticamente todo el día. Según el balance oficial, hay 1580 camiones a lo largo de la ruta 7 y cerca de 2 mil personas que sobreviven.
Para la industria logística las pérdidas son millonarias: más de 27 millones de dólares solo calculando los costos extra de tener el transporte parado. Por día se suspenden unos 1200 viajes. Es decir, más de 30 mil "fletes" de mercaderías diversas fueron suspendidos. El complejo Cristo Redentor-Libertadores es el paso terrestre más importante del continente, uniendo los dos océanos y movilizando mercaderías del Mercosur y conexiones con Asia.
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La espera que se convirtió en una forma de vida
Jason Augusto lleva 20 días en Mendoza con una carga de cerdo que salió de Brasil. Su recorrido todavía tiene varias etapas por delante: primero debe cruzar a Chile para descargar y luego dirigirse a Puerto Montt para cargar pescado y emprender el regreso a Brasil.
"Es un poco de estrés, una agonía, la familia esperando en casa", contó el camionero al explicar cómo atraviesa esta larga espera. Para pasar los días se apoya en otros compañeros, conversa, toma mate, cocina y juega a las cartas dentro de la estación de servicio.
El problema también aparece en el bolsillo. "Sí, muy difícil porque está muy caro. Cualquier cosita son 20, 30 mil pesos. La carne está cara", relató Jason. Su viaje, que comenzó con la carga de mercadería el 14 de julio, quedó completamente condicionado por el cierre de la cordillera.
Dormir, cocinar y esperar dentro del camión
Maxi Correa, otro de los transportistas brasileños, lleva algo más de una semana en Mendoza, aunque contó que algunos de sus compañeros ya acumulan 25 días detenidos. Para ellos, dormir dentro del camión forma parte de la rutina habitual, pero reconoce que una espera de tantas semanas cambia completamente la situación.
"Nosotros estamos acostumbrados, si no estamos en el camión, estamos en casa. Ya extrañamos, pero bueno, hay que adherirse, ¿qué va a hacer?", explicó. La compañía de los demás camioneros también ayuda: "Si no uno solito ahí empieza a pensar cualquiera, es complicado, complicada la cosa", detalló.
En la YPF Mercosur, donde se encuentra detenido junto a otros transportistas, Maxi destaca las condiciones que tienen para atravesar la espera. "Acá es excelente. Es excelente trato de la gente", aseguró, aunque aclaró que la realidad cambia en otros puntos donde están estacionados sus colegas.
Diferencias entre los lugares donde esperan
Los camioneros consultados remarcaron que contar con una ducha, un lugar para lavar la ropa y servicios básicos cambia mucho la experiencia cuando la permanencia se extiende durante semanas. En la YPF Mercosur aseguran que reciben un buen trato y cuentan con comodidades que no encuentran en otros sectores.
"Acá en la estación de servicio hay buen trato, te dan todo gratis, ducha gratis, para lavar la ropa gratis", contó Maxi. Sin embargo, relató que la situación de otros compañeros en la zona de Uspallata es mucho más complicada y que hasta pagar un baño durante tantos días termina representando un gasto importante.
Luis, otro de los camioneros entrevistados, también lleva unos 20 días esperando. Transporta una carga de champú desde Brasil y, una vez que logre descargar en Chile, tiene previsto regresar con vino hacia su país.
El compañerismo como forma de aguantar
Luis también destacó el acompañamiento entre los transportistas. En medio de una espera que no tiene una fecha concreta de finalización, conversar, cocinar juntos o jugar a las cartas se convierten en actividades que ayudan a que los días pasen.
El camionero, oriundo de Uruguayana, explicó que conoce bien la ruta y que todos los años atraviesa este corredor. También recordó que en otras oportunidades quedó detenido en condiciones mucho peores. "Antes, hace como tres años cuando venía para acá, paramos en la destilería, ahí era muy malo, ahí era deshumano para nosotros. Acá estamos mucho más cómodos", señaló.
La situación, además, genera un impacto económico que se acumula con cada jornada. Los transportistas deben afrontar gastos personales mientras sus vehículos permanecen detenidos y, al mismo tiempo, pierden la posibilidad de completar nuevos viajes en los tiempos habituales.
Asistencia, despejes y espera por una ventana climática
Quiroga detalló que los conductores reciben asistencia sanitaria y alimentos. "Esta asistencia incluye rondas sanitarias a cargo de Gendarmería Nacional, entrega de almuerzos elaborados gracias al personal de cocinero del Escuadrón 27 de Uspallata bajo las órdenes del comandante principal Nelson Sarsa y el apoyo del gremio de camioneros", explicó.
El operativo también alcanza a los habitantes y comerciantes que permanecen en alta montaña. Las fuerzas de seguridad realizan recorridos para monitorear sus necesidades y acercar mercadería esencial, mientras que Vialidad Nacional aprovecha las ventanas meteorológicas favorables para avanzar con los despejes y abrir brechas que permitan llegar a los sectores más afectados.
El 5 de agosto, además, se concretó el relevo del personal que llevaba 26 días apostado en la zona. La medida alcanzó a trabajadores de seguridad, energía eléctrica, Vialidad Nacional, Gendarmería y comercios gastronómicos que permanecen allí a la espera de que finalmente pueda habilitarse el paso.
Este jueves, mientras las temperaturas siguen bajo cero y el pronóstico anuncia nuevas nevadas, el Cristo Redentor permanece cerrado hasta nuevo aviso. Las reuniones entre los organismos continúan de manera cotidiana para evaluar las condiciones y determinar cuándo será posible volver a abrir el corredor internacional con seguridad, mientras los camioneros siguen contando los días dentro de sus camiones.






