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Comunicación y liderazgo: por qué hablar no alcanza para armar buenos equipos, afirma una experta

La consultora Vero Salatino explicó en entrevistas MDZ, por qué comunicar no es solo informar: escuchar, negociar y liderar exige entrenamiento y empatía.

Vero Salatino, especialista en comunicación.

Vero Salatino, especialista en comunicación.

Santiago Aulicino / MDZ

En entrevistas MDZ, Vero Salatino, speaker y consultora en comunicación estratégica, analizó el rol central que tiene la comunicación en empresas, instituciones, equipos de trabajo y también en la política. Para la especialista, no alcanza con hablar: hay que aprender a comunicarse de manera asertiva.

Durante la charla, diferenció al jefe del líder, advirtió sobre los errores más comunes al momento de ascender personas y destacó la importancia de abrir conversaciones difíciles. “El liderazgo hay que entrenarlo”, sostuvo, y remarcó que escuchar también impacta en la productividad de los equipos.

Mira la entrevista completa a Vero Salatino

Entrevista Vero Salatino

-¿Por qué la comunicación es tan estratégica en una empresa, una institución o un gobierno?

La base de todos los trabajos es la comunicación. Incluso cuando creemos que no estamos trabajando con comunicación o que la comunicación no tiene nada que ver con nosotros, siempre necesitamos coordinar acciones con otro, con una o con varias personas. Desde un taxista hasta una redacción, todos tenemos que comunicarnos para que algo suceda. Y para coordinar acciones usamos la comunicación. Por eso es tan importante aprender a comunicarnos de manera asertiva, porque una mala comunicación puede afectar a un equipo, a una empresa o a cualquier institución.

-¿Qué significa comunicarse de manera asertiva?

-A mí me gusta hacer doble clic en la palabra “asertivamente”. Comunicarse de manera asertiva quiere decir hacerlo de manera efectiva y afectiva. Efectiva es decir efectivamente lo que necesito decir. Afectiva es hacerlo de una manera respetuosa. Y cuando digo afectiva no me refiero a decir “holis, ¿cómo estás?”. No se trata de eso. Se trata de tener respeto por el otro, de no avasallar, de no pasar por encima de la otra persona, pero tampoco pasar por encima de lo que yo necesito o quiero comunicar. La comunicación asertiva contempla las necesidades de ambas partes y permite llegar a una negociación.

-¿Un buen comunicador necesariamente se convierte en líder?

-No necesariamente. Una persona puede ser buena comunicadora y no tener ganas de ser líder. No es una condición sine qua non. Sin embargo, si una persona es líder, sí necesita tener buena comunicación. Y vuelvo a hacer doble clic en “buena comunicación”: es comunicación asertiva. Un líder necesita abrir conversaciones, escuchar, conectar con el otro y generar espacios donde las personas puedan expresar qué les pasa, cómo se sienten y qué necesitan.

-¿Cuál es la diferencia entre ser jefe y ser líder?

-Son dos paradigmas diferentes. También tienen que ver con épocas distintas. El jefe es un cargo, pero líder puede ser cualquier persona. El jefe dice “vayan y hagan”; el líder dice “vamos”. El líder es el que influye. Incluso los influencers, de alguna manera, son líderes. Todos somos líderes en algún momento y en algún contexto de la vida. A veces una persona es colaboradora en el trabajo, pero cuando llega a su casa lidera su propio equipo, su familia o su grupo de amigos. El liderazgo aparece en el contexto en el que nos sentimos más cómodos o más preparados.

Todos en algún momento ejercemos el liderazgo

Todos en algún momento ejercemos el liderazgo

-¿Puede haber un líder dentro de un equipo que no sea el jefe?

-Sí, totalmente. Muchas veces dentro de un equipo hay una persona a la que todos siguen, a la que todos escuchan, y no necesariamente es el jefe. Puede ser un líder nato o alguien que fue desarrollando ese lugar. Eso pasa porque esa persona también escucha a los demás. Cuántas veces sucede que el jefe da una instrucción y dice “vayamos para allá”, pero el líder natural del equipo, que tal vez es un compañero más, dice que conviene ir para otro lado y la gente está más de acuerdo con él que con el jefe. El liderazgo no siempre coincide con el cargo.

-¿Qué caracteriza a un líder cercano?

-El líder es cercano. Puede estar en su escritorio o en el medio del equipo, pero es cercano porque abre la comunicación, abre conversaciones y le interesa saber del otro. Pregunta: “¿Qué te pasa?”, “¿Cómo te sentís?”, “¿Qué necesitás?”, “¿Cómo te ayudo?”. Ahí hay una gran diferencia con el jefe. El jefe lleva a su equipo desde él, desde su necesidad, desde la necesidad de la empresa o desde sus creencias. El líder escucha, conecta con el otro y lidera desde el otro, negociando, por supuesto, y alineado con los objetivos de la empresa y del equipo. El líder multiplica liderazgos; el jefe muchas veces solo quiere que se haga lo que él quiere.

-¿Es un error ascender al mejor vendedor y convertirlo en jefe?

-Sí, es un error si se lo asciende sin darle el entrenamiento necesario. Una cosa es ejecutar muy bien una tarea y otra cosa es liderar. El liderazgo es un oficio y hay que entrenarlo. Durante mucho tiempo, muchas empresas ascendieron al mejor vendedor, al que más resultados tenía o al que más años llevaba en la compañía. Eso se conoce como Principio de Peter: las personas ascienden por competencia hasta que llegan a un punto en el que empiezan a ser incompetentes, porque en realidad no estaban preparadas para esa nueva función. El mejor vendedor no necesariamente va a ser el mejor líder. Incluso puede dejar de hacer lo que mejor hacía, que era vender. Liderar un equipo requiere otras habilidades: comunicación, escucha, feedback, gestión de conversaciones y capacidad para acompañar a otros.

Si estoy en un mal momento, repercute en el trabajo

Si estoy en un mal momento personal, seguro repercute en el trabajo

-¿Por qué son tan importantes las conversaciones difíciles?

-Las conversaciones difíciles son importantes porque muchas veces son las que más evitamos. Son difíciles porque son incómodas, y las personas no quieren atravesar incomodidad. Muchas veces no tenemos la habilidad para encarar ese tipo de conversaciones y sentimos que son un callejón sin salida. Entonces preferimos procrastinar hasta que en algún momento todo explota. Pero abrir esos espacios de escucha y conversación es clave. No dejamos de ser personas cuando entramos al trabajo. Eso de “lo personal lo dejo en la puerta” no existe. Somos la misma persona, gestionamos emociones, y esas emociones influyen en nuestra actitud, nuestra conducta y hasta nuestra corporalidad. Por eso, para un líder es importante saber cómo está una persona. No solo porque esa persona importa, sino porque también repercute en la productividad del equipo. Muchas veces las personas renuncian a los trabajos porque no se sienten valoradas, y no sentirse valorado equivale muchas veces a no sentirse escuchado.